Fotograma de 'Black Water', el documental del español Natxo Leuza.

Fotograma de 'Black Water', el documental del español Natxo Leuza. Cedida

Historias

'Black Water', el documental español sobre los países que ya se traga la subida del nivel del mar: "Es un faro anticipatorio"

El director Natxo Leuza ha seguido el desplazamiento de cientos de miles de personas en el sur de Bangladés, "una advertencia de lo que está por venir".

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El cambio climático ya no es una amenaza futura en Bangladés. Es una realidad que arrasa hogares, destruye cosechas y desplaza a millones de personas hacia un éxodo sin retorno.

El director español Natxo Leuza ha convertido esta urgencia en Black Water (2025), un documental que retrata cómo el país asiático se convierte en el escenario de la que podría ser la mayor migración masiva de la historia de la humanidad: entre 20 y 30 millones de desplazados climáticos para 2050.

La película, que acaba de estrenarse en el Festival de Málaga tras su paso por festivales internacionales como Citi8, no es un informe distante sobre estadísticas catastróficas. Leuza construye su relato a través de tres personajes —Lokkhi, Shakila y Mohd Zia Hasan— cuyas vidas personifican las diferentes caras de la crisis ambiental.

El germen de Black Water nació hace cinco años, cuando Leuza leyó un artículo sobre la subida del nivel del mar en Bangladés. "El titular hablaba de la mayor migración masiva de la historia", explica a ENCLAVE ODS.

Se calcula que el 17% del litoral sur del país, la zona de los manglares, quedará inundada. La capital Daca, una de las ciudades más densamente pobladas del planeta, recibe diariamente a miles de personas en un "goteo" constante que amenaza con colapsarla.

"¿Qué va a pasar cuando Daca no pueda acoger más gente?", se pregunta el director. "Cuando la ciudad colapse, intentarán salir a otros países, y ahí no serán bien recibidos".

Fotograma del documenta 'Black Water' (2025).

Fotograma del documenta 'Black Water' (2025). Cedida

El proceso de documentación llevó a Leuza a BRAC, una ONG que opera en Bangladés y otros diez países de Asia y África. Allí encontró material audiovisual que mostraba los efectos del cambio climático en zonas rurales y empezó su documentación sobre el terreno.

El rodaje se concentró en dos viajes: 15 días en 2023 para encontrar personajes y localizaciones, y seis semanas en 2024 durante la temporada de monzones para capturar las tormentas —y algunas de las que se ven en el documental las grabó en realidad la hija de Lokkhi con su teléfono, días antes de que aterrizase el equipo de rodaje—.

El equipo era reducido: tres personas desde España más colaboradores locales. Entre ellos destacó Pauline, un asistente de dirección que trabajaba en BRAC y que consiguió acceso a localizaciones impensables, como fábricas de ladrillos y acerías.

Así entrevistó por primera vez a Lokkhi, una madre de familia que "explicaba con lucidez todo lo que estaba ocurriendo, como el cambio climático tenía que ver con que el río haya arrasado su casa o la contaminación que les afecta". En cinco minutos de conversación "sabías que podía ser la protagonista de una película".

Muchos de los vecinos de Lokkhi "no saben ponerle nombre al cambio climático, pero ella comprende perfectamente lo que ocurre y sus consecuencias son devastadoras". Leuza pasó tiempo con ella, explicándole la película y construyendo un objetivo común: "Mostrar los problemas que sufre. Partíamos de esa realidad cotidiana que ya existía antes de llegar yo y fuimos reelaborando la historia hacia secuencias concretas", explica.

El segundo personaje, Shakila, encarna la resistencia juvenil. Leuza la encontró a través de redes sociales, observando sus acciones climáticas junto a otros jóvenes bangladesíes. A sus 12 años, el ciclón Sidr destruyó su casa y su familia tuvo que migrar a Dhaka. Ese trauma la convirtió en activista.

Fotograma del documental 'Black Water' (2025).

Fotograma del documental 'Black Water' (2025). Cedida

"Tenía muy claro que al final lo iba a dejar en manos de la juventud. Son los que están heredando un mundo enfermo", argumenta Leuza. Shakila cierra la película con un mensaje de urgencia, y en los festivales es ella quien representa el proyecto. "Estamos intentando que vaya ella a hablar sobre los estragos del cambio climático en vez de ir yo a conversar sobre cómo he hecho la película. Escucharla es mucho más constructivo".

El tercer personaje, Mohd Zia Hasan, un "profeta" urbano que, tras ver destruidos sus cultivos por la salinización del agua en su pueblo costero, migra a Daca y termina predicando con un megáfono en las calles. Leuza lo basó en los profetas reales que vio en el puerto de Sadarghat, pero también en la figura mitológica de Casandra: "Tiene el don de la profecía pero la maldición de que nadie le crea". "La gente se ríe de él. Esa confrontación real aportó muchísimo a la película", señala el director.

Leuza acaba de regresar de Pakistán, donde rueda su siguiente proyecto en un desguace de barcos —inspirado en una escena de Black Water donde Shakila hace un programa de radio en ese mismo escenario— y ya desarrolla otra historia en Bangladés, esta vez sobre familias que viven junto a las vías del tren. "Me parece un país muy rico, muy fértil para nuevas historias", afirma.

Para su director "Black Water funciona como un faro anticipatorio". Lo que ocurre hoy en Bangladés —inundaciones, ciclones, salinización, colapso urbano— "ocurrirá mañana en otras latitudes". Daca "se va a inundar, pero también se van a inundar ciudades como Ámsterdam, Tokio, Estambul", advierte Leuza.