Unos niños buscan suministros durante un día de lluvia en Jan Yunis, Gaza.

Unos niños buscan suministros durante un día de lluvia en Jan Yunis, Gaza. Ramadan Abed Reuters

Historias

700k, el reivindicativo mensaje contra la guerra de Gaza que se ha colado en la gala de los Goya

La campaña de UNICEF España coincide con una crisis humanitaria que deja más de 170.000 heridos y 132.000 menores en riesgo de desnutrición aguda.

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Mariana Goya
Publicada

Mientras la industria del cine español se reúne este sábado 28 de febrero para celebrar la gran noche de los Premios Goya, en las solapas de varios representantes del sector cultural aparecerá una insignia con un mensaje breve y numérico: '700K'.

La chapa, impulsada por UNICEF España, alude a los más de 700.000 niños y niñas en Gaza que han visto interrumpida su educación en medio del conflicto y que, en la práctica, llevan más de dos años sin escolarización regular.

El gesto simbólico coincide con una situación sobre el terreno marcada por una tregua formal, pero frágil. Y es que, desde octubre de 2025 rige un alto el fuego mediado internacionalmente entre Israel y Hamás.

Sin embargo, fuentes palestinas informan de violaciones casi diarias, incluidos bombardeos puntuales, incursiones terrestres y demoliciones. De hecho, solo desde la entrada en vigor de la tregua se habla de más de 600 palestinos muertos y más de 1.600 heridos en este periodo de "cese de hostilidades".

En el balance acumulado desde el inicio de la ofensiva en 2023, organismos de Naciones Unidas y entidades humanitarias estiman que más de 70.000 personas han muerto y más de 170.000 han resultado heridas en la Franja de Gaza.

Se trata de un escenario de destrucción masiva, donde la mayoría de las viviendas han quedado dañadas o destruidas, barrios enteros permanecen reducidos a escombros y alrededor de 1,9 millones de personas —prácticamente toda la población— se encuentran desplazadas dentro del enclave.

A ello se suman decenas de miles de desaparecidos bajo los restos de edificios colapsados y amplias zonas declaradas inhabitables.

La infancia, amenazada

El impacto sobre la infancia es particularmente severo. UNICEF estima que, en casi dos años de guerra, se ha confirmado la muerte o mutilación de unos 64.000 niños y niñas, incluidos al menos 1.000 bebés.

Por su parte, la organización Save the Children cifra en más de 20.000 los menores asesinados en 23 meses de conflicto, lo que equivaldría aproximadamente al 2% de la población infantil gazatí.

Más de 42.000 han resultado heridos y, según el Comité de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, alrededor de 21.000 han quedado con discapacidades permanentes.

Una niña en la Franja.

Una niña en la Franja. Ibraheem Abu Mustafa Reuters Gaza

A estas cifras se suma una emergencia nutricional de gran escala. Unos 132.000 menores de cinco años corren riesgo de morir por desnutrición aguda y al menos 135 niños han fallecido por hambre en un contexto que Naciones Unidas califica de hambre catastrófica para más de un millón de personas.

El sistema sanitario opera de forma parcial, con hospitales dañados, escasez de medicamentos y combustible, y frecuentes interrupciones de la actividad por razones de seguridad.

Educación en extinción

En este escenario, la educación se ha convertido en uno de los ámbitos más golpeados. Desde el inicio del conflicto, cerca del 90% de las escuelas han sido dañadas o completamente destruidas, muchas de ellas por bombardeos directos o por haber sido utilizadas como refugios que posteriormente fueron atacados.

UNICEF eleva al 92% el porcentaje de centros afectados. Como consecuencia, más de 700.000 niños y niñas en edad escolar carecen de acceso a educación formal.

Para la infancia, subrayan las organizaciones humanitarias, la escuela es algo más que un espacio de aprendizaje académico. Pues, dicen, ofrece protección, rutina y apoyo emocional.

Y es que sin ese entorno estructurado, aumenta la exposición al trauma y a la violencia, y se agravan problemas como la ansiedad, el insomnio o los síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático. Por ese motivo, ante el colapso del sistema educativo, UNICEF desarrolla uno de los mayores programas de educación de emergencia en activo.

Actualmente apoya a más de 135.400 niños y niñas en más de 110 escuelas temporales —muchas instaladas en tiendas de campaña o espacios improvisados en refugios masificados— donde se refuerzan lectura, escritura y matemáticas, además de ofrecer apoyo en salud mental y actividades recreativas.

El objetivo es ampliar la cobertura hasta alcanzar a 336.000 menores en 2026 y que, si las condiciones de seguridad lo permiten, todos puedan regresar a la educación presencial en 2027.

Generación perdida

La falta prolongada de escolarización amenaza con generar una "generación perdida". Diversos estudios estiman que los niños de Gaza pueden llegar a perder el equivalente a cinco años de aprendizaje acumulado desde 2020, entre la pandemia y la guerra.

En los casos más graves, el desfase respecto al nivel educativo correspondiente por edad puede alcanzar hasta una década. Por lo que sin competencias básicas de lectura, escritura y cálculo, las posibilidades de acceso a estudios superiores o empleos cualificados se reducen drásticamente en un territorio ya empobrecido y sometido a bloqueo.

Pero, pese al alto el fuego, la vuelta a la normalidad no es tan sencilla. Pues, el coste de reconstruir la educación y recuperar el aprendizaje en Palestina podría superar los 1.300 millones de dólares, según estimaciones internacionales.

Sin embargo, los expertos advierten de que el impacto no es únicamente económico. También afecta a la salud mental, la cohesión social y la identidad colectiva. Y es que, las escuelas desempeñan un papel central en la transmisión de lengua, historia y cultura, así como en el desarrollo de habilidades sociales y pensamiento crítico.