Imagen de archivo de un mosquito picando a una persona.

Imagen de archivo de un mosquito picando a una persona. iStock

Historias

La 'sed de sangre humana' de los mosquitos incrementa a medida que desaparecen otros animales de los que alimentarse

La pérdida de biodiversidad explicaría por qué algunos de estos insectos sienten fijación por picar a las personas.

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Raquel Nogueira
Publicada

Una nueva investigación publicada en la revista Frontiers in Ecology and Evolution revela que los mosquitos capturados en los remanentes del Bosque Atlántico brasileño muestran una clara preferencia por alimentarse de sangre humana.

Los investigadores del Instituto Oswaldo Cruz en Río de Janeiro y la Universidad Federal de Río de Janeiro vinculan esta tendencia directamente con la desaparición acelerada de otras especies y fuentes de alimento en estas zonas.

El estudio analiza mosquitos capturados en dos reservas naturales del estado de Río de Janeiro, en Brasil: el Sítio Recanto dos Prazeres y la Reserva Ecológica do Guapiaçu. Y es que el bosque atlántico, que se extiende a lo largo de la costa brasileña, alberga cientos de especies de aves, anfibios, reptiles, mamíferos y peces.

Sin embargo, debido a la expansión humana, sólo un tercio de su área original permanece intacta.

Los investigadores utilizaron trampas de luz para capturar mosquitos y luego analizaron el contenido del tracto digestivo de las hembras ingurgitadas de sangre. Mediante secuenciación de ADN, identificaron las especies de las que se habían alimentado.

Menos animales, más humanos

De un total de 1.714 mosquitos capturados pertenecientes a 52 especies, 145 hembras estaban ingurgitadas de sangre. En 24 de estos casos fue posible identificar la fuente del alimento: 18 procedían de humanos, mientras que el resto provenía de un anfibio, seis aves, un cánido y un ratón.

Algunos mosquitos habían consumido sangre de múltiples fuentes, como el caso de la especie Cq. Venezuelensis, que se había alimentado tanto de sangre de anfibios como de humanos.

Según Jeronimo Alencar, autor principal del estudio, "la conducta del mosquito es compleja. Aunque algunas especies pueden tener preferencias innatas, la disponibilidad de hospedadores y la proximidad son factores extremadamente influyentes".

Reserva Ecológica do Guapiaçu, en Río de Janeiro.

Reserva Ecológica do Guapiaçu, en Río de Janeiro. Cecilia Ferreira de Mello Frontiers

Sergio Machado, coautor de la investigación, le da sentido: "Con menos opciones naturales disponibles, los mosquitos se ven obligados a buscar nuevas fuentes alternativas de sangre".

Así, dice, "terminan alimentándose más de humanos por conveniencia, ya que somos el hospedador más prevalente en estas áreas".

Este cambio de comportamiento representa una amenaza significativa para la salud pública. En las regiones estudiadas, los mosquitos transmiten varios virus graves como fiebre amarilla, dengue, zika, mayaro, Sabiá y chikungunya, enfermedades que generan serias amenazas para la salud humana y pueden tener consecuencias adversas a largo plazo.

Prevenir enfermedades

Los investigadores subrayan que comprender el comportamiento alimentario de los mosquitos es fundamental para entender la dinámica ecológica y epidemiológica de los patógenos que transmiten.

"Saber que los mosquitos en un área tienen una fuerte preferencia por los humanos sirve como una alerta para el riesgo de transmisión", afirma Machado. A lo que Alencar añade: "Esto permite acciones de vigilancia y prevención dirigidas, lo que, a largo plazo, esto puede llevar a estrategias de control que consideren el equilibrio del ecosistema".