Un centenar de niños ucranianos llegan a España en autobuses de Naturhouse

Un centenar de niños ucranianos llegan a España en autobuses de Naturhouse Kay Nietfeld Europa Press

Historias

El dolor impregna los autobuses de Naturhouse: cientos de niños refugiados de Ucrania llegan a España

La operación humanitaria en la que colabora Félix Revuelta, orquestada por la ONG Acció Familiar Barcelona, socorre a más de un centenar de mujeres y niños que huyen de un país devastado por la guerra.

6 marzo, 2022 02:23

Naturhouse es una de las muchas empresas que se han lanzado a las fronteras polacas y húngaras para socorrer a los cientos de miles de refugiados ucranianos que huyen del terror de la invasión rusa. Al llegar a territorio seguro, el miedo de los que han escapado de las bombas y los tiros se ha convertido en una tensión latente, en cansancio, en dolor. Es la razón que ha movido a Félix Revuelta, fundador y presidente de Naturhouse, a fletar varios autobuses para traer a España a las mujeres y niños afectados por la guerra de Ucrania, todo por petición de una ONG catalana, Acción Familiar Barcelona.

Alrededor de 150 víctimas colaterales de la invasión rusa han subido ya a los dos autobuses humanitarios que ha desplazado la empresa hasta la frontera. Su destino es Cataluña: cruzarán toda Europa hasta llegar a Barcelona y La Garriga. Es un viaje largo y tedioso, pero cuya incomodidad es incomparable con la terrorífica experiencia de huir de sus hogares en pleno invierno, con temperaturas bajo cero y hacinados en campos de refugiados.

Piotr Podlaszewski, jefe de Naturhouse en Polonia, confiesa conmocionado que lo que están viviendo en la frontera es muy duro. Él mismo ha cogido su coche, cruzado Eslovaquia y llegado a Hungría para ayudar a fletar los autobuses. En su maletero ha llevado decenas de maletas de refugiados ucranianos, de gente que va y viene y a la que no sabe si volverá a ver.

Los refugiados ucranianos suben al autobús de Naturhouse

Los refugiados ucranianos suben al autobús de Naturhouse Piotr Podlaszewski Imagen cedida

Con un fuerte acento polaco, Podlaszewski explica a ENCLAVE ODS cómo la situación empeora por momentos. No se escuchan bombas, pero no hace falta para despertar escalofríos: el rostro y la mirada de quienes lo han dejado todo atrás refleja el dolor de la pérdida y la incertidumbre. Los gritos de los niños se mezclan con las ojeras y la tos. Podlaszewski explica que hay mujeres que de repente estallan en carcajadas y a los pocos segundos rompen a llorar. Es la fragilidad psicológica de los que huyen de su hogar: hace dos semanas hacían la compra en sus barrios; hoy los misiles han convertido sus casas en una masa de escombros y sus calles en cementerios de civiles.

"Las mujeres, especialmente las que vienen con niños, están agotadas", explica Podlaszewski. "Son el viaje y el miedo por todo lo que está ocurriendo". Además, cruzar la frontera no es tan fácil: "Los que llevan pasaporte biométrico en teoría pueden hacerlo sin problema", añade.

La policía húngara escolta a los refugiados ucranianos

La policía húngara escolta a los refugiados ucranianos Piotr Podlaszewski Imagen cedida

"Sin embargo, hay muchas familias pobres que no lo tienen porque nunca pensaron que tendrían que abandonar Ucrania. Así que [las autoridades húngaras] los mandan a un centro de recepción que está a 12 kilómetros de distancia, con unas colas tremendas, encerrados en autobuses durante cuatro horas hasta que les ponen unas tiendas con una pequeña calefacción. Los niños no paran de gritar y las madres... En fin, es muy triste, muy duro, y más teniendo en cuenta lo que han tenido que pasar para llegar a la frontera".

Radiografía de una operación de rescate

Tal y como explica Podlaszewski, la última familia ucraniana que sacaron junto al equipo de Naturhouse llegó a las 7:00 de la mañana del sábado. Toda la operativa comenzó el martes a las 20:00, cuando Félix Revuelta llamó al responsable de Naturhouse en Polonia para que contactase con Pilar Fusté y le ofreciera organizar autobuses desde el país eslavo. "Hicimos un análisis rápido y fue lo más factible", explica. "Participó un montón de gente con buena voluntad".

Uno de los autobuses de Naturhouse llegó a España a lo largo de la noche del sábado. El segundo, pocas horas después. A bordo de cada uno iban alrededor de 60 personas. "Unas 115 personas", estima Podlaszewski, entre las cuales no había ni un sólo hombre.

"Antes de llegar esperaron en condiciones horribles, con un cuarto de baño para 200 personas", señala el jefe de Naturhouse Polonia

"Hay muchas mujeres, la mayoría jóvenes y embarazadas [...] Antes de llegar esperaron en condiciones horribles, con un cuarto de baño para 200 personas. Es una crisis humanitaria", alerta. "Yo recuerdo cómo una mujer me contaba que sus dos niños, uno de 3 años y otro de 5 años, salieron tan sólo con su mochilita pequeña encima, mientras que ella llevaba una bolsa de mano. ¡Lo dejó todo atrás! Y decía entre risas que 'no necesitaba mucho, que ella se volvía enseguida'. Pero yo no creo que vaya a ser tan rápido", lamenta.

Piotr Podlaszewski con las dos monjas

Piotr Podlaszewski con las dos monjas Piotr Podlaszewski Imagen cedida

"Cruzar la frontera no es fácil", reporta el representante de Naturhouse. "Los que llevan pasaporte biométrico en teoría pueden hacerlo sin problema. Sin embargo, hay muchas familias pobres que no lo tienen porque nunca pensaron que tendrían que abandonar Ucrania. Así que los mandaron a un centro de recepción que estaba a 12 kilómetros de distancia, con unas colas tremendas, encerrados en autobuses durante cuatro horas hasta que les pusieron unas tiendas con una pequeña calefacción... Los niños no paraban de gritar, las madres... En fin, es muy triste, muy duro, y más teniendo en cuenta lo que han tenido que pasar para llegar a la frontera".

La frustrante inacción política

Pilar Fusté, vicepresidenta de Acció Familia Barcelona, ha sido una de las mentes organizativas de toda esta operativa de rescate. A través de la asociación que representa, ha orquestado, junto a la ONG Coopera y de la mano de dos monjas griegas de un orfanato católica que trabaja en territorio ucraniano, parte de la logística de rescate de los refugiados.

Lamentablemente, Fusté advierte de que aún hay por lo menos una veintena de mujeres que no han llegado. "Tenían que estar en una de las zonas de frontera con Hungría, pero han perdido el enlace", explica a ENCLAVE ODS. "Las iremos a buscar. No las dejaremos ahí. Vamos a traer otros 150 y la idea es que todos vuelvan después. De momento, tenemos tres casas de colonia financiadas por empresas y colocamos a 50 en cada casa".

Refugiados ucranianos en Polonia

Refugiados ucranianos en Polonia Kay Nietfeld Europa Press

Fusté señala que esta iniciativa no podría haber salido adelante si no fuera gracias a la intervención privada de empresas como Naturhouse, Telma o Zurich, ya que las autoridades públicas le dieron la espalda.

"Desde que yo recibo el correo urgente el viernes por la noche de que se debe evacuar la zona, el lunes por la mañana estaba en los despachos de la Generalitat de Barcelona y no hemos recibido respuesta. El miércoles nos recibió el cónsul y él tampoco tenía nada que decir. Se ha hecho todo de forma privada [...] Abro las puertas a las administraciones para que nos ayuden. Hemos pedido policía, la atención de Cruz Roja, pero bueno. Los refugiados vienen con una pulsera de 'refugiado político', que es el estatus que se les ha dado para esta guerra".

Un niño ucraniano duerme en unas sillas

Un niño ucraniano duerme en unas sillas Piotr Podlaszewski Imagen cedida

Y Fusté añade: "En la vida hay cuestiones urgentes para las que no vale un 'ya decidiremos'. Si nosotros, que somos pequeños, lo podemos montar en 5 días, imagínese lo que podría hacer una administración. ¡Aquí están sufriendo niños pequeños! ¡Llevamos madres y embarazadas!", denuncia, indignada, y recuerda, junto a Podlaszewski, que ayudar a Ucrania es una necesidad ética y moral.