Sevilla

"Y ahora me voy a tomar una cervecita". Con esa frase la presidenta de la Junta de Andalucía y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, subía los peldaños de las escaleras hacia la planta noble de la sede regional del partido tras una breve intervención, sin preguntas, para analizar los resultados. Vendió una victoria por la mínima: sus 22 escaños frente a los 21 del PP. Hubo un momento en que los socialistas arañaron algo más y la diferencia entre los dos partidos fue de 3. Entonces los aplausos sí se oían con nitidez en la planta alta.

Esta es la cuarta victoria electoral consecutiva del PSOE en Andalucía. Son tres escaños menos que aquellos 25 de 2011, el año en el que el PP logró 33 y desbancó al PSOE. Ahora esa bajada tiene un regusto a victoria porque los socialistas aventajan a un PP que cae a plomo de 33 a 21 diputados y, sobre todo, porque logran resistir el envite de las dos fuerzas emergentes: Podemos, que logra 10 escaños, y Ciudadanos 8. Mientras, IU se queda sin representación andaluza en el Congreso, a pesar de ser uno de los territorios por los que siempre tuvo diputados.

Sin embargo, el PSOE no logra el objetivo que se había marcado: recuperar el terreno perdido de aquellos 9 puntos de ventaja que les sacaron los populares. Se han quedado en tan sólo dos (31,5 frente a 29,1). Hubo un momento en el que el empate estuvo en el ambiente durante la campaña y ha estado cerca de cumplirse, aunque los socialistas siempre se quisieron aferrar a que habría batacazo de los populares.

Sin hablar de escaños

Díaz esquivó hablar de escaños. De sus cuentas en positivo sólo quiso poner el acento en que hace cuatro años perdieron 400.000 votos y que en esta ocasión han ganado 100.000. Tampoco quiso meterse en ningún jardín midiendo la aportación andaluza al escrutinio nacional de su partido más allá de que de las siete provincias en las que ha ganado el PSOE, seis han sido andaluzas.

Pero Andalucía sí suma para el PSOE. Casi el 28% de los que ha elegido esta papeleta eran andaluces, y han ayudado para que Pedro Sánchez no se quedara tan lejos de esa barrera psicológica de la derrota que eran los 100 escaños. Han sido diez diputados menos, pero mejor que ese escenario negro que pintaron muchas encuestas.

Díaz no mencionó en ningún momento a Pedro Sánchez. Ni de pasada. Tal vez por eso tampoco quiso aceptar preguntas en un intento por evitar tener que responder sobre el futuro del partido, de liderazgos reforzados o no en las urnas, de quienes la ven o quieren verla ya en Madrid.

Se limitó a mostrar su satisfacción porque el PSOE siga siendo en España “el primer partido de la izquierda”, un partido que tiene la responsabilidad de liderar la lucha contra los recortes, por la igualdad de los ciudadanos y por la unidad del país. Tras felicitar al PP, también apeló a que en esta nueva etapa haya “mucho diálogo y entendimiento”, porque los ciudadanos demandan “regeneración democrática y lucha contra la corrupción”.

El PP-A sí ha sufrido una notable caída, aunque no se ha traducido tanto en escaños. Casi 700.000 votos menos han contabilizado respecto a 2011. Pero su líder, Juan Manuel Moreno Bonilla, celebró sus “mejores resultados” desde que cogió las riendas del partido, sintiéndose “orgulloso” por haber logrado “prácticamente un empate” con el PSOE-A en estas elecciones generales.

En su afán por ofrecer una lectura optimista, Moreno Bonilla consideró que si Rajoy ha ganado estas elecciones de manera “clara y contundente”, ha sido gracias al “empuje” del PP andaluz, que es el que “que más diputados y más votos” ha aportado al proyecto nacional. Algo, por otro lado, evidente si se tiene en cuenta que es Andalucía la comunidad que más escaños ponía en juego con un total de 61.

Lo que sí ha puesto de manifiesto esta convocatoria es que la fortaleza del PP andaluz sigue siendo el voto urbano. En todas las capitales de la Comunidad ha logrado ganar salvo en Huelva, donde se ha quedado unos 200 votos.

En el caso de Podemos, la formación ha conseguido sus objetivos. Las encuestas le daban hasta seis escaños y sus previsiones internas hasta 10. En sus primeras generales en Andalucía ha arrancado 748.122 votos (16,8%).

Muerte del bipartidismo

La líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, no quiso caer en el error de repetir el gesto de decepción que exhibieron cuando en las pasadas autonómicas irrumpieron con 15 escaños. Creían entonces que iban a llegar más lejos. Esta vez Rodríguez cambió de tercio y se felicitó por la “amplia derrota del PP”, la “muerte” del bipartidismo, y por que Ciudadanos, el “salvavidas del PP”, también haya salido “derrotado”.

Para Rodríguez, estas elecciones han servido para demostrar que la ciudadanía tiene otra “alternativa” a las políticas del PP “que no pasa por el PSOE”.

La formación que en los sondeos, incluido el CIS, aparecía como tercera fuerza; al final, siguiendo el patrón de las pasadas elecciones andaluzas quedó cuarta. Ciudadanos mejora sus resultados electorales de las autonómicas con cuatro puntos y medio y cerca de 240.000 votos más en Andalucía para lograr ocho escaños, aunque no alcanza las cifras que auguraban las encuestas. La formación naranja cuenta con representación por todas las provincias andaluzas menos Huelva y Jaén, y ha alcanzado los dos diputados en Málaga y Sevilla. Sólo en Almería consigue ser tercera fuerza.

IULV-CA ha sido la gran perdedora de la noche. No ha logrado mantener ninguno de los dos diputados en el Congreso obtenidos hace cuatro años por Málaga y Sevilla. El baile en las encuestas estuvo entre dos, uno o ninguno, pero se quedarán sin representación en la Cámara Baja. El peor pronóstico se cumplió. Lo que en 2011 fue un apoyo del 8,27% en las urnas, con cerca de 360.212 votos, esta vez ha quedado reducido a 255.871 papeletas (5,77%).

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