Arco de la Malena de Tarancón.

Arco de la Malena de Tarancón. Turismo CLM

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El pueblo ideal para comer el mejor chuletón de vaca y dulces típicos: un casco medieval y la Giralda manchega

Es normalmente una ciudad de paso para aquellos que viajan de Madrid a la Comunidad Valenciana o viceversa.

Más información: La mejor chuleta del mundo se come en este restaurante de Castilla-La Mancha: "Sabrosísima"

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A veces, los mejores tesoros se esconden en lugares por los que hemos pasado mil veces. Es el caso de Tarancón, esta pintoresca localidad considerada la capital de la Mancha Alta conquense es normalmente una ciudad de paso para aquellos que viajan de Madrid a la Comunidad Valenciana o viceversa.

Sin embargo, lo que muchos desconocen es que en este lugar se come "la mejor chuleta del mundo" según el prestigioso certamen World Steak Challenge. No se queda ahí, ya que "los borrachos" de Tarancón son el dulce artesanal y típico por excelencia del municipio. Se trata de un bollo o pequeño bizcocho crujiente por fuera y esponjoso por dentro.

Esta villa que ostenta con orgullo el título histórico de "Noble Ciudad", otorgado en 1921 por el rey Alfonso XIII, es un libro de historia viva. Nació en el año 800 a.C. como un asentamiento celtíbero, sobre el cual se edificaron después fortificaciones romanas, visigodas y árabes.

Plano turístico de Tarancón.

Plano turístico de Tarancón. Ayuntamiento

Su nombre deriva del "trancón", el gran madero o cerrojo con el que los antiguos pobladores atrancaban la puerta del imponente Arco de la Malena —único resto visible que conserva de la antigua muralla medieval— para proteger el barrio de El Castillejo de las invasiones. Ya en su historia moderna, el devenir local quedó ligado a un secreto de la monarquía española.

La reina María Cristina de Borbón se enamoró de un soldado de caballería natural del pueblo, Agustín Fernando Muñoz y Sánchez. Se casaron en secreto y él fue nombrado Duque de Riánsares. Para agasajar a la reina, mandó construir el espectacular palacio de los Duques de Riánsares (hoy en día sede del Ayuntamiento).

Ayuntamiento de Tarancón.

Ayuntamiento de Tarancón.

El edificio, diseñado por Narciso Pascual, cuenta con dos patios y una curiosa rejería isabelina. Más allá del palacio, el núcleo urbano está articulado sobre plazas, calles estrechas y empinadas y el barrio medieval de 'El Castillejo' que se trata del casco histórico de la ciudad y está emplazado sobre una gran elevación rocosa.

Al no tener un gran castillo como Uclés, los habitantes levantaron sus casas adaptándose a las pendientes del terreno. Sin embargo, la panorámica está dominada por la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Este templo religioso declarado Bien de Interés Cultural (BIC) destaca especialmente por su imponente torre campanario que es conocida como la "Giralda Manchega".

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Tarancón.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Tarancón. Cultura Castilla-La Mancha

A escasos metros se encuentra la Casa Parada (siglos XV-XVI), una pequeña joya barroca de tres plantas y patio clásico donde se hospedaron monarcas de la talla de Carlos V o la mismísima Isabel la Católica, y que hoy alberga el museo de Arte Contemporáneo. El patrimonio se completa con el Convento de Franciscanos y el mercado municipal de 1950.

Tarancón no es solo historia, su gastronomía ha traspasado fronteras convirtiéndolo en un destino peregrino para los amantes de la buena carne. Allí se encuentra el restaurante Essentia, un espacio culinario que presume de tener "la mejor chuleta del mundo" según World Steak Challenge: una pieza de vaca finlandesa de raza Ayrshire madurada 45 días que se cocina a la brasa.

La chuleta finlandesa de Essentia, galardonada en dos ocasiones como la mejor carne del mundo.

La chuleta finlandesa de Essentia, galardonada en dos ocasiones como la mejor carne del mundo.

Una delicatesen carnívora que se puede degustar en vivo por unos 85 euros el kilo o bien pedir la pieza envasada al vacío en su tienda online para prepararla en casa. Para maridar esta buena carne, qué mejor que los vinos de la zona de la D.O. Uclés y, como broche final, no puedes irte sin probar los tradicionales bizcochos "borrachos" de Tarancón.

Este dulce no lleva nada de alcohol pese a su nombre, simplemente se sumerge por completo en un almíbar hasta quedar recubierto de una película que se endurece y contrasta con su corazón tierno.

Cualquier época del año es perfecta para dejarse caer por la capital de la Mancha Alta conquense, aunque su carnaval de los años 60, su Semana Santa y Pasión Viviente de Interés Turístico Regional y las fiestas de la Virgen de Riánsares en septiembre, son la excusa perfecta para adentrarte en uno de esos tesoros que esconde Castilla-La Mancha.