Acueducto de Albatana.

Acueducto de Albatana. Turismo CLM

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La pequeña Segovia manchega: el pueblo con un acueducto de 400 metros y 61 pilares que puedes recorrer a pie

La estructura fue remodelada en los siglos XVIII y XIX para seguir cumpliendo su función: llevar agua al molino de la localidad.

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Castilla-La Mancha es tierra de contrastes, más allá de sus llanuras, molinos y castillos guarda joyas de ingeniería hidráulica milenaria. Aunque el acueducto de Segovia se lleva toda la fama mundial, en la provincia de Albacete existe un pequeño municipio que custodia un acueducto de casi 400 metros de longitud por el que se ha ganado la denominación de la "pequeña Segovia".

De hecho, la estructura es la protagonista del escudo heráldico local. Se trata de Albatana, un pueblo de apenas 670 habitantes que es un símbolo vivo de la comarca de los Campos de Hellín. Su historia está ligada a la tierra; tras pertenecer al Señorío de Caudete y al marquesado de Villena, los vecinos lograron la propiedad de sus tierras a finales del siglo XIX.

El principal encanto de este lugar es su acueducto, cuenta con 61 pilares y arcos de piedra que se extienden por el paisaje. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1990, su origen se remonta a la época romana (siglo I d.C.), aunque lo que hoy podemos contemplar es el resultado de una importante evolución histórica. La estructura fue remodelada en los siglos XVIII y XIX para seguir cumpliendo su función: llevar agua al molino de la localidad.

Acueducto de Albatana.

Acueducto de Albatana. Turismo CLM

A diferencia de otros, el acueducto de Albatana está prácticamente pegado al núcleo urbano. Situado en el paraje conocido como "El Molino", la construcción histórica se encuentra a apenas un par de minutos caminando desde las últimas casas. Pero este rincón de La Mancha es mucho más que este enclave, el entorno está dominado por los viñedos de la Denominación de Origen Jumilla con el vino Monastrell como protagonista.

Además, los amantes de la naturaleza encontrarán aquí un santuario del lince ibérico y justo en el antiguo lavadero municipal parte la "Ruta del Agua", un sendero que permite entender la importancia de este recurso natural durante siglos. La ruta discurre en paralelo al famoso acueducto, aunque el camino continúa hasta el Molino de Abajo y se completa visitando las fuentes naturales que nutren la zona como la fuente de la Villa.

Lejos del agua, el corazón del pueblo es su plaza del Ayuntamiento que hace de epicentro social y donde se alza la iglesia de San Ildefonso, un templo de estilo neoclásico sencillo y elegante. En cuanto a la gastronomía, el recetario local se basa en los gazpachos manchegos y las migas. En el apartado dulce, las flores y los rollos de amor nunca faltan en la mesa.

Por todo ello, esta "pequeña Segovia" manchega es una escapada de fin de semana diferente y, sobre todo, una parada obligatoria para conocer la importancia del agua en las antiguas civilizaciones.