Paz Rodríguez frente al hogar que la ha visto crecer en Carrión de Calatrava.

Paz Rodríguez frente al hogar que la ha visto crecer en Carrión de Calatrava.

Sociedad

Paz, emprendedora de 22 años, ha transformado la casa de sus padres en un centro de eventos: yoga, catas de vino...

La Yucca es un innovador proyecto situado en Carrión de Calatrava (Ciudad Real) que recupera el patrimonio familiar para ofrecer bienestar y artesanía.

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En el corazón de Carrión de Calatrava, un pequeño pueblo de Ciudad Real, ha nacido un proyecto que desafía las convenciones del ocio convencional. La Yucca no es solo un centro de eventos; es una declaración de intenciones liderada por una joven de 22 años, Paz Rodríguez.

Esta joven emprendedora de 22 años que ha decidido transformar su emblemática vivienda familiar en un ecosistema dedicado a la desconexión, la artesanía y el autocuidado.

Esta apuesta por el ocio consciente responde a la creciente demanda de entornos seguros donde "parar el reloj" y "reconectar" con lo auténtico en mitad de la naturaleza manchega.

Tras finalizar sus estudios en Gestión de Alojamientos Turísticos el pasado mes de junio, Rodríguez se encontró en esa encrucijada vital que atraviesan muchos recién graduados.

Creación de experiencias

Sin embargo, su camino no estaba en los grandes complejos hoteleros ni en el turismo de masas. Su afán por la organización de eventos le dio la pista definitiva: su verdadera pasión residía en la creación de experiencias con alma y qué mejor que hacerlo donde la suya se forjó.

"Vi una oportunidad de hacerlo en mi casa. Siempre que venían amigos a celebrar cumpleaños o cualquier excusa para juntarnos, a la gente le encanta y se sentía muy bien allí", explica Rodríguez con la naturalidad de quien ha crecido siendo anfitriona.

La casa, situada a mitad del campo y alejada del bullicio urbano, se presentaba como el lienzo perfecto para un modelo de negocio que prima la calidad sobre la cantidad.

Atardecer en 'La Yucca'.

Atardecer en 'La Yucca'.

"A veces la ciudad se me queda pequeña para conocer gente o hacer planes diferentes. Quería crear un espacio donde, si alguien va solo, no se sienta extraño, sino que tenga la seguridad de compartir algo con gente que tiene sus mismos gustos".

Esa esencia es la espina dorsal del negocio. La vivienda, situada en el término municipal de Carrión de Calatrava, fue el hogar de la joven durante su infancia.

Aunque la familia se trasladó a la capital por comodidad, los veranos y fines de semana largos quedaron anclados en esos muros. Hoy, ese patrimonio emocional es su mayor ventaja competitiva: Rodríguez no vende un servicio impostado; abre las puertas de su realidad diaria.

Nombre con alma

Esa honestidad es lo que perciben los asistentes desde que cruzan el umbral. El nombre del proyecto, La Yucca, rinde homenaje a esa continuidad temporal y a los lazos familiares.

"Es un nombre que puso mi hermano hace mucho tiempo. Sus amigos y nosotros siempre decíamos 'vamos a la yuca' porque es una planta que siempre ha estado allí y nos recuerda a cuando éramos niños. Quise mantenerlo porque es como todos identifican este lugar y me gustaba que esa esencia no se perdiera".

Uno de los rincones de La Yucca.

Uno de los rincones de La Yucca.

El modelo de negocio de La Yucca prima la calidad sobre la cantidad. En un mundo de eventos masivos, Rodríguez apuesta por los grupos reducidos para asegurar que el aprendizaje y la conexión sean reales.

La programación es tan diversa como cuidada. Durante su primer mes de vida, La Yucca ha acogido desde catas de vino y cerveza hasta talleres de creación de velas, elaboración de pendientes o centros con suculentas.

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"Quería que pudiese adaptarse a todo el público posible y que cada uno, según sus gustos, encuentre su lugar", señala la joven emprendedora.

El espacio físico acompaña esta filosofía. La casa cuenta con un patio interior acristalado, una suerte de invernadero luminoso que permite disfrutar del campo manchego sin importar si fuera llueve o aprieta el sol.

Tres mujeres practicando yoga en La Yucca.

Tres mujeres practicando yoga en La Yucca.

En el exterior, un amplio jardín con césped se prepara para acoger sesiones de yoga y pilates cuando el clima lo permita.

Emprendimiento joven

Emprender siendo tan joven no ha estado exento de miradas escépticas fuera de su círculo. "A veces me han tratado como si fuera una locura, preguntándome dónde me estoy metiendo con 22 años". Sin embargo, su entorno ha sido su gran motor, ayudándola a poner a punto cada rincón de su antiguo hogar.

Además, su juventud le otorga una herramienta natural: el dominio del lenguaje digital. Paz gestiona sus propias redes sociales creando contenido desde el cariño que le tiene a su casa y los rincones mágicos que la rodean.

Para la joven ciudadrealeña, el éxito no es una cifra de facturación, sino una sensación. "Lo único que quiero es que disfruten, que se sientan como en casa. Que sea un espacio seguro para aprender y relajarse".

'La Yucca' acaba de empezar su viaje, pero ya se perfila como un referente del nuevo ocio rural en Castilla-La Mancha.

Un lugar donde la nostalgia de la infancia se da la mano con el bienestar contemporáneo, demostrando que, a veces, para avanzar, lo mejor es volver a casa.