Noche del 28 de febrero en el aeropuerto de Doha (Catar).
La historia de Cristina, atrapada en Catar por la guerra en Irán: "Han sido días de mucha incertidumbre y miedo"
La criptanense ha relatado a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha su semana encerrada en una "burbuja de cristal" en Doha tras el estallido del conflicto.
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"Resumo lo vivido con dos palabras: miedo e incertidumbre". Así ha recordado Cristina Castiblanque, de 37 años y natural de Campo de Criptana (Ciudad Real), la semana que pasó atrapada en Doha (Catar) tras la escalada del conflicto en Irán.
Junto a un grupo de amigos, la ciudadrealeña se embarcó en un viaje de tres semanas a Sri Lanka y Maldivas. El pasado 28 de febrero tenía que volver a España. Sin embargo, al hacer escala en Doha, las sirenas del aeropuerto de la capital catarí comenzaron a sonar anunciando una situación de emergencia y dando inicio a una espera incierta que terminaría prolongándose varios días.
La intervención militar de Estados Unidos e Israel en Irán y el inicio de la guerra obligaron al cierre del espacio aéreo en Oriente Medio, dejando a miles de viajeros sin posibilidad de regresar a sus destinos.
"Cuando empezaron a sonar las alarmas de emergencia nacional, nadie sabía qué estaba pasando. No nos daban información y todo era un caos en el aeropuerto", ha expresado Cristina en una conversación con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.
Tras un par de horas esperando, los vuelos se cancelaron y las noticias sobre el estallido de la guerra empezaron a llegar. Sin previsión de que se reanudaran los vuelos, la necesidad de refugiarse en hoteles tomó fuerza, pero "todos estaban saturados y no había habitaciones".
"Tuvimos que pasar la noche en el aeropuerto. Estaba sola porque no volvía en el mismo vuelo que mis amigos, pero encontré a cuatro personas con las que coincidí en Maldivas y les pedí unirme a ellos. La espera fue eterna", ha asegurado.
Sin embargo, todo fue a peor a falta de pocos minutos para las 8 de la mañana. La Policía catarí entró en el aeropuerto e informó al personal de Qatar Airways -compañía con la que la criptanense viajaba-. Habían atacado un aeropuerto en Kuwait y el de Catar corría peligro.
Cristina junto al grupo de personas en el aeropuerto.
"Lejos de mandar un mensaje de tranquilidad, cundió el pánico. Había que desalojar inmediatamente el aeropuerto e, incluso, nos dijeron que abandonásemos nuestras maletas. Entregaron a la gente documentos equivocados y nadie podía salir. Nosotros localizamos los documentos correctos porque una trabajadora que hablaba español empezó a gritar nuestros nombres", ha recordado.
"Una jaula de cristal"
Tras la tormenta, llegó la calma. Los primeros tres días alojados en el hotel, como si de un búnker se tratase, transcurrieron entre rumores, noticias contradictorias y ninguna certeza sobre cuándo podrían regresar a España.
"Estábamos en una jaula de cristal, bien cuidados, pero con mucha incertidumbre y sin información sobre la situación. La embajada no nos decía nada y solo sabíamos que estaban interceptando misiles. Todos los días escuchábamos las sirenas de emergencia", ha explicado.
Finalmente, llegó el esperado mensaje. Un contacto de la embajada pidió a Cristina que localizara a otros españoles alojados en hoteles de la ciudad para crear un grupo de WhatsApp y coordinar la situación.
"Al principio todo era contradictorio. La embajada nos decía que Qatar Airways se haría cargo del traslado y el personal de la compañía nos indicaban que no estaban organizando nada. Nosotros lo que pedíamos es que no durase mucho más, porque si la situación empeoraba sería más difícil salir. Hasta nos planteamos salir del país por nuestros propios medios", ha recordado.
Llegada al hotel.
Fue durante las primeras horas del pasado sábado 7 de marzo cuando se produjo un giro de guion. Alrededor de las 3 de la madrugada la embajada confirmó que se había previsto abrir una ventana en el espacio aéreo para repatriar a algunos ciudadanos europeos.
"Del hotel al aeropuerto fuimos en un autobús escoltado. A partir de las 8 de la mañana salieron dos vuelos a España, además de algunos a otros países europeos. Durante el vuelo, se mantuvo la tensión. Al mediodía del sábado llegamos a España. Fue una inmensa alegría", ha asegurado.
"Inseguridad y miedo"
A miles de kilómetros, Cristina ha recordado lo que sintió durante el tiempo atrapada en el hotel catarí. "Han sido días de inseguridad y miedo. Veíamos que la situación no mejoraba y nos recomendaban alejarnos de las ventanas. Desde el hotel veíamos a gente corriendo por la calle. Hemos vivido mucha incertidumbre, pero por suerte ya estamos en España", ha afirmado.
Cristina junto a su hermana a su llegada a España.
El trabajo fue su método de evasión. Como directora de recursos humanos de una empresa de inteligencia artificial española, Viterbit, aprovechó las horas de espera para trabajar: "Por suerte me llevé el ordenador. El trabajo me ha ayudado a evadirme de la burbuja en la que se convirtió el hotel".
Asimismo, ha reconocido la labor del Gobierno de Catar, que se ha comprometido a cubrir todos los gastos de las personas atrapadas. "Al principio el alojamiento lo iba a cubrir la compañía aérea, pero el Gobierno anunció que se hacía cargo de todo. Tuvimos que pagar ciertos gastos y estamos reclamándolos", ha explicado.
Por último, ha querido recordar a los que quedaron en Doha. "Hubo gente que no subió al avión y decidió esperar a otras opciones de destino más directas. Lo vivido no quedará en una anécdota hasta que todo el mundo pueda regresar a casa", ha sentenciado.