Carlos Gutiérrez, a la izquierda, junto al resto de representantes de la plataforma 'No al hotel de la Cava' en la rueda de prensa de presentación del colectivo en 2023.

Carlos Gutiérrez, a la izquierda, junto al resto de representantes de la plataforma 'No al hotel de la Cava' en la rueda de prensa de presentación del colectivo en 2023.

Toledo

Rechazo frontal de los vecinos al rediseñado hotel de la Cava de Toledo: "Es el mismo perro con distinto collar"

El colectivo denuncia que la reformulación del proyecto es "cosmética" porque el anterior era "una barbaridad" y alertan de "una cicatriz irrecuperable" para la ciudad.

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La tensión social se aviva cada vez que vuelve a escena el proyecto del hotel de la Cava, ahora reformulado. Tras el visto bueno de los servicios de Urbanismo al nuevo diseño, que reduce alturas pero mantiene la edificabilidad, la respuesta vecinal persiste en su rechazo frontal.

Carlos Gutiérrez, portavoz de la plataforma crítica con el hotel, define el nuevo proyecto como "el mismo perro con distinto collar". Para los vecinos, la reducción de cotas es una "maniobra de distracción" dentro de una "estrategia" de negociación porque el primer proyecto era "una absoluta barbaridad" urbanística.

"Presentaron el proyecto a niveles máximos y luego lo han bajado, para que parezca que hacen algo y atienden alguna demanda, pero la actuación sigue siendo una cicatriz irreversible en una zona protegida por la Unesco", afirma el portavoz.

El colectivo denuncia dos puntos clave que, a su juicio, el Ayuntamiento ha pasado por alto, deslizando alguna "intención" oculta. Por un lado, el uso del suelo público, ya que los vecinos sostienen que el Plan Especial (PERIM) afecta a unos 20.000 metros cuadrados, de los que la propiedad privada solo aporta 9.000.

De este modo, se utilizaría suelo público para viabilizar el proyecto sin reducir la edificabilidad, a pesar de que la construcción se limite ahora a un máximo de tres plantas en altura en módulos independientes en lugar de un único edificio de cinco.

Critican que se venda como "zona verde" un espacio que ya es un soto de ribera naturalizado desde hace 60 años. "No hace falta ajardinar lo que ya es un bosque regenerado ejemplar", defienden.

Finalmente, los residentes alertan de la "descomposición social" de este barrio periférico al Casco, que se está transformando en un "hotel continuo" sin comercios básicos para la vida diaria, más allá "de bares" que "dan vida" y "alojamientos turísticos".

Por tanto, Gutiérrez explica que la plataforma, integrada por nueve colectivos vecinales, ecologistas y sociales, reactivará sus movilizaciones para frenar lo que consideran "un abuso" del "patrimonio público" de la ciudad.