Presentación del Plan del Casco Histórico en Guadalajara.

Presentación del Plan del Casco Histórico en Guadalajara.

Guadalajara

Guadalajara tiene un plan para recuperar su casco histórico: "Hay que devolverle dinamismo y atractivo residencial"

La alcaldesa Ana Guarinos presenta una propuesta de renovación del centro de la ciudad, un espacio con potencial para la atracción de nuevos vecinos.

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La alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, ha presentado este martes su propuesta para impulsar la revitalización del centro de la ciudad, un programa que trata de reforzar su papel como "origen e identidad" de la capital de provincia y que apuesta por adaptar esta zona a las "necesidades actuales".

El Plan Especial de Reforma Interior y Mejora del Casco Histórico intenta aunar la conservación del patrimonio con el desarrollo urbano sostenible y la recuperación de población. La iniciativa del equipo de Gobierno "constituye una herramienta estratégica" para el futuro del barrio más antiguo.

Guarinos ha subrayado que el casco histórico "no es solo una parte más de la ciudad, sino su su historia y esencia". La regidora se ha comprometido a "devolverle vida, dinamismo y atractivo residencial".

En este sentido, la alcaldesa ha recordado las "múltiples" actuaciones desarrolladas en los últimos meses para dinamizar el centro, un trabajo que ha repercutido en el ámbito cultural, social y deportivo y que se ha trasladado a áreas como los servicios públicos, la movilidad, el turismo, el comercio o la vivienda.

Entre las medidas recién aplicadas, Guarinos ha citado la renaturalización del casco, la implantación de un minibús eléctrico, la dinamización del mercado de abastos o la ordenanza de transformación de locales en viviendas.

"El objetivo es recuperar el esplendor del casco histórico, mantener su identidad y hacerlo compatible con la actividad económica, la cultura y la vida diaria de las personas", ha afirmado la primera edil.

El plan especial aprobado por el Ayuntamiento de Guadalajara supone un "paso decisivo" para la recuperación de oportunidades en esta zona de la ciudad, un espacio de "convivencia y lleno de vida donde invertir y disfrutar".

Equilibrar la ciudad

Por su parte, el segundo teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Alfonso Esteban ha destacado que el plan responde a una necesidad largamente demandada: dotar a la ciudad de una herramienta urbanística actualizada que permita equilibrar el desarrollo entre el centro y la periferia.

"El casco histórico debe volver a ser una oportunidad: queremos que los vecinos tengan ganas de vivir en él y que se eliminen los desequilibrios entre los nuevos desarrollos y el centro", ha señalado.

Entre los principales retos que plasma el documento se encuentran los de favorecer la recuperación residencial y acabar con los solares vacíos, simplificar y clarificar la normativa urbanística, garantizar mayor seguridad jurídica y actualizar el catálogo de bienes protegidos.

Esteban ha destacado que el plan permitirá aprovechar el potencial de cientos de viviendas en el centro de la ciudad en un contexto de alta demanda.

Por otra parte, el urbanista José María Ezquiaga ha explicado que el proyecto del casco ofrece "una visión integral que abarca vivienda, dotaciones, comercio, espacio público e infraestructuras", una propuesta que quiere impedir "que el centro se convierta en un museo y consolidarlo como un espacio habitable", ha afirmado.

El plan abarca un ámbito más amplio que el casco histórico tradicional: incluye zonas como el Alamín, las Casas del Rey o el entorno sur, y afecta a cerca del 30 % del término municipal, donde se concentran unas 12.000 viviendas.

Desde el punto de vista técnico, el jefe de Servicio de Urbanismo del Ayuntamiento de Guadalajara, César Gismera, ha incidido en la importancia de la flexibilización normativa para hacer viable el desarrollo de solares vacantes, especialmente en parcelas pequeñas.

El plan incorpora herramientas como el uso del estudio de detalle para adaptar condiciones de edificabilidad o la retirada de limitaciones como el número máximo de viviendas por parcela; además, introduce estándares mínimos de calidad en las viviendas.

Asimismo, se eliminan exigencias que dificultaban la construcción, como la obligatoriedad de crear plazas de aparcamiento. También se amplían las posibilidades de intervención en edificios fuera de ordenación, lo que garantiza su mantenimiento y adaptación.