Cueva de Ramera (Cuenca).

Cueva de Ramera (Cuenca). Ayuntamiento de Beteta

Cuenca

Ni Nerja, ni las cuevas del Águila: la cavidad kárstica con 1.400 metros de galerías y pozas de agua cristalina

Diversos trabajos arqueológicos constatan que fue ocupada desde el Neolítico.

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En las profundidades de la Serranía de Cuenca y colgada sobre la Hoz de Beteta, se esconde una gran cueva kárstica con más de 1.400 metros de galerías plagadas de estalactitas, pozas de agua cristalina y huellas de ocupación humana que se remontan al Neolítico.

La Cueva de la Ramera es uno de los monumentos naturales desconocidos por el gran público frente a otros templos subterráneos mucho más famosos del panorama nacional. Se ubica en el término municipal de Beteta (Cuenca), dentro de uno de los cañones fluviales más espectaculares de la zona y forma parte del complejo kárstico del Parque Natural del Alto Tajo.

El acceso a esta gran cavidad comienza en el área recreativa de la Fuente de los Tilos, a pie de la carretera CM-210, donde se puede dejar el coche. Allí parte un sendero que conduce en unos 20-25 minutos a pie hasta la boca de la entrada de la cueva.

Una de las galerías de la Cueva de Ramera.

Una de las galerías de la Cueva de Ramera. Ayuntamiento de Beteta

Para salvar el desnivel hay que descender por una escalera metálica vertical de unos 20 metros, de manera que no es una visita apta para personas con movilidad reducida ni para quienes sufren vértigo.

Una vez dentro, se abre ante ti todo un mundo subterráneo excavado durante miles de años por el agua en las calizas de la Serranía. De los 1.400 metros de galerías, solo 400 están habilitados para la visita turística.

Escalera por la que se accede a la cueva.

Escalera por la que se accede a la cueva. Cabaña Llano de los Conejos

El recorrido interior por la Ramera se completa en unos 45 minutos y se realiza siempre con guía especializado, en grupos reducidos y con iluminación propia. En las amplias salas y conductos aparecen estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas y formaciones menos conocidas como las "milhojas" (capas superpuestas de calcita).

Uno de los elementos más fotogénicos son los gours, pozas naturales escalonadas donde el agua se acumula en pequeñas piscinas minerales. El ambiente interior se mantiene fresco y húmedo todo el año, ya que la cueva funciona como un "aire acondicionado natural".

Como ocurre en muchas grutas del Alto Tajo, en su interior se ha desarrollado un ecosistema de invertebrados, murciélagos de herradura y microorganismos adaptados a la oscuridad permanente y la alta humedad.

Más allá de su belleza natural, la Cueva de la Ramera tiene una historia larga. Diversos trabajos arqueológicos constatan que fue ocupada desde el Neolítico cuando grupos humanos la utilizaban como asentamiento elevado, seco y protegido.

Durante el siglo XX se empleó la cavidad como refugio para el ganado, aprovechando un antiguo acceso por cornisa hoy inutilizado tras un desprendimiento.

Por motivos ambientales y de seguridad, las visitas se limitan a determinadas épocas del año. Se ofrece en varios turnos de mañana y tarde (entre las 11:00 y las 19:00 horas) principalmente los fines de semana en primavera y otoño que se amplían en verano.

Las tarifas se sitúan en torno a los 10 euros para adultos, ocho euros para niños de entre 5 y 11 años y acceso gratuito para los menores de 5 años. Es imprescindible reservar plaza, ir con calzado de montaña o deportivo y llevar una prenda de abrigo ligera incluso en pleno agosto.

En un radio de menos de una hora en coche aguardan otros tesoros naturales de la provincia conquense como el nacimiento del río Cuervo, los Callejones de las Majadas, la Ciudad Encantada o la Laguna de El Tobar.