Emiliano García-Page, Kata Tüttő y Juan Manuel Moreno Bonilla, de izquierda a derecha.

Emiliano García-Page, Kata Tüttő y Juan Manuel Moreno Bonilla, de izquierda a derecha. JCCM

Región

Page, Moreno Bonilla y la política amable: charla cordial en Irlanda mientras el Congreso arde por el gas pimienta

Los presidentes de Castilla-La Mancha y Andalucía protagonizan una nueva imagen de normalidad muy alejada de la bronca nacional.

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Emiliano García-Page y Juanma Moreno Bonilla han vuelto a protagonizar este miércoles una de esas imágenes que contrastan con el irrespirable clima político de Madrid, con todos los puentes rotos entre el PP y PSOE.

El presidente de Castilla-La Mancha y el de Andalucía, el primero socialista y el segundo 'popular', han compartido una conversación distendida y cordial en Mullingar (Irlanda), durante un receso en la reunión del Comité Europeo de las Regiones.

La presidenta del Comité de las Regiones, la húngara Kata Tüttő, ha salido expresamente para mantener un aparte con Page y Moreno Bonilla. Los tres han conversado durante unos minutos en un ambiente relajado pese a representar a distintos partidos políticos.

Page y Moreno Bonilla en Irlanda EDCM

La conversación ha girado sobre el "clima político en general, sobre todo el español", aunque también han abordado la situación europea y lo que está ocurriendo con la extrema derecha, según fuentes próximas al presidente castellanomanchego.

La imagen ha adquirido especial significado por el contraste con lo que estaba sucediendo prácticamente a la misma hora en el Congreso de los Diputados.

La presidenta de la Cámara, Francina Armengol, ha expulsado del hemiciclo a la diputada del PP Ana Belén Vázquez después de que mostrara un bote de gas pimienta durante su intervención ante el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El episodio ha provocado una nueva bronca entre las bancadas de PSOE y PP.

La tensión se ha trasladado incluso fuera del hemiciclo después de que varias dependencias del Congreso tuvieran que ser precintadas tras la presencia de gas pimienta y algunas personas necesitaran asistencia por gargantas irritadas y ojos rojos.

No es, además, la primera vez que Page y Moreno Bonilla protagonizan una imagen de este tipo. En enero de 2024, durante Fitur, el jefe del Ejecutivo castellanomanchego coincidió con los presidentes autonómicos del PP Juanma Moreno, Carlos Mazón y Fernando López Miras.

Los cuatro mantuvieron una conversación informal en la que, entre otros asuntos, hablaron de la financiación autonómica y de la necesidad de reclamar al Gobierno un fondo transitorio de nivelación para las comunidades infrafinanciadas.

Aquella escena provocó un fuerte malestar en Ferraz. La dirección nacional del PSOE interpretó que Page estaba ofreciendo una imagen de proximidad con los presidentes del PP en un momento especialmente delicado para el partido y consideró que sus críticas a Sánchez y a los acuerdos de investidura traspasaban el terreno de la discrepancia interna.

Semanas después, la entonces vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero, llegó a reprochar públicamente a Page que debía saber "cuál es la camiseta de su equipo".

Frentismo de diseño

Ahora, más de dos años después, Page y Moreno vuelven a aparecer juntos en un contexto político nacional marcado por la confrontación constante entre las dos grandes formaciones.

La imagen de Mullingar encaja ahora con otra de las batallas que Page mantiene desde hace años: su denuncia del "frentismo de diseño", una confrontación política que, a su juicio, se fabrica desde arriba y acaba trasladándose a una sociedad mucho menos enfrentada de lo que sugieren los discursos de sus dirigentes.

Este miércoles, mientras el Congreso volvía a ofrecer una imagen de máxima tensión entre PSOE y PP, Page y Moreno Bonilla han ofrecido desde Irlanda justamente la fotografía contraria: dos presidentes autonómicos de partidos distintos hablando con normalidad.