Entrada a la finca Quintos de Mora en Los Yébenes (Toledo).

Entrada a la finca Quintos de Mora en Los Yébenes (Toledo). E. E.

Región POLÍTICA

La finca toledana donde España y Marruecos enderezaron otra crisis diplomática: el "rancho de Aznar" que enamora a Sánchez

En 2003, un año después de la crisis de la isla de Perejil, el entonces presidente del Gobierno recibió en este coto a su homólogo marroquí, Driss Jettu.

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La ocupación militar del islote de Perejil por parte de fuerzas armadas de Marruecos en julio de 2002 inició el mayor conflicto diplomático entre Madrid y Rabat desde la Marcha Verde, en 1975. El peñón fue finalmente desalojado por tropas españolas y la situación se resolvió con el regreso al statu quo primigenio, el de una isla abandonada.

Hasta la entrada masiva de decenas de miles de marroquíes en Ceuta durante la pasada semana, el incidente de Perejil había sido el principal conflicto entre los dos países en el siglo XXI.

El ataque marroquí sobre Perejil y la respuesta española alumbraron un ambiente prebélico que obligó a la mediación de diferentes potencias, incluidas la Unión Europea y Estados Unidos.

Entretanto, el Gobierno español presidido por José María Aznar había alcanzado meses antes un acuerdo de "amistad, buena vecindad y cooperación" con Argelia, histórico rival del reino aluita en el norte de África.

Tras los sucesos en aguas del Mediterráneo, las relaciones entre los dos estados sufrieron un profundo deterioro. Casi un año después se produjo el primer acercamiento público entre los respectivos gobiernos con una cumbre que se celebró en la provincia de Toledo.

El 5 de junio de 2003, el entonces primer ministro de Marruecos, Driss Jettu, se reunió con el presidente del Gobierno español, José María Aznar, en la finca de Quintos de Mora. El enclave, propiedad del Estado, acogió un encuentro que ayudó a recomponer la maltrecha relación bilateral.

Apenas tres semanas, el 16 de mayo de 2003, una cadena de atentados terroristas en Casablanca había conmocionado a Marruecos. Los ataques mataron a casi medio centenar de personas, incluidos tres ciudadanos españoles. Entre otros intereses, los yihadistas golpearon la Casa de España y la Cámara Española de Comercio de la ciudad atlántica.

El cónclave entre Aznar y Jettu se centró en la preocupación compartida por el terrorismo; también abordó las negociaciones entre Marruecos y Bruselas o la posición española respecto a la administración del Sáhara occidental y la postura de Naciones Unidas al respecto.

Además, el primer ministro norteafricano recibió una carta de Aznar dirigida a Mohamed VI, una misiva que respondía a otra que el monarca alauita había enviado al jefe del Ejecutivo español en fechas anteriores.

Más allá de Jettu, durante la segunda legislatura de Aznar pasaron por Quintos de Mora dirigentes, primeros ministros o presidentes como Romano Prodi —responsable de la Comisión Europea—, el mexicano Vicente Fox, el colombiano Andrés Pastrana, el francés Lionel Jospin, el británico Tony Blair o el israelí —entonces recién llegado al cargo— Benjamín Netanyahu.

En junio de 2001, también estuvo en los Montes de Toledo el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. La visita se produjo apenas tres meses antes de los atentados del 11S. Bush definió al espacio natural como "el rancho de Aznar". En todo caso, Quintos de Mora se convirtió en aquellos en un lugar decisivo para la vida pública española.

El escaparate político de la finca menguó con los siguientes presidentes. José Luis Rodríguez Zapatero recibió al líder brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en 2007; de Mariano Rajoy apenas hay referencias relativas al uso de este espacio —aunque Aznar y él acordaron allí el relevo en la dirección del PP en el verano de 2003—.

El jardín de Sánchez

Sin embargo, Pedro Sánchez ha retomado el uso habitual de este coto de caza enclavado en el término municipal de Los Yébenes y de casi 7.000 hectáreas de extensión.

Adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica, el actual inquilino de La Moncloa lo ha usado varias veces como lugar de encuentro informal con sus ministros a lo largo de los más de ocho años que acumula al frente del Gobierno de la nación.

Además, el secretario general del PSOE también lo ha utilizado en momentos puntuales para su ocio de fin de semana o como hospedaje vacacional.