Emiliano García-Page es el presidente de Castilla-La Mancha.

Emiliano García-Page es el presidente de Castilla-La Mancha. Ángela Pulido Díaz

Región POLÍTICA

Page solo tendrá cinco minutos para exigir "responsabilidad" a Sánchez en un Comité Federal que encara en minoría

El presidente de Castilla-La Mancha intervendrá ante un órgano interno del PSOE "absolutamente controlado" por el secretario general.

Más información: Page asimila la sentencia contra Ábalos con la que tumbó a Rajoy y avisa a Sánchez de que quedan "muchos posibles confidentes"

Publicada

Emiliano García-Page regresa este sábado, casi un año después de su última visita, a la sede socialista de Ferraz. El presidente de Castilla-La Mancha, el único barón díscolo con la dirección federal, apenas dispondrá de cinco minutos para exponer su discurso, un lapso demasiado breve para quien ha insistido en la necesidad de "explicaciones" por la supuesta corrupción que acecha a su partido y ha cargado contra unos pactos políticos que cuestionan —especialmente en materia de financiación— la igualdad de los españoles.

"El Comité Federal está absolutamente controlado por el sanchismo", han explicado desde su entorno a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha. Aunque Pedro Sánchez maneja al PSOE con puño de hierro, la voz del toledano resonará como ocurrió el 5 de julio de 2025.

En aquel cónclave, Page urgió a la búsqueda de "salidas, no escapatorias ni vías de escape". Al respecto, señaló que si la dirección "no ofrece soluciones, obviamente forma parte del problema".

Las palabras del máximo responsable de los socialistas de Castilla-La Mancha fueron reprobadas por los más leales al presidente del Gobierno. El ministro de Transportes y Movilidad Urbana, Óscar Puente, lo tildó de "hipócrita". También el ministro de Política Territorial, Víctor Ángel Torres, y la entonces titular de Educación, Pilar Alegría, refutaron —sin tan gruesas expresiones— las tesis de Page.

Antes de acceder a la sede del PSOE, el presidente autonómico fue abucheado por algunos simpatizantes de su propio partido. Al grito de "traidor", "facha" o incluso "miserable", parte de los apostados en la calle Ferraz le afearon sus recurrentes críticas al secretario general.

A los suyos Sánchez les recordó que "me elegisteis como capitán de este barco, y el capitán no se desentiende cuando viene mala mar. Se queda a capear el temporal, a salvar el rumbo y a ganar el puerto".

Page fue el único cargo socialista con alguna responsabilidad relevante que contrarió el discurso de Sánchez; tampoco aplaudió ni se levantó ante la intervención del secretario general. En plena resaca por la imputación de Santos Cerdán, solicitó una cuestión de confianza o elecciones anticipadas, la misma receta que prescribe hoy.

Se desconoce, más allá de los casos de supuesta corrupción que se suceden alrededor del PSOE, qué temas abordará Page frente a Sánchez y sus compañeros de siglas. Este viernes ha insistido en el modelo de financiación autonómica y en la "inmoralidad" que supone pactar privilegios con las formaciones independentistas.

Un trasiego judicial que no cesa

Desde aquella cita, las causas judiciales abiertas en las proximidades de Sánchez se han multiplicado, un argumento que colma de razones la petición formulada hace casi un año. La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero —y el hallazgo de un tesoro de joyería valorado en 1,3 millones— y la condena a José Luis Ábalos han estrechado el cerco sobre el Gobierno y el partido que lo sostiene.

El inicio de las investigaciones judiciales contra el expresidente del Gobierno ha desencadenado "el peor momento del PSOE en la democracia". Page ha apremiado a un adelanto electoral que contenga el descontento de miles de votantes e impida un descalabro absoluto para la marca del puño y la rosa, un escenario que cree inevitable si las autonómicas y municipales se hacen antes de las generales o si todas se realizan en la misma fecha.

El pasado martes, Page participó en Toledo en un encuentro con Felipe González, un acto en el que apremió a los suyos a un ejercicio de transparencia. "Tendrían que explicarse y tener alguna responsabilidad políticamente hablando: yo lo que quiero es claridad", insistió.

La situación del PSOE es "bastante peor que hace un año", añadió. "Tenemos derecho a saber y derecho a tener respuestas", defendió el jefe del Ejecutivo regional. "Espero que la mitad del Comité del sábado sea autocrítica", aseguró Page, quien se mostró "preocupado" por la ausencia de debate en el seno del partido y en sus principales órganos.

La incógnita de los valientes

Hay más críticos con Sánchez dentro del PSOE que hace un año, aunque ninguno de los que han dado la cara intervendrán este sábado. Existen, al menos, dos iniciativas que piden un cambio que alumbre el final del sanchismo: la que desde principios de 2026 encabeza el exministro Jordi Sevilla —articulada en el manifiesto Socialdemocracia21— y otra que en las últimas semanas han impulsado militantes de base —agrupados en Reactiva Socialdemocracia—.

Ni Page ni otros dirigentes de la federación regional integran estas dos propuestas, aunque han mostrado su respeto por ambas. En todo caso, y aunque son habituales las llamadas de algunos críticos al toledano, desde el entorno del líder regional recuerdan que a todos esos descontentos les corresponde dar el paso y significarse en público.

Tal vez este sábado aparezcan entre los mandos socialistas presentes en Ferraz algún crítico que secunde a Page —y a González o Eduardo Madina— y defienda las virtudes del final del sanchismo en la guarida donde el secretario general se parapeta tras sus leales.