El Alcaná

El eclipse de Sánchez

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Pedro Sánchez ha hecho un vídeo como astrónomo de la NASA para recomendarnos dónde y cómo ver el eclipse de agosto. No el suyo, que no hay razón ni motivo viendo las encuestas del CIS y el buen momento que atraviesa tan hidratado y bronceado, sino el del sol, el Rey Sol, que de momento no es, pero ya llegará. Pedro nos recuerda la importancia de ponerse las gafas para no quedar a oscuras y sin protección.

Él lo sabe porque lleva con los lentes negros durante un tiempo. Uno, para no deslumbrarse a sí mismo y dos, para no ver la porquería de Ábalos, Cerdán y ese señor del que usted me habla. Zapatero le hizo precio con las gafas para que no le deslumbraran las joyas… Lo que pasa es que Gertrudis dio la clave de la caja fuerte y saltaron los diamantes por los aires. Tú ponte las gafas para no ver nada.

Page ve, sin embargo, que esto se acaba, se acorta, se asfixia. Ha hecho una gran entrevista con Esther Esteban en El Español y otra en El Confidencial. Uno saca la conclusión de que juega a dos barajas, quedarse o marcharse. A Page no le hacen falta ni gafas ni eclipse. Ha gobernado cuando se ha presentado a los comicios y tiene su hoja de servicios sin ninguna mácula que pudiera dañar la vista. Lo que no va a hacer es ir al cadalso para solaz del sanchismo, de esta región y de fuera.

Además, lo tiene fácil. Basta con ser como es, dar un paso más y decir que no tiene apego al cargo, que no comparte la deriva del partido y que no vino a la política para dividir y aumentar el frentismo. En las últimas entrevistas ha dicho que los militantes le insultan. Sin embargo, la calle está con él. Qué poca vista de quienes inventaron las primarias para hacer caudillos y laminar controles internos. Page es un gran líder y sabe que, en ocasiones, hay que hacerse pequeño para luego crecer. Ya le ocurrió con Podemos.

Así las cosas en política y su partido, veo a Emiliano más fuera que dentro. Son sólo pensamientos míos, que dan vueltas a la cabeza. A veces en la vida, hay que perder primero para después ganar. Aunque no se presentase a las autonómicas, su carrera no concluiría. Él habla de fracaso con Esther, pero sabe que está descontado. Su público lo entendería y hasta lo aplaudiría, sin dejar de mirar al sol y el concepto de país que Emiliano encarna.

Pero para Sánchez, las gafas del eclipse son indispensables como la app que te indica dónde ver la ocultación del sol. No vimos las frascachelas de Ábalos, pero vamos a ver en primera línea el eclipse del astro rey. Son las cosas de la vida. Quizá haya que dirigir la mirada al eclipse y las gafas de sol para no ver los homenajes a etarras, la plurinacionalidad, la infrafinanciación de servicios, lo cara que está la vida, la imposibilidad de comprar vivienda y la ley de nietos que llena el censo como las madrigueras de conejos. Pedro quiere que mires el eclipse para que no lo mires a él directamente y caigas rendido y de espasmos.

Qué le vamos a hacer, así es la vida y nadie dijo que fuera justa. La derecha no se mira a sí misma porque vería el ridículo que hace con su tacticismo y partición. Pero todo en la vida tiene su tiempo. Y ya se eclipsarán unos en detrimento de otros. Aunque, como dice Emiliano, no han acertado todavía con la lidia de ese toro. Yo creo que la moción de censura debían presentarla el día del eclipse.