En política, la coherencia no siempre es la norma, pero en el caso de Podemos y su discurso feminista, la contradicción es ya una costumbre. Lo que comenzó como un partido que abanderaba la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres, para mi ha terminado convirtiéndose en una formación que traiciona sus propios principios.
Con ironía para no tener problemas legales y siempre de forma presunta, bien podríamos decir que Errejón y Monedero podrían haberse ido juntos de fiesta, al fin y al cabo parece que eran amantes de los mismos hechos.
Desde mi punto de vista, Podemos o al menos dos de sus padres creadores, han convertido el feminismo en una herramienta de marketing político, un eslogan útil para movilizar a su electorado, pero vacío de coherencia y de principios sólidos. Si realmente quisieran ser el partido de las mujeres, empezarían por aplicar en su propia casa lo que exigen a los demás; porque el feminismo no es sólo una pancarta en una manifestación, es un compromiso real que se demuestra con hechos, no con discursos acomodaticios.
Y es ahí cuando se desmorona ese discurso. En el momento que una mujer tiene que decir a su amigo, amante o novio que “sólo sí es sí” mientras le retira las manos de sus pechos, deja de convertirse en un adalid de la igualdad para ser uno de esas personas que a cualquier ciudadano que no sujeta esas pancartas, sí le provocan asco y rechazo.
Y ahora tenemos similares declaraciones y acusaciones para otro podemita de pedigrí como el señor Monedero. Obviamente se negará todo y la culpa, una vez más, será de la ultraderecha y de la política del fango, pero la realidad es que vuelven a salir a la palestra pública mujeres que dicen que hubo una especie de acoso sexual a la que prácticamente nadie dio importancia.
Supongo que manosear a una mujer es delito sólo si lo hace un “facha” pero si lo hace un dirigente de Podemos es algo que forma parte de la normalidad en una fiesta o celebración.
Pues no señor Monedero, tocar o besar a una mujer sin permiso ya sea en una fiesta o en la puerta de la Catedral supone el mismo hecho condenable; es igual de deleznable que lo haga Rubiales en la final del campeonato del mundo a que lo haga cualquier otra persona por mucho que vista de morado.
Pero lo que realmente me duele es cómo ha habido personas que se han creído el discurso y ahora tienen que ver como la lluvia se convierte en tormenta, como esas personas de comportamiento intachable son los mismos cafres a los que ellos criticaban porque, digo yo, que si la presunción de inocencia se cae para unos, también se debería caer para otros.
Afortunadamente la justicia en este país sí es ecuánime y juzgará con equidad los hechos, pero lo que tengo muy claro es que el feminismo merece respeto, no ser instrumentalizado para la conveniencia de un partido. Y Podemos, con su doble discurso, lo único que está consiguiendo es desprestigiar una lucha que pertenece a todas las mujeres, no a su estrategia electoral.