De izquierda a derecha: Eladio (aficionado del CD Tarancón), Valentín (aficionado del CD Toledo) y Gregorio (aficionado del CS Puertollano).

De izquierda a derecha: Eladio (aficionado del CD Tarancón), Valentín (aficionado del CD Toledo) y Gregorio (aficionado del CS Puertollano).

Deportes

Por qué el fútbol modesto apasiona a Castilla-La Mancha: "Me duele más una derrota del Tarancón que del Atleti"

Las reflexiones de Eladio, Valentín y Gregorio, tres hinchas que vibran con los éxitos y fracasos de los equipos de sus respectivos pueblos y ciudades.

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Los datos lo confirman: el fútbol es el deporte rey en España. Un 81 % de los españoles se declara aficionado al balompié, según datos del tercer Barómetro de Hábitos Deportivos de SPSG Consulting. Lejos de los focos de la primera y segunda división, un total de 454 equipos conforman las categorías semiprofesionales del balompié en nuestro país: Primera, Segunda y Tercera Federación.

Aunque los gigantes como Real Madrid o FC Barcelona dominan el volumen de seguidores, los clubes modestos han encontrado su piedra angular en la cercanía con los jugadores, el sentimiento de pertenencia y la visibilidad en las redes sociales. Un caso paradigmático es el del CD Toledo, que ha batido su récord de movilización social esta temporada al superar los 3.700 socios pese a competir en Tercera RFEF, la quinta categoría del fútbol español.

En un tramo final de temporada emocionante para el CD Tarancón, el CS Puertollano y el CD Toledo, que están peleando por ascender de categoría (de Tercera a Segunda RFEF), EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha conversa con aficionados de estos tres históricos equipos de la región para ahondar en ese sentimiento por los colores locales que les empuja a hacer cientos de kilómetros cada jornada.

Eladio, del CD Tarancón

Eladio representa la figura del hincha que no solo ve al equipo desde la grada, sino que convive con él. Su amor por el CD Tarancón comenzó a los 12 años, cuando su primo Antonio lo llevó al estadio casi por compromiso. "A mí no me gustaba el fútbol, pero aquel día algo cambió", recuerda.

Desde entonces, su vida ha girado en torno al escudo blanquiazul. El club cuenta con una masa social de 505 socios —una cifra que Eladio considera insuficiente para la localidad conquense de 17.000 habitantes. Lamenta la "distopía" de ver a sus vecinos volcados con los gigantes mientras ignoran al fútbol local. "Yo soy colchonero, pero te aseguro que me duele más una derrota del Tarancón que una del Atleti".

Eladio viajando en el autobús del CD Tarancón.

Eladio viajando en el autobús del CD Tarancón. Cedida

Detrás de ese lamento, el compromiso es absoluto. "En cinco años, solo he faltado un partido. El único fue por mi luna de miel, estaba de crucero y me dolió perderme el encuentro en Valdepeñas", bromea.

Eladio viaja con los jugadores en el autobús y destaca el vínculo que se crea a raíz de esa cercanía impensable en la élite. "Es un ambiente familiar. Los futbolistas agradecen que estemos ahí, sobre todo en campos donde me he visto solo en la grada de visitante, como en Ciudad Real o Marchamalo". Si el Tarancón logra el ascenso, él ya sueña con visitar el estadio del CD Tenerife: "Ya estoy metiendo monedas en la hucha para ir a las islas".

Gregorio, socio nº 9 del CS Puertollano

Gregorio con la camiseta del CS Puertollano.

Gregorio con la camiseta del CS Puertollano. Cedida

En Puertollano (Ciudad Real), el fútbol no es una elección, es una herencia. Gregorio (62 años), ostenta con orgullo el carné de abonado número 9 de Calvo Sotelo. "Mi padre fue diez años el socio número uno. Esto lo llevo en la sangre, es respeto a mi historia familiar", confiesa emocionado al recordar los viajes a Jaén o Linares en los años 70.

Ha sido testigo de la metamorfosis del conjunto minero. Desde la época dorada en Segunda División cuando la empresa nacional Calvo Sotelo (hoy Repsol) sostenía la estructura deportiva, hasta los momentos críticos en Regional Preferente con apenas 100 socios. "He vivido de todo, pero nunca he dejado de estar. Formamos el mítico Frente Minero en los 90 y recorrimos cada pueblo de la provincia", recuerda.

Gregorio animando al CS Puertollano.

Gregorio animando al CS Puertollano. Cedida

A pesar de tener un asiento en la tribuna, Gregorio prefiere vivir cada encuentro en el fondo con los jóvenes del grupo de animación. "Soy el mayor de los 75 que somos, pero me siento uno más", afirma con orgullo. Su desplazamiento más lejano para ver al CS Puertollano fue hasta Villaviciosa (Asturias) para ver un playoff. "Volvimos de madrugada y a la hora estaba entrando a trabajar", rememora.

Para Gregorio, el fútbol modesto es algo más que un balón y 22 jugadores. "Si perdemos nuestras raíces, no tenemos nada. A estos jugadores los ves comprando el pan, te saludan... son trabajadores como nosotros", sentencia con firmeza.

Valentín, la biblioteca del CD Toledo

Valentín en la grada del Salto del Caballo.

Valentín en la grada del Salto del Caballo. Cedida

Si hay alguien que conoce los entresijos del Salto del Caballo, ese es Valentín. Abonado prácticamente desde la inauguración del estadio en la temporada 74/75, su pasión nació gracias a su amigo Ángel, cuyo padre era el fotógrafo del equipo verde imperial. "En el colegio nos daban entradas y allí íbamos. Aquel Toledo volaba, ver a jugadores como Mariano Martínez Aranda te hacía aficionarte sí o sí", relata.

Valentín no es solo un seguidor; es el historiador oficioso del club. Ante el temor de que la memoria del CD Toledo se perdiera, creó un blog donde documenta cada alineación y goleador desde el año 31. "He buscado en bibliotecas de Madrid, en internet, en archivos de Educación y Descanso... tengo casi todos los datos desde que era el Toledo FC", señala.

Para él, estas categorías semiprofesionales están viviendo un renacimiento social. "El Toledo tiene ahora casi 4.000 abonados, más que cuando estuvimos en Segunda. Creo que la gente joven se ha desenganchado de la televisión y ha vuelto al equipo de su tierra".

Archivo histórico del CD Toledo.

Archivo histórico del CD Toledo. Cedida

La clave de este crecimiento de los equipos modestos está en el arraigo. "A disfrutar y a sufrir se aprende en tu ciudad, eso no te lo da la tele", subraya. Asimismo, destaca el impacto económico en los municipios en lo relativo al deporte rey. "Cuando vienen aficiones de fuera, no solo ven el partido, hacen gasto en hostelería, comercios... un equipo alto en la tabla es riqueza para la ciudad", concluye.

Sin embargo, el fútbol de barro también tiene sus grietas. Algunas voces críticas denuncian la falta de calidad técnica en estas categorías, las condiciones precarias de los estadios y terrenos de juego y los horarios. En este sentido, los Eladio, Gregorio y Valentín coinciden en que sin empresas fuertes detrás, la supervivencia económica de los clubes más humildes está en entredicho y se dan situaciones de impagos como en el CD Guadalajara.

En este análisis, Valentín no se olvida de los dueños del CD Toledo. "Me alegraría mucho el ascenso, llevan años involucrados profundamente. En el fútbol modesto es muy difícil ganar dinero y ellos están poniendo capital a fondo perdido por el bien del club", reflexiona.

Pase lo que pase, en la división que sea, Eladio, Valentín y Gregorio estarán en la grada. Tres historias que recuerdan que la versión más pura del balompié no se ve en 4K, sino desde la valla de un municipal con el corazón en un puño por el equipo de tu pueblo.