La antigua delegación de Hacienda, junto a la iglesia de los Jesuítas, en el Casco histórico de Toledo.

La antigua delegación de Hacienda, junto a la iglesia de los Jesuítas, en el Casco histórico de Toledo.

Toledo VIVIENDA

El método De la Cal: reciclar edificios de Toledo y eliminar la especulación para bajar un 30 % el precio de la vivienda

Tras el anuncio de la Junta en Ciudad Real, el arquitecto José Ramón de la Cal propone un "urbanismo de reciclaje" basado en el estudio de edificios vacíos como el Virgen de la Salud o el Quijote Crea.

Más información: Sube un 1,3 % el precio de la vivienda en Castilla-La Mancha en 2026, con Ciudad Real liderando el incremento

Publicada

La reciente decisión del Gobierno de Castilla-La Mancha de transformar el edificio administrativo de Nuevos Ministerios, en Ciudad Real, para crear unas 150 viviendas juveniles ha abierto un debate en toda la región: ¿Es obligatorio que nuestras ciudades sigan construyendo sobre nuevos suelos o se puede dar respuesta a la crisis habitacional desde el corazón de lo ya construido?

Para José Ramón de la Cal, arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura de Toledo, la solución reside en los inmuebles que ya tenemos en pie. En la capital regional, el experto vislumbra varios ejemplos claros: la antigua Escuela de Enfermería, el hospital Virgen de la Salud, la extinta Delegación de Hacienda junto a la iglesia de los Jesuitas o el edificio inacabado Quixote Crea.

No es una teoría al aire. La Escuela de Arquitectura ya ha puesto sobre la mesa propuestas concretas tras analizar diversos inmuebles en un concurso de ideas planteado por el Ayuntamiento; un modelo que los expertos consideran "exportable" a cualquier capital castellano-manchega.

La Diputación ha comprado la antigua Escuela de Enfermería para abrir una residencia de estudiantes.

La Diputación ha comprado la antigua Escuela de Enfermería para abrir una residencia de estudiantes.

La tesis de De la Cal es clara: se puede bajar el precio de la vivienda un 30 % si se reutilizan edificios públicos en desuso y se elimina el coste del suelo de la factura final. Al actuar sobre estructuras ya amortizadas y de titularidad pública, se anula el factor especulativo que hoy "expulsa" a los jóvenes de sus barrios.

Para el arquitecto, el urbanismo moderno no debería medirse en nuevas construcciones, sino en la inteligencia para aprovechar lo existente. "De lo que se trata es de densificar las ciudades; de introducir en vez de consumir, de no extender más la ciudad", explica.

Ahorro "casi inmediato y real"

El profesor añade que "si ya tengo un tejido urbano, ya tengo unas calles, tengo unas infraestructuras y tengo un edificio vacío, los voy a reutilizar para aquello que se necesita hoy en día, que es la vivienda".

El análisis económico de De la Cal refleja que las administraciones regional y local tienen una baza que "no están jugando o no quieren jugar". Intervenir en grandes bloques ya levantados, como ocurre con el antiguo hospital Virgen de la Salud en Toledo, supone un ahorro "drástico y casi inmediato".

"Estamos hablando de edificios que, al tener la estructura, tienen ya más del 30 % de la obra hecha. Eso supone un cierto abaratamiento, por lo menos de ese 30 % de inicio. Lo único que queda es la normativa; admitir el uso residencial compatible con la dotación en edificios catalogados sería una vía para favorecer que el mercado los pusiera a disposición", recalca.

Esta visión rompe con "la inercia de expansión" de las últimas décadas en España, un sistema que el profesor considera "agotado y que solo alimenta la burbuja".

"El urbanismo del que venimos juega con el precio del suelo. A determinados promotores esta idea de densificar y saltarse la fase del suelo no les va a gustar porque limita la capacidad de especulación. Si la vivienda es de promoción pública, el suelo debe ser de todos durante toda su vida útil. Eso quita el componente del suelo que grava en demasía a las viviendas y las hace inviables", sentencia.

De un hospital a 4.500 posibles hogares en el Polígono

El trabajo de la Escuela de Arquitectura pone nombres y apellidos a esta "cirugía urbana" en la capital regional, señalando al Virgen de la Salud o al Quijote Crea como piezas clave de este puzle. De la Cal no propone derribar, sino adaptar "esqueletos" que ya pertenecen a la ciudadanía castellano-manchega.

"Haciendo estudios de este tipo nosotros conseguíamos meter, por ejemplo, en el hospital Virgen de la Salud 300 viviendas. Su estructura se adapta perfectamente. En El Quijote Crea, el edificio valdría para viviendas para jóvenes. Se podría resolver el problema de vivienda desde dentro sin necesidad de reclasificar suelo ni consumir más", insiste.

Pero el mayor tesoro se esconde en barrios consolidados como el Polígono, el más poblado de la ciudad, con más de 23.000 habitantes y numerosas parcelas libres. Allí, el estudio detectó miles de oportunidades en solares y "vacíos urbanos" que hoy no son más que "parches" olvidados.

"Solamente en el Polígono contabilizamos un potencial desarrollo de 4.500 viviendas en parcelas olvidadas y vacíos urbanos", cifra.

Sí a la privacidad y no al cohousing

Critica el uso de "modas antiguas" como cohousing o coliving con proyectos como el planteado en Alamillos del Tránsito promovido por el Consorcio de Toledo. "Deberíamos quitar el uso de palabras anglosajonas porque a veces esconden políticas de otro tipo. No estoy de acuerdo con el cohousing donde una persona joven tiene que convivir compartiendo piso y baño porque este es un modelo de posguerra", sostiene.

"La vivienda tiene algo fundamental que es la privacidad y la individualidad; un hogar no se forma conviviendo por obligación con extraños", recalca.

Una asignatura pendiente para la región

El análisis del arquitecto termina con un tirón de orejas a la gestión pública, señalando la falta de ambición frente a modelos que ya funcionan en otras comunidades como Baleares, donde "se está haciendo política de vivienda de calidad".

"En Toledo tenemos la empresa municipal de vivienda que en 20 años no ha sido capaz de construir vivienda pública de calidad. Se echa de menos un planteamiento que no sea absolutamente antiguo y abocado al fracaso como el consumo exagerado de suelo. Siempre llegamos tarde a todas estas cosas", recalca.

Para De la Cal, la lógica aplicada en Ciudad Real debería ser el espejo para el resto de Castilla-La Mancha: menos suelo nuevo y más inteligencia para habitar lo que ya es nuestro.

"El futuro de las ciudades está en irlas tejiendo desde dentro. No se trata de arrasar barrios, sino de reciclar lo que hay y transformar el tejido. Aprovechar los recursos es lo más interesante desde el punto de vista urbano en los tiempos que corren", revela.