El parque arqueológico de Recópolis se encuentra en el término municipal de Zorita de los Canes (Guadalajara).

El parque arqueológico de Recópolis se encuentra en el término municipal de Zorita de los Canes (Guadalajara). E. E.

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La autora del último estudio sobre Recópolis rebate la teoría que cuestiona el tesoro: "Los datos no avalan esa hipótesis"

Pilar Diarte-Blasco cuestiona la investigación realizada por Fernando Arce y reivindica el amplio registro arqueológico del yacimiento.

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La investigadora en arqueología Pilar Diarte-Blasco considera que "los datos no avalan la hipótesis que se ha difundido" sobre la supuesta falsedad de las decenas de monedas de oro encontradas en 1945 por Juan Cabré en Recópolis, la antigua ciudad visigoda fundada a finales del siglo VI ahora erigida en el término municipal de Zorita de los Canes (Guadalajara). Además, ha lamentado "que la forma en que se ha presentado públicamente ha priorizado el impacto mediático sobre el rigor que exige un debate científico de estas características".

Según la coautora de la investigación La moneda visigoda: un estudio a partir del tesoro de Reccopolis, un informe de 400 páginas publicado este mismo 2026, la propuesta planteada por Fernando Arce, arqueólogo e historiador del CSIC, "no encuentra un respaldo suficiente en el conjunto de las evidencias y, en cualquier caso, no invalida el amplio registro arqueológico que confirma la entidad y la cronología de Recópolis".

Arce ha plasmado sus dudas sobre el origen del tesoro en el artículo El tesoro monetal encontrado por Juan Cabré en el Cerro de la Oliva (pretendida Recópolis): un elemento intruso en la historia del yacimiento. “Una de sus singularidades es la presencia, en un mismo lote, de monedas bizantinas, merovingias, suevas y visigodas, que hacen de Recópolis un caso inaudito", ha apuntado el autor en el texto.

Sin embargo, la especialista consultada por EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha se ha referido al relato presentado por Arce como "un trabajo que no ha seguido los cauces habituales de evaluación científica y que, además, no tiene en consideración el conjunto de las evidencias arqueológicas disponibles".

Sin el sostén de los diferentes vestigios que jalonan el yacimiento, la científica también adscrita al CSIC ha rechazado un planteamiento del que se hizo eco El País en su edición de este miércoles. "A día de hoy, esa hipótesis no está respaldada por la evidencia arqueológica disponible: no existe ningún dato estratigráfico conocido ni ningún otro dato científico que permita sostener que el lugar donde apareció el tesoro corresponda a un templo del siglo XII".

La también firmante del artículo La muralla de Reccopolis (Zorita de los Canes, Guadalajara): técnicas constructivas y transformaciones de un circuito defensivo de periodo visigodo, una publicación de 2022, ha recordado que "cualquier nueva interpretación sobre el tesoro debe sustentarse en un análisis completo de toda la evidencia disponible".

La experta en la etapa altomedieval ha subrayado que cualquier intento de apertura de un debate sobre este enclave "debe apoyarse en el análisis de todas las fuentes disponibles y en una valoración conjunta de los datos, especialmente cuando se plantean afirmaciones con una enorme repercusión histórica y mediática". En el ámbito de la arqueología, "las reinterpretaciones son siempre posibles, pero deben apoyarse en datos estratigráficos, documentación de excavación y un análisis riguroso del registro material", ha insistido.

Al mismo tiempo, ha recordado que la reciente monografía que ha publicado junto a Manuel Castro, también arqueólogo y profesor de la Universidad de Alcalá (UAH) "reúne y revisa de forma exhaustiva la documentación arqueológica, numismática e histórica del conjunto". Además, este manual contiene todos los "avances de las últimas décadas en la investigación del yacimiento".

"Nos ha sorprendido la repercusión que ha tenido esta hipótesis", ha comentado Diarte-Blasco sobre la publicación de Arce. Entretanto, defiende la extensa obra que ha rubricado con Castro "en la que reunimos y analizamos toda la documentación conocida sobre el tesoro: la información conservada en los archivos, la documentación de las excavaciones, el estudio numismático y nuevos análisis metalográficos, realizados en el CSIC por el profesor de investigación Ignacio Montero, también [como Arce] del Instituto de Historia".

La propia autora de La moneda visigoda cree que "hasta donde conocemos, [es] el estudio científico más completo y actualizado sobre este hallazgo, por lo que nos sorprende que no haya sido tenido en cuenta ni citado en algunas informaciones publicadas".

¿Dónde se escondían las monedas?

Arce ha afirmado que "un tesorillo de monedas del siglo VI escondido en un suelo plenomedieval es la pistola humeante en el escenario del delito". El espacio al que se refiere el padre de la teoría alternativa sobre Recópolis se ubicaría bajo una iglesia construida entre los años 1100 y 1200.

Las investigaciones en las que ha participado Diarte-Blasco "han permitido precisar la localización exacta del hallazgo respecto a la documentación elaborada por Juan Cabré". Con sus trabajos han "comprobado que existe un ligero desplazamiento, de centímetros, entre la planimetría histórica y la realidad documentada durante las excavaciones modernas".

Pilar Diarte-Blasco es científica titular en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC.

Pilar Diarte-Blasco es científica titular en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Centro Superior de Estudios Científicos (CSIC)

No obstante, las monedas yacieron "en el mismo espacio que señaló Cabré", ha aseverado la científica del CSIC. Además, "ese ajuste no modifica la interpretación arqueológica del contexto (...) y no existe absolutamente ninguna evidencia que justifique atribuirlo a un edificio medieval del siglo XII".

Sobre Cabré "se han difundido afirmaciones sobre su actuación que, hasta donde alcanza la documentación conservada, carecen de respaldo documental", ha lamentado con preocupación Diarte-Blasco. El turolense "desempeñó un papel fundamental en la historia de la arqueología española y en el conocimiento de Recópolis".

Para valorar su trabajo, ha prescrito "evidencias contrastadas" frente a las "conjeturas que pueden acabar proyectando una imagen distorsionada de su labor científica".

Un icono de la Hispania visigoda

El proyecto científico de Recópolis "se caracteriza desde hace décadas por su enfoque multidisciplinar". Las interpretaciones que nutren la investigación de la científica toman como punto de partida el análisis estratigráfico, "el principal instrumento para establecer la secuencia arqueológica del yacimiento".

Además, presume del uso extendido de "técnicas como la geofísica, la teledetección, los análisis arqueométricos y, cuando es posible, dataciones mediante carbono 14". La combinación de estas metodologías "nos permite construir interpretaciones muy sólidas y precisas sobre la evolución del yacimiento".

Diarte-Blasco se refiere a Recópolis como "una fuente inagotable de información para conocer la Hispania visigoda". Aunque las fuentes escritas mencionan otras fundaciones similares en la península ibérica, Recópolis es "la única que podemos estudiar materialmente, lo que la convierte en un yacimiento excepcional para comprender este periodo histórico".

Aproximarse a esta ciudad "es estudiar uno de los momentos más decisivos de nuestra historia; durante mucho tiempo, la Hispania visigoda ha recibido menos atención que otras etapas, pero constituye el puente entre el mundo romano y los reinos medievales".

Líneas de investigación recientes

El estudio del paisaje y el territorio que rodean este punto suroccidental de la actual provincia de Guadalajara ha aflorado "el enorme impacto que supuso la creación de una nueva ciudad en un momento de profunda transformación tras el final del Imperio romano, cuando antiguos núcleos urbanos, como la ciudad romana de Ercávica [en Cañaveruelas, Cuenca], habían entrado en un proceso de decadencia y abandono".

La científica del CSIC ha detallado como "otro resultado especialmente importante" el reconocimiento de la muralla mediante la arqueología de la arquitectura. "Este trabajo, complementado con dataciones por carbono 14, ha permitido confirmar de forma inequívoca su cronología visigoda y comprender mucho mejor las técnicas constructivas y la planificación urbana de la ciudad".

Además, el estudio de la "cultura material" ha revelado una realidad diferente a la imaginada hace solo unas décadas. Según Diarte-Blasco, "la presencia de cerámicas y otros materiales procedentes de diferentes regiones del Mediterráneo demuestra que, durante los siglos VI y VII, Recópolis estaba integrada en redes comerciales de largo alcance". Por tanto, los intercambios de bienes "no se limitaban a las zonas costeras, sino que alcanzaban también el interior peninsular".