El ganadero Fernando Guzmán; el alcalde de Quintanar de la Orden, Pablo Nieto; Eduardo de la Rosa; el presidente de la peña y concejal Juan Carlos Sánchez y un miembro de la peña taurina La Encina.
Bravo Toledano y el ganadero Fernando Guzmán salen por la puerta grande en Quintanar de la Orden
Gran afluencia de público en el arranque de las IV Jornadas Taurinas de Quintanar de la Orden (Toledo).
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Las IV Jornadas Taurinas de Quintanar de la Orden (Toledo) han arrancado este viernes con una gran afluencia de público y una clara defensa del campo bravo toledano. La programación se ha iniciado con la ponencia y presentación del libro Bravo Toledano. Historia de las Ganaderías de la provincia de Toledo, a cargo de su autor, Eduardo de la Rosa, junto al ganadero Fernando Guzmán Arroyo, representante de la familia ganadera de Carmen y Mariano Arroyo.
El acto ha estado presentado por el presidente de la Peña Taurina La Encina, Juan Carlos Sánchez Vela, y ha contado con la presencia del alcalde de la localidad, Pablo Nieto.
Aficionados de Quintanar de la Orden y de municipios vecinos como Villanueva de Alcardete, El Toboso o Villacañas han llenado la sala La Encina del Centro Cívico Príncipe de Asturias.
Un momento de la presentación.
Durante la tarde se ha realizado un repaso a la tradición taurina y ganadera de la provincia de Toledo, con especial atención a la historia taurina de Quintanar de la Orden.
Fernando Guzmán ha recordado los momentos más destacados de la trayectoria ganadera de su familia, una de las más relevantes del campo bravo toledano, con más de un siglo de antigüedad.
Por su parte, Eduardo de la Rosa ha defendido la necesidad de mantener la ganadería brava como herramienta clave para la protección de los ecosistemas y de las tradiciones de la provincia.
En este contexto, ha subrayado la importancia de las dehesas como ecosistemas únicos y fundamentales para la cría del toro bravo, que requieren grandes extensiones y un equilibrio constante con los recursos naturales.
El autor ha explicado la diversidad del territorio toledano, diferenciando entre los Montes de Toledo, la Sagra, la Sierra de San Vicente y la comarca de Talavera y la Campiña de Oropesa, zonas que han condicionado históricamente la evolución de las ganaderías y los procesos de selección a lo largo de generaciones.