Isco Alarcón regresaba a una convocatoria para El Clásico de La Liga después de ser baja durante las últimas semanas por unas molestias. El futbolista andaluz se quedó fuera del once titular ante el Barcelona, pero sí que ocupó una plaza en el banquillo. Con el marcador en contra, Solari puso al '22' blanco a calentar durante la segunda mitad.

Cuando el malagueño salió a realizar los ejercicios de calentamiento, el respetable del Santiago Bernabéu no dudó en brindarle una gran ovación para levantar los ánimos de un futbolista que no está pasando por su mejor momento en el equipo blanco. Esto, sumado al resultado adverso en el marcador, hizo que la hinchada merengue viese en Isco la luz de esperanza que el equipo podía necesitar para darle la vuelta al resultado.

A los pocos minutos, ya cuando Solari estimó que era el momento de hacerle partícipe del juego, la afición madridista le dedicó la misma ovación y volvió a repetirse con más fuerza cuando entró al campo en sustitución de Casemiro. En aquel instante, quedaba cerca de un cuarto de hora de partido para tratar que el equipo se viniese arriba y se tuviese más control y precisión en las jugadas de ataque elaboradas.

Asociaciones que generaron peligro

En sus intervenciones en el juego, Isco logró asociarse con éxito con jugadores ofensivos más adelantados como Marco Asensio o Karim Benzema, obligando a los futbolistas del Barça a ejercer una presión mucho más intensa y a permanecer expectantes de lo que se podía generar cerca del área de Ter Stegen. A pesar de ello, los disparos del Real Madrid se toparon constantemente con la defensa culé y con Ter Stegen, y la falta de efectividad volvió a condenar a los de Solari a no marcar y a no llevarse los tres puntos en el compromiso liguero.

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