El Real Madrid Castilla de Santiago Solari por fin parece estar carburando. Tras un inicio de temporada pésimo, con tan solo dos victorias y tres empates en diez partidos, el filial blanco acumula cinco partidos seguidos sin conocer la derrota -tres victorias y dos empates-. El técnico argentino parece haber dado con la tecla, creando un once definido al que se adapta el joven equipo. Sin embargo, hay una excepción: Cristo González.

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CAMBIO DE SISTEMA

El joven atacante chicharrero llegó desde el Tenerife como fichaje estrella para la cantera. Su pretemporada fue espectacular, y pese a que los números no le acompañaron, el inicio campaña también resultó satisfactorio. Sin embargo, y en contraste con el resto de su equipo, su rendimiento ha decaído notablemente. ¿El motivo? El cambio de posición. Cristo comenzó jugando como extremo izquierdo, centrándose en ocasiones hasta la media punta. Sin embargo, con el nuevo sistema, Solari le utiliza como delantero centro, un puesto en el que no termina de explotar sus cualidades. Y es que ha sido de lo peor del Castilla en los últimos tres partidos, sin acierto y con ansiedad de cara a puerta.

¿SIN POSICIÓN DEFINIDA?

Con su antiguo club, Cristo alternó todas las posiciones de ataque: media punta, extremo derecho, extremo izquierdo, segundo delantero y delantero centro. Esto ha provocado que el veinteañero no tenga un rol fijo a la hora de posicionarse. Es un jugador móvil, y necesita una libertad de espacios para cumplir que el puesto de ariete no logra darle. Así, el nuevo reto de Solari será lograr encajar a un chico en el que el madridismo tiene muchas esperanzas depositadas.

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