Fitbit tiene problemas, y los usuarios podemos demostrarlo

Fitbit tiene problemas, y los usuarios podemos demostrarlo

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Fitbit tiene problemas, y los usuarios podemos demostrarlo

Fitbit comunica un posible descenso en ventas para el cuarto trimestre. No solo eso: tras años usando sus wearables, estos son sus principales problemas.

30 enero, 2017 17:55

Fitbit comunica un posible descenso en ventas para el cuarto trimestre. No solo eso: tras años usando sus wearables, estos son sus principales problemas.

A Fitbit no le salen los números. Hoy ha mostrado un anticipo de sus cuentas para el cuarto trimestre: serán menores de lo esperado. Y eso que la campaña navideña fue un aliciente para la empresa en años anteriores. ¿Qué le ha pasado a la empresa que otrora fue casi el abanderado del «wearable» deportivo?

La empresa prevé unos ingresos entre 572 y 580 millones de dólares para el cuarto trimestre de 2016. Supondría una notable caída con respecto al trimestre anterior: el tercer trimestre ganó de 725 a 750 millones de dólares. Teniendo en cuenta que en el último tramo del año se encontraron campañas tan importantes como el Black Friday o la navideña no nos extrañan los planes de Fitbit: podría recortar entre el 5 y el 10 % de su plantilla.

Excesiva competencia en el sector del wearable

Y mucho más económica, podría añadir. No hace falta irse demasiado lejos: si comparamos a las pulseras más populares de Fitbit tenemos dos rivales muy poderosos y por mucho menos coste, las Xiaomi Mi Band (con diferentes prestaciones dependiendo del modelo). El éxito de las pulseras chinas es tan arrollador que se agotan stocks incluso sin que oficialmente se vendan fuera de China.

También otras compañías le hacen la competencia directa a Fitbit. Garmin, Jawbone, Misfit, Polar… Por no hablar de los smartwatch (Android Wear, Samsung Gear S2, Apple Watch) o los propios smartphones, que cada fabricante incluye su propio contador de actividad. Incluso Google Fit puede sustituir en gran medida a una pulsera cuantificadora sin demasiados problemas.

Otro punto importante es que la empresa quizá haya llegado ya a todos los usuarios a los que apuntaba. La tecnología se mueve por modas, y últimamente la de los wearables está descendiendo. Además, hay que tener otro punto en cuenta: la calidad de los productos de Fitbit deja mucho que desear.

Demasiados reemplazos para un producto que debería durar años

He sido usuario de Fitbit desde hace tiempo y no he tenido ninguna pulsera que me haya aguantado más de un año sin estropearse. Lengüetas de goma que se despegan, ganchos de sujeción que se caen, firmwares que «brickean» el dispositivo al actualizar sin que haya necesidad de hacerlo… Comprarse una Fitbit y no hacer uso de la garantía es casi un milagro. Aunque eso sí: la empresa envía un nuevo modelo sin problemas; que vuelve a estropearse al poco tiempo.

El servicio al cliente de Fitbit no suele pone trabas a un reemplazo si el original está en garantía

Visitar los foros de Fitbit es encontrarse con cientos de personas con los mismos problemas de falta de calidad en la construcción y materiales. Con tantos casos de reemplazo, además de la mala imagen que puedan trasladar los usuarios desencantados, Fitbit suma un grano de arena a su bajada en ventas.

Como usuario experimentado en Fitbit he de decir que me costaría recomendar de nuevo uno de sus productos. Mi última Fitbit Charge HR, de segundo reemplazo, murió tras empeñarse en flashear una actualización que ya tenía; error muy popular en ese modelo.