Escenarios

Shakespeare titiritero y condensado

29 julio, 2016 02:00

¿Se imaginan toda la dramaturgia de Shakespeare encerrada en una especie de cajas teatrales y cada obra condensada en 8 minutos? Pues esta es la propuesta que ofrece este fin de semana el Festival de Olite de la mano de Micro-Shakespeare, creado por la compañía Laitrum. Una adaptación totalmente moderna y rompedora de la obra del dramaturgo inglés.

Esta peculiar idea, creada para celebrar el aniversario del Bardo de Avon, surgió a raíz de una colaboración de la compañía catalana con el National Theatre de Londres. "Teníamos un espectáculo que se llamaba Capses (Cajas) y fuimos con él al National Theatre's Watch This Space Festival, el festival de calle del National Theatre", cuenta el actor y director Toti Toronell. "Les gustó mucho esta idea y nos propusieron hacer una coproducción con la misma base pero llevándolo a las obras de Shakespeare".

Y es que no es únicamente la duración de las obras lo que causa extrañeza, sino también su modo de representación. Cada obra constituye un pequeño teatrito pensado para que el público interactúe. "Una persona del público ocupa un lado del teatrito y el resto del público al otro. La que está dentro es manipulador de esta historia y va recibiendo instrucciones por unos auriculares moviendo las piezas de las cajas según las instrucciones que está escuchando", explica Toronell. "Sin saber muy bien lo que está haciendo está interpretando para el que está delante una obra de Shakespeare. Éste escucha por los auriculares una obra de Shakespeare, la explicación de la representación a la que está asistiendo".

Si ya parece difícil el montaje y la representación, imagínense la adaptación del texto. "El condensar y reducir los dramas de Shakespeare es lo más complicado, lo que más nos costó hacer. Primero tienes que coger la esencia de qué es lo que realmente importa que se cuente de cada historia, sintetizar su alma. En la primera fase cada obra duraba 15 o 20 minutos pero claro, queríamos llegar a cinco, así que a partir de ahí había que hacer un destroce de la obra de Shakespeare". La idea con la que jugaba la compañía era que no se perdiera la historia, que el espectador sepa un poco de qué va cada obra, evidentemente de una forma muy transversal y perjudicando lo menos posible la intención original del autor. "Nos permitimos el lujo de prescindir de algunos personajes menores con los que habría sido imposible hacer estos resúmenes. Se trata de ir jugando y probando e ir viendo qué es más o menos importante, pero si la síntesis la hubieran hecho otros seguro que variarían elementos".

Una obra de grupo que exige plena disposición de su público que además es políglota, pues gracias al formato la obra ha sido traducida a varios idiomas como chino, portugués, castellano, inglés, alemán, francés, catalán o vasco. "En la compañía Laitrum siempre nos gusta trabajar con la idea de que el público es parte del espectáculo. Buscamos siempre una interacción. Somos actores, payasos, y partimos de la base de jugar con el público e invitarle a participar, a ser parte de la historia. Al principio es cuando es un poco más difícil, pero una vez que alguien ya entra en el juego el resto se anima más porque ve que la cosa no es complicada y es divertida". Así que ya saben, para disfrutar del mejor teatro de forma diferente, pónganse unos auriculares y déjense arrastrar por las disparatas instrucciones de Micro-Shakespeare, como ellos mismos afirman: "un espectáculo muy complicado de explicar pero muy divertido de hacer".