Rachel Brosnahan. Foto: Emmy Awards

La comedia de Amazon consigue cinco premios en la categoría de comedia y la serie de HBO se encumbra por tercera vez como mejor serie dramática.

Juego de Tronos contaba ya con dos Emmy a la mejor serie dramática y, tras una edición de los premios de la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión en la que la serie se había quedado en blanco, ha vuelto a reinar aunque con algún matiz. Suyo es el máximo galardón, por lo que ya suma tres antes del desenlace que se estrenará el próximo año, y también Peter Dinklage conquistó su tercer premio como mejor actor de reparto por su papel de Tyrion Lannister. Pero ahí se terminaba la lista de éxitos para la serie basada en la saga literaria de George R.R. Martin. Bastante peor le fue sin embargo a la gran triunfadora del año pasado, The Handmaid's Tale, que se fue de vacío en la 70.ª edición de la fiesta de la tele estadounidense.



Claire Foy se alzó con el premio a la mejor actriz principal de drama por encarnar a la reina Isabel II en The Crown. Era la última oportunidad para la británica ya que en la próxima temporada la serie de Netflix da un salto en el tiempo y su papel será interpretado por Olivia Colman. Algo parecido ocurre con Matthew Rhys, que consiguió el premio al mejor actor de drama por la última temporada de The Americans. El cuadro de las mejores interpretaciones dramáticas lo completa Thandie Newton como mejor actriz secundaria por su papel en Westworld.



El reparto de los premios en la categoría dramática convierte a La maravillosa Sra. Maisel en la gran triunfadora de la noche, ya que esta historia de una ama de casa que se transforma en comediante tras divorciarse, arrasó en la categoría de comedia. La producción de Amazon, creada por Amy Sherman-Palladino (Las chicas Gilmore), se lleva para casa los galardones a mejor serie de comedia, mejor dirección, mejor guion, mejor actriz principal para Rachel Brosnahan y mejor secundaria para Alex Borstein.



Ni Silicon Valley, ni Atlanta, ni siquiera el regreso de Larry David con Curb Your Enthusiasm, pudieron hacer frente a la Sra. Maisel. Tan solo Barry, serie de HBO sobre un asesino a sueldo que descubre que su auténtica vocación es la actuación, se pudo hacerse con dos premios: mejor actor de comedia para Bill Hader y mejor actor secundario para el mítico Henry Winkler, uno de los protagonistas de la seminal comedia de los 70 Happy days.



Penélope Cruz, nominada a mejor actriz secundaria en la categoría de miniserie por su papel de Donatella Versace en American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace, tuvo que hincar la rodilla frente a Merritt Weever, que se hizo con el galardón por Godless. Sin embargo, la serie de FX Network en la que participaba la madrileña consiguió el premio a la mejor miniserie del año y al mejor actor de miniserie para Darren Criss, que le arrebató el galardón a Antonio Banderas (nominado por Genious: Picasso).



Regina King se hizo con el premio a la mejor actriz de miniserie por Seven Seconds y Jeff Daniel con el de mejor actor secundario de miniserie por Godless. Además, el capítulo USS Callister de la serie Black Mirror se alzó con la distinción de mejor película para televisión.



Lo que se escenificó en la gala un año más fue la dura competencia entre las distintas plataformas de contenidos. HBO y Netflix empataron a 23 premios, pero Netflix se queda con la espinita de no haber conseguido ninguno de los grandes premios: mejor serie dramática fue para HBO (Juego de tronos), mejor serie de comedia para Amazon (La maravillosa Sra. Maisel) y mejor miniserie para FX Network (American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace).