Han pasado muchas cosas desde que Ace Combat 7: Skies Unknown (2019) saliera al mercado. Por un lado, la invasión rusa de Ucrania y la forma en la que ha transmutado la guerra moderna con el uso masivo de drones, los ataques en profundidad a las líneas de suministros y las trincheras en los frentes. Por otro, el éxito arrollador que obtuvo el retorno de Tom Cruise a uno de sus grandes éxitos de los 80.

Top Gun: Maverick (2022) no solo consiguió 1.500 millones de dólares en taquilla (de lejos, la mejor de su carrera) sino que obtuvo el aplauso de la crítica, seis nominaciones a los Oscar y dejó una impronta cultural innegable. Estos dos elementos han tenido una incidencia directa en la producción de Ace Combat 8: Wings of Theve, un título que exhibe unos estratosféricos valores de producción para narrar una compleja historia de conflictos geopolíticos y tecnología de vanguardia en su detallado mundo de ficción.

Diez años después de los hechos acaecidos en Ace Combat 7: Skies Unknown (2019), el régimen militarista de Sotoa ataca por sorpresa a la Federación de Usea Central con bombardeos kinéticos orbitales, devastando sus ciudades y mutilando a su ejército. Al mismo tiempo, guerrillas separatistas aprovechan la situación para desmembrar la federación, facilitando el trabajo de las fuerzas de ocupación. La retirada de la marina más allá del alcance de los satélites permite desplegar un nuevo centro de mando a bordo del portaaviones Endurance.

Encarnamos a un protagonista silencioso que en su primera misión tras ser rescatado es asignado como navegante de Cope, un piloto extraordinario que opera bajo el título de Wings of Theve, un perfil propagandístico amplificado a través de las redes sociales para elevar la moral de una nación al borde del abismo. Sin embargo, Cope muere tras ser derribado por una fuerza de élite de Sotoa, por lo que el manto recae sobre nosotros para continuar la lucha, tanto en los cielos como en el ánimo de unos ciudadanos subyugados. Como líder del escuadrón Joker, deberemos acometer la liberación de un continente con estratégicas misiones de combate ante un enemigo tecnológicamente superior.

Desde un punto de vista formal, la principal diferencia entre este título y el anterior es el esfuerzo que el estudio ha invertido en crear secuencias cinemáticas en primera persona que permiten profundizar en el elenco de personajes que componen el escuadrón, así como los mandos inmediatos, en vez de simplemente reservarlos para los desarrollos más relevantes de la trama. Por lo demás, sigue el mismo patrón. Una evolución en términos audiovisuales y en los sistemas de control, pero nada demasiado disruptivo.

El foco sigue firmemente puesto sobre una trama ambiciosa que no hace concesiones y un diseño de misiones muy creativo, que se las ingenia para aportar muchísima variedad a los que podría parecer un esquema limitado. Al fin y al cabo, es un juego de cazas de combate, donde las mecánicas principales consisten en navegar por los cielos, derribar aviones enemigos y bombardear objetivos en la superficie. Pero los escenarios a lo largo de las 30 misiones siempre son diferentes, lo que nos obliga a adaptar nuestras estrategias en todo momento, muchas veces durante el curso de una misma misión.

De ahí surge el principal desafío de la extensa campaña: saber leer el campo de batalla en cada instante y entender la mejor manera de priorizar objetivos. Salvo en unas misiones muy específicas, la gran mayoría nos arroja a grandes contiendas que se disputan por tierra, mar y aire. A los mandos de un caza de quinta generación, tenemos una perspectiva privilegiada de los acontecimientos, pero la sobrecarga de información es fehaciente.

Una imagen de 'Ace Combat 8: Wings of Theve' Bandai Namco

La radio está en uso constante con nuestros compañeros de escuadrón, aliados e incluso comunicaciones enemigas, una licencia un tanto fantasiosa que sin embargo aporta dosis considerables de drama a los procedimientos. Hay docenas de vehículos en el aire, baterías antimisiles en los riscos o en la cima de los edificios, fragatas en las costas e incluso armamento experimental de dimensiones pantagruélicas. La música subraya el carácter épico que lo envuelve todo y las alertas de los instrumentos ante los misiles que se acercan elevan la tensión con una mezcla de sonido apabullante.

Encontrar el orden en medio del caos es fundamental. Los objetivos no suelen estar resaltados y es fácil sentirse abrumado, sobre todo por la sempiterna presencia de una cuenta atrás que nos obliga a ser eficientes en el uso de nuestro armamento. Cada vez que los planes salen bien, y conseguimos cumplir los objetivos en los segundos de descuento, el alivio es inconmensurable, seguido de una sensación triunfal sin parangón.

Una de las cosas que puede llamar la atención a los neófitos es el enfoque narrativo de la saga, aún más acusado si cabe en esta entrega. El tono es muy particular, a medio camino entre un thriller militar con grandes dosis de espionaje y contrainteligencia en la línea de Tom Clancy y un anime de emociones desaforadas. Los diálogos basculan entre una áspera exposición táctica y florituras poéticas, incluidas consideraciones un tanto azucaradas sobre los conceptos de nación, la inevitabilidad de la guerra o la condición humana.

En cualquier caso, nada que se desmarque demasiado de otras producciones japonesas como la franquicia Metal Gear Solid. A oídos de un occidental le puede resultar un tanto artificioso o incluso impostado, pero en su contexto funciona perfectamente. Hay un sustrato de honestidad propia de la literatura japonesa que lo impregna todo que es fácilmente reconocible.

Una imagen de 'Ace Combat 8: Wings of Theve' Bandai Namco

Por lo demás, la historia se sigue con mucho interés, está plagada de giros de guion efectivos y los personajes acaban adquiriendo una entidad reseñable, algo complicado en juegos de esta índole, donde nuestro punto de vista está tan limitado. A pesar de los 30 años transcurridos desde los inicios, la franquicia sigue caminando con paso firme al futuro, meditando sobre las consecuencias de los conflictos modernos y la creciente presencia de los sistemas automatizados en el campo de batalla.

Ace Combat 8: Wings of Theve se convierte así en uno de los juegos del año, con una factura técnica impecable y una narrativa de altos vuelos. Puede resultar un tanto intimidante de buenas a primeras, pero una vez nos hagamos con los conceptos básicos, ofrece una experiencia prácticamente única en su especie. Absolutamente recomendable.

Ace Combat 8: Wings of Theve

Estudio: Project Aces

Editora: Bandai Namco

Director creativo: Kazutoki Kono

País: Japón

Plataformas: PC, Xbox Series, PlayStation 5