La trayectoria de Frogwares es un claro ejemplo de cómo los equipos pueden crecer, aprender y evolucionar si consiguen mantenerse incólumes a lo largo del tiempo, a pesar de los tropiezos y las carencias mostradas en los inicios. Durante décadas perfeccionaron la fórmula de Sherlock Holmes y las mecánicas de investigación antes de abrazar los mundos abiertos como forma de expandir su público con el inspirado aunque mejorable The Sinking City (2019), un título adobado en todos los ingredientes pulp imaginables.
Mientras los casos estaban planteados con un ingenio encomiable y la narrativa estaba planteada con inteligencia, sus breves escarceos con la acción devaluaban el conjunto, evidenciando unas carencias sorprendentes. Por eso, el hecho de que la secuela se haya transformado por completo en un Survival Horror al más puro estilo Resident Evil, dejando la investigación en un segundo lugar para centrarse en la acción más visceral, podría tener preocupado a más de uno.
¿Consiguen salir victoriosos de su última y más ambiciosa transmutación en su misión de ascender a las grandes ligas del desarrollo europeo?
Calvin y Faye son una pareja atípica, moderna y transgresora para la Arkham de finales de los años 20. Los dos se conocieron investigando en la sección restringida de la biblioteca de la Universidad Miskatonic, y llevan años rastreando artefactos esotéricos con el objetivo de acceder a las Tierras del Sueño. Desafortunadamente, tras un ritual defectuoso, Faye cae en un coma prolongado.
Mientras tanto, la misteriosa inundación que afecta a la ciudad se recrudece, obligando a la evacuación total cuando las autoridades la declaran inhabitable. Calvin decide quedarse para seguir buscando soluciones entre los tomos prohibidos. Para su horror, los cadáveres que infestan las calles y los edificios comienzan a levantarse, manejados por las ignota lombrices que han invadido la ciudad con una inundación antinatural cuyos orígenes apuntan a una de las deidades primordiales del universo: Yog Shothoth.
El cambio más sustancial en The Sinking City 2 se hace evidente desde los primeros compases de la aventura. Arkham está desolada, completamente desprovista de vida. A diferencia de Oakmont, la urbe del primer título, donde sus habitantes mal que bien trataban de seguir con sus rutinas, aquí no hay personajes con los que entablar conversaciones, reunir pistas y resolver los casos. Tampoco hay una serie de distritos que recorrer libremente, sino que es una aventura lineal donde recorremos niveles expansivos, muy complejos, con un diseño laberíntico pero con objetivos claros y salidas evidentes.
Calvin comienza con una pistola, un espacio de inventario limitado y a la caza de recursos con los que fabricar munición o medicamentos. Conforme se adentra en la pesadilla, amplía su arsenal, modifica sus armas y desbloquea habilidades para hacer frente con más garantías al asalto de cadáveres reanimados y monstruosidades acuáticas que se interponen en su camino. Hay mapas, puzzles y documentos desperdigados que revelan detalles concretos de la historia. En definitiva, un Resident Evil en todo menos en la ambientación, orgullosamente lovecraftiana.
Una imagen de 'The Sinking City 2'
Lo sorprendente es que, contra todo pronóstico, funciona. Frogwares ha entendido perfectamente por qué funcionan estos juegos. Cómo se mueven sus engranajes, sus ritmos internos, sus métodos de generar tensión haciendo uso de la imaginación del jugador, su detallada progresión. Y lo que en títulos anteriores era un tachón bochornoso, las mecánicas de disparo, aquí raya en un nivel más que aceptable.
Estamos ante un juego con un presupuesto dramáticamente inferior a lo que podría ser Resident Evil: Requiem (2026) y con un equipo mucho más inexperto en estas lides, pero por primera vez en su historia, Frogwares sale victorioso en este apartado. En The Sinking City 2 tenemos que disparar mucho, a todo tipo de cosas, y por la mayor parte, el asunto es cuanto menos satisfactorio.
El esquema narrativo, por motivos evidentes, también ha cambiado, reduciendo de manera dramática su foco a la relación entre los dos protagonistas: Calvin y Faye. Sin entrar en gravosos destripes, el juego se las ingenia para profundizar en el vínculo entre estos dos, planteando sin ambages una ambiciosa historia de amor que transgrede los límites del tiempo y el espacio y se atreve a negociar con deidades ignotas por su supervivencia.
Los actores son fantásticos, las cinemáticas lucen un acabado muy profesional y el diálogo está escrito con una meritoria sensibilidad que no traiciona la ambientación de los años 20 a pesar de los arquetipos modernos con los que trabaja.
Una imagen de 'The Sinking City 2'
The Sinking City 2 es el mejor juego en la ya respetable trayectoria de Frogwares, el que luce el mejor acabado técnico y el que mejor cumple con sus objetivos. Habrá muchos que sin duda echarán de menos el enfoque en las investigaciones y las labores detectivescas, pero es obvio que el estudio necesita seguir evolucionando y buscando audiencias mayores si quiere sobrevivir a largo plazo.
Por sacarle un pero, la segunda mitad del juego abusa de las emboscadas, secuencias de acción desatada donde Calvin hace frente a oleadas de enemigos en espacios reducidos y con munición infinita. Son excesos que revientan las costuras del traje, no aportan casi nada y acaban siendo agotadoras. Sin embargo, un diseño de niveles magistral, una ambientación magnífica y unos personajes sinceros en su vulnerabilidad lo elevan a la primera división del género.
Semejante salto cualitativo resulta incluso más meritorio si atendemos a las lamentables circunstancias en las que ha tenido lugar. Una vez más, Frogwares se ha visto obligado a desarrollar un juego bajo la agresión de la barbarie rusa. Tres años y medio de desarrollo con 80 creadores, de los que 14 han sido llamados a filas. Sus casas han sido bombardeadas, los cortes de luz han sido constantes y les han dejado sin calefacción en mitad del invierno.
Una sinrazón que no termina porque no cesan las ambiciones imperialistas rusas. ¿Cuántos más juegos van a tener que desarrollar así? Y, sin embargo, siguen mejorando, volcando toda su ansiedad en su arte, pero también el amor que les sugieren los estrechos vínculos que los mantienen a flote. Por eso, ante el horror de un universo indiferente, brilla con luz propia el eros de dos Soñadores, caminantes incansables en busca de la ignota Kadath.
The Sinking City 2
Estudio: Frogwares
Editora: Frogwares
Director creativo: Wael Amr
País: Ucrania
Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series
