Una palabra de siete letras ocupa el centro de la sala y, al mismo tiempo, resume una forma colectiva de trabajar. ILUSIÓN, la pieza de BoaMistura realizada junto a trabajadores de Fundación ONCE, funciona como una entrada posible a la X Bienal de Arte Contemporáneo de la entidad. No presenta la ilusión como una evasión ingenua, sino como una herramienta para intervenir en aquello que vemos.
A su alrededor, más de treinta artistas con y sin discapacidad despliegan distintas maneras de acercarse a la memoria, la verdad y la representación.
La exposición, que puede verse en CentroCentro hasta el 11 de octubre, lleva por título El encanto de la ilusión: un puente entre realidad y percepción. Celebra las dos décadas transcurridas desde la primera Bienal Internacional de Arte Fundación ONCE, organizada en Madrid en 2006.
Un proyecto que nació para reconocer y difundir el trabajo de artistas con discapacidad, facilitar su acceso al mercado del arte y llamar la atención del ámbito cultural sobre una creación sometida con frecuencia a prejuicios.
Diez ediciones después, esa cuestión permanece, pero se integra en una reflexión más amplia sobre cómo se construye la mirada.
Antonella Montinaro, comisaria de la muestra, sitúa la ilusión en un terreno que va mucho más allá del engaño. La entiende como una potencia creativa, crítica, sensorial y poética: un lugar en el que percepción, verdad y experiencia estética se rozan y se contradicen.
El planteamiento recorre una selección de obras de arte heterogénea, no organizada alrededor de una única técnica o de una identidad común, sino de las formas en que cada obra altera, ordena o vuelve extraña la realidad.
Alejandro Castillo: 'Terraza', 2018.
Ese juego aparece en la pieza Miradas, de Daniel Canogar, y en los trabajos de Cristina García Rodero, Joan Fontcuberta, Carlos Garaicoa, Marina Vargas e Isidro López Aparicio. La selección incorpora también a Alberto García-Alix y a Miriam Garlo, ganadora del Goya a la mejor actriz revelación por su papel protagonista en Sorda.
La convivencia entre nombres, disciplinas y trayectorias evita que la discapacidad quede encerrada en una sección aparte. En su lugar, las obras comparten espacio y abren conversaciones sobre qué se muestra, quién mira y hasta qué punto una imagen puede considerarse verdadera.
Miriam Garlo: 'Huevo-Luna III', 2014.
La Bienal reserva además un núcleo a creadores vinculados al colectivo Debajo del Sombrero y a otros proyectos de creación inclusiva como Tu casa del Arte, junto con participantes de ediciones anteriores. Los universos gráficos de Jaime Martínez Alonso, las metamorfosis de José Manuel Egea y la sensibilidad textil de Marina Solana introducen lenguajes muy distintos.
En todos ellos, la ilusión sirve para habitar lo cotidiano, organizar la experiencia y construir mundos propios desde la diversidad estética y funcional. No actúa como un tema impuesto desde fuera, sino como una vía para leer procesos creativos que ya poseen sus ritmos, materiales y reglas.
Dentro de este recorrido aparece la idea de "romper el marco". La expresión apunta tanto al límite físico que rodea una obra como a los condicionantes culturales y sociales que encuadran la mirada. Salir de ese marco significa cuestionar las categorías con las que se decide qué prácticas reciben atención y cuáles permanecen en los márgenes.
La selección hace que las distintas obras seleccionadas dialoguen entre sí, las coloca en relación. De ahí que la inclusión no se reduzca a una declaración, sino que afecte al modo en que se construye la exposición y se encuentran unas piezas con otras.
Costa Badia: 'El tacón como prótesis', 2024.
La accesibilidad forma parte material de esa propuesta. Las cartelas están impresas también en braille y situadas a una altura adecuada para personas usuarias de silla de ruedas o de talla baja. La aplicación de la Bienal ofrece información en distintos formatos (audio, vídeos en Lengua de signos española y subtitulado) y localización de obras y servicios, detecta la proximidad a distintos elementos e incorpora textos que el dispositivo puede verbalizar, vídeos y datos sobre el entorno.
La web y el catálogo digital cuentan asimismo con formatos accesibles para personas con discapacidad visual. Son recursos que desplazan la accesibilidad desde el añadido posterior hacia la experiencia concreta de la visita.
Montinaro, licenciada en DAMS por la Universidad Roma Tre y formada en gestión de artes escénicas en la SDA Bocconi, colabora con la Bienal desde su cuarta edición. Su trayectoria incluye más de veinte años en la gestión cultural y, desde 2011, la coordinación de itinerancias de la colección de arte contemporáneo de Fundación ONCE por más de sesenta centros culturales españoles.
