J. Cedillo
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El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza extenderá su sede al edificio que fue el Palacio de Hielo y del Automóvil de Madrid, en la calle Duque de Medinaceli. El proyecto de ampliación ha sido anunciado por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el ministro de Hacienda, Arcadi España. El espacio estará dedicado al arte del siglo XXI.

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza cuenta con 10.000 metros cuadrados del inmueble, que será cedido por el Ministerio de Hacienda para la ampliación. España, titular de la cartera que se hace cargo del proyecto –a través de la Dirección General del Patrimonio del Estado–, ha informado de que el presupuesto estimado está en torno a los 90 millones de euros.

En el acto de presentación han intervenido, además de los ministros, los patronos del museo Francesca Thyssen-Bornemisza, fundadora de la Colección TBA21, que donará más de un centenar de obras procedentes de su colección, y Borja Thyssen-Bornemisza, coleccionista, además de los directores gerente y artístico, Evelio Acevedo y Guillermo Solana.

Estos han destacado "el sentido de continuidad de esta nueva etapa, así como la oportunidad de afianzar un modelo de museo más participativo, más vinculado a la sociedad y más preocupado por los asuntos contemporáneos", según ha informado el Ministerio de Cultura.

"Hoy damos un paso de gigante para hacer posible el Thyssen de las próximas décadas: un museo más grande, más abierto y con más capacidad para acercar el arte y la cultura a la ciudadanía. Porque los museos públicos son, ante todo, lugares que pertenecen a la gente", ha afirmado Urtasun.

España ha destacado el valor histórico y arquitectónico del inmueble, inaugurado en 1922 y considerado una de las primeras construcciones de España en emplear el hormigón armado. El edificio nació como centro social de la alta burguesía y albergó una pista de hielo en la que se disputó el primer partido de la historia de la Liga española de hockey sobre hielo. En este sentido, se pondrá en marcha un nuevo espacio "donde convivirán la cultura y la memoria".

El edificio estuvo después al "servicio del país", según ha comentado el ministro. Al principio, acogió el Centro de Estudios Históricos y, posteriormente, en 1940, se convirtió en sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El CSIC abandonó las instalaciones en 2007 y desde entonces el inmueble permanece sin uso.

"Hoy le devolvemos una función a la altura de su historia", ha celebrado España. Y es que en este inmueble también habrá un espacio para la sede en Madrid del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, que se sumará a la ya existente en Vitoria-Gasteiz. "Cultura y memoria convivirán bajo un mismo techo, y las dos nos exigirán el mismo ejercicio: pararnos, mirar, preguntar y no pasar de lado", ha concluido.

Cuando finalice la rehabilitación, el edificio tendrá una superficie construida de en torno a 19.500 metros cuadrados, con un patio-jardín de 1.500 metros cuadrados abierto a exposiciones y actos al aire libre.

A lo largo de 2026 se definirá el programa y la convocatoria del concurso de proyectos de arquitectura para su rehabilitación, entre 2027 y 2028 se redactará el proyecto ganador y, a partir de 2029, se ejecutarán las obras. Por tanto, se estima que el proyecto pueda estar finalizado en torno a 2032.

Para esta nueva etapa que arrancará con la ampliación, el museo recibirá la donación de más de 180 obras de la Colección TBA21 por parte de Francesca Thyssen-Bornemisza y de sus herederos, que ampliará la colección permanente del museo hacia el presente. Además, se realizará un préstamo a largo plazo de otras casi 180 obras de arte contemporáneo que complementan la donación. Esta donación incorpora 16 millones de euros en activos al patrimonio artístico público, a los que se suma el préstamo, valorado en 10 millones de euros.

A ello se añade el préstamo gratuito –y a largo plazo– de obras históricas que Francesca Thyssen-Bornemisza ya mantiene con el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, valorado en unos 70 millones de euros, el compromiso conjunto de TBA21 y de Francesca Thyssen-Bornemisza con el Estado español asciende a cerca de 100 millones de euros.

Más que una donación

"El anuncio que hacemos hoy aquí es más que una donación. Es un paso más en un compromiso que mi familia ha mantenido, de una forma u otra, durante más de un siglo", ha explicado Francesca Thyssen-Bornemisza. "Mi padre me enseñó que una colección no es una posesión sino una conversación con el mundo, es un bien que se tiene, brevemente, en custodia".

Y ha añadido: "Si la generación de mi bisabuelo se preguntaba qué podía mostrarnos el arte sobre la belleza, y la de mi padre qué podía hacer el arte por la paz entre las naciones, la nuestra se pregunta qué puede hacer el arte para ayudarnos a imaginar nuevas formas justas de habitar juntos un planeta que cambia a toda velocidad".

TBA21, que ha reunido una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más influyentes del mundo, centra su labor en el cruce entre arte, ecología y justicia social, y en la voluntad de ampliar el canon con artistas del llamado Sur Global, creadores indígenas y voces históricamente excluidas de los relatos europeos.

Es una colección que dialoga de forma natural con los fondos del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza con las piezas que abarcan prácticamente todos los lenguajes del arte contemporáneo (pintura, escultura, instalación, performance, sonido, cine y obra digital) y que cuenta con artistas de la talla de Ai Weiwei, Marina Abramović, John Akomfrah, Monica Bonvicini, Candice Breitz, Janet Cardiff & George Bures Miller, Claudia Comte, Olafur Eliasson, Taloi Havini, Nikita Kadan, Pierre Huyghe, Rashid Johnson, Ernesto Neto y Bill Viola, entre otros.

Por su parte, Borja y Blanca Thyssen-Bornemisza también han realizado préstamos de obras a largo plazo de su colección privada y han organizado exposiciones de arte contemporáneo de forma regular en el museo desde 2023.

Su colección abarca desde los maestros de la vanguardia de principios del siglo XX y el modernismo de posguerra hasta el hiperrealismo contemporáneo, e incluye obras modernas y contemporáneas, el movimiento hiperrealista estadounidense, el arte del grafiti y la pintura contemporánea –con obras maestras de Francis Picabia, Alex Katz, André Butzer, Ross Bleckner, Peter Halley y Kenny Scharf, todas ellas actualmente expuestas en préstamo a largo plazo en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza–. En conjunto, estas obras tienden un puente esencial entre la colección histórica construida por tres generaciones de la familia y su continuidad hacia la siguiente.