Los pedidos de aviones en 2019 no despegan.

Los pedidos de aviones en 2019 no despegan.

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Nueva alarma sobre el frenazo de la economía mundial: los pedidos de aviones se reducen el 95%

Airbus consigue 127 pedidos en los nueve primeros meses del año, periodo en el que Boeing acumula 84 cancelaciones. 

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Nuevo clavo para el ataúd económico de 2019. El apetito en lo que respecta a nuevos pedidos de aviones de las aerolíneas de todo el mundo está en el nivel más bajo de los últimos años. En concreto, Airbus acumula 127 pedidos en firme en los nueve primeros meses del año frente a los 256 que consiguió en el mismo periodo del año anterior. 

Una reducción que aún es más dramática en el caso de su rival estadounidense Boeing. El fabricante de aviones ha cosechado en el mismo periodo de tiempo un total de 84 cancelaciones, con lo que va camino de firmar uno de los primeros años de su historia sin sumar encargos a su cartera de pedidos. 

La crisis del 737 MAX, que sufrió dos accidentes mortales a finales de 2018 y principios de 2019, ha hecho que la compañía estadounidense quede muy lejos de los 631 aviones encargados durante los tres primeros trimestres de 2018. Entre ambas compañías acumulan 43 pedidos netos en este periodo frente a los 887 de 2018. Una reducción de, nada más y nada, menos que el 95% de los pedidos en comparación al año pasado.

Además de la crisis del avión más exitoso de Boeing, las principales culpables de la pérdida de apetito de las aerolíneas mundiales se encuentran en la inestabilidad política, así como en la desaceleración de la economía mundial. Un frenazo que no va a hacer más que acentuarse en los próximos meses si las decisiones políticas de las súper potencias mundiales siguen la senda actual.

A las guerras comerciales ya en marcha con medio mundo, Estados Unidos decidió sumar la semana pasada una serie de aranceles a productos europeos por valor de 7.500 millones de euros que, a falta de conocerse la lista definitiva que presentará el próximo 18 de octubre, gravarán a los aviones importados desde Europa.

Un conflicto que se arrastra desde hace 14 años y en el que ahora la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha fallado en favor de Estados Unidos en lo que tiene que ver con las ayudas públicas recibidas por Airbus. Pero aquí no termina el conflicto. En pocos meses, la OMC tendrá que tomar una decisión similar sobre las ayudas recibidas por Boeing. La reclamación en este caso supera los 10.000 millones de dólares. 

De confirmarse, como es previsible, esta sanción en la otra dirección y, tras la negación de Estados Unidos de estar dispuesto a negociar, la Unión Europea contará  en pocos meses con su propio cheque para responder a las medidas adoptadas por Estados Unidos

Airbus mantiene el tipo en entregas

En lo que tiene que ver con las entregas, las noticias son positivas para los intereses de la compañía europea. Airbus ha conseguido poner en manos de sus clientes 571 aviones. Un importante incremento si se compara con las 503 que consiguió en el mismo periodo del pasado año.

Boeing, por su parte, tampoco tiene nada que celebrar en este aspecto. El fabricante estadounidense se ha quedado en 302 aviones entregados frente a las 568 que firmó en los tres primeros trimestre de 2018. Una caída que, otra vez, tiene su origen en la imposibilidad que tiene la empresa de entregar aviones de la familia 737 MAX a sus clientes. Algo que espera ver cambiar antes de que termine el año.

Desde la compañía confían en que este modelo reciba luz verde por parte de las autoridades de seguridad mundiales para volver a volar antes de que termine el año. Hasta que esto ocurra, las principales aerolíneas clientes del 737 MAX ya están eliminando de sus calendarios a este avión hasta comienzos de 2020.

En este contexto, la industria aeronáutica encara un cuarto trimestre que será clave para ambos gigantes. Airbus deberá pisar el acelerador tanto en pedidos como en entregas. La compañía buscará engordar la carga de trabajo futuro mientras que aumenta el ritmo de fabricación de aviones para llegar a las 880 entregas marcadas como objetivo para este año.

Por su parte, Boeing deberá reducir daños al máximo en este último trimestre. Algo en lo que la decisión de los reguladores sobre el MAX jugará un papel fundamental. Cuanto antes pueda volver a volar el avión, menor serán las indemnizaciones que deberá pagar a sus clientes y mayores los ingresos que recibirá.