La central de Cofrentes (Valencia), en una imagen de archivo.

La central de Cofrentes (Valencia), en una imagen de archivo.

Empresas ENERGÍA

La nuclear respira e insiste en dar el do de pecho en la transición energética

Recalca que su papel va a ser esencial durante los próximos años, cuando el carbón desaparezca y mientras la renovable gana fuerza.

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Está firmado por Gobierno y compañías: si todo sale según lo previsto, las centrales nucleares españolas cerrarán, de forma escalonada, entre 2025 y 2035. Una firma, a comienzos de marzo, que calmó los nervios en todos los sectores implicados y que, de forma inmediata, ha devuelto todas las aguas a su cauce. Ahora, la nuclear insiste en que su papel en la transición energética va a ser determinante.

Así, después del terremoto en los últimos meses, repleto de incertidumbre y de peleas entre eléctricas, las centrales nucleares tendrán, de media, 45 años de vida útil. Desde Foro Nuclear, la asociación que representa al sector, sacan pecho y respiran con calma: "Lo que se ha puesto de manifiesto es la importancia de la nuclear en la transición energética", explicaba este miércoles el presidente de la asociación, Ignacio Araluce, en un encuentro con periodistas.

En concreto, y basándose en los objetivos del Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC), cuyo borrador ha sido remitido a Bruselas, Foro Nuclear recalca que el esfuerzo de la generación eléctrica en el proceso de descarbonización es de los más relevantes. En este sentido, cabe recordar que el plan del Ejecutivo contempla que las centrales de carbón cesarán de aportar energía al sistema como tarde en 2030.

En concreto, 9 de las 14 centrales de carbón van a cerrar en 2020 y quedarán 5 plantas de carbón que irán saliendo hasta que, según cálculos del Ministerio para la Transición Ecológica, haya entre 0 y 1000 MW de esta energía en 2030. 

En ese año, el Ejecutivo prevé una potencia total instalada en el sector eléctrico de 157 GW, de los que 50 GW serán energía eólica, 37 GW solar fotovoltaica, 27 GW ciclos combinados de gas, 16 GW hidráulica, 8 GW bombeo, 7 GW solar termoeléctrica y 3 GW nuclear. Esta última tecnología se reducirá así a la mitad, ya que en 2025, el año en el que comenzarán los cierres, se sitúa en 7 GW. 

Una inversión que ya no da miedo

Según los datos facilitados por Foro Nuclear, a 31 de diciembre de 2018 la potencia neta total instalada de parque nuclear (algo más de 7 GW) representa el 6,8% del la capacidad neta del país. En 2018, la producción eléctrica de origen nuclear fue de 53.198 GWh, lo que supone algo más del 20% del total de la producción eléctrica.

Y lo que pareció un tornado, pronto ha vuelto a la calma. Se habló de 'tasazo' por parte de Enresa, la empresa pública que se encarga de la gestión de los residuos radiactivos, que trabaja en un nuevo plan (previsto para este mes de junio) que fijará la nueva tasa de gestión de los residuos y el desmantelamiento de las centrales, calendario establecido mediante. También de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) podría imponer inversiones elevadas a partir de que las nucleares cumplieran los 40 años de vida, por garantizar la seguridad de las operaciones.

No obstante, nada de eso parece preocupar ahora. "No esperamos grandes cambios, las grandes inversiones las hemos hecho ya", explicaba Araluce, que habla de un inversión aproximada de 30 millones de euros anuales.

Con todo, el PNIEC de Ribera es todavía un borrador que, cuando se haga documento definitivo, tendrá qué determinar cómo va a conseguir España cumplir con sus objetivos. Hasta entonces, los cálculos no serán del todo fiables.