La tribuna

Los retos de la industria de la automoción frente a la transición energética

El autor profundiza en los cambios a los que se enfrenta el sector del automóvil en los próximos años y en cómo pueden afectar al modelo de negocio. 

En la industria del automóvil soplan fuertes vientos de cambio. Tras años de hablar de la posibilidad del coche eléctrico, ya es una realidad en nuestras calles. Las propuestas legislativas que están sobre la mesa plantean la posibilidad de que se vete la venta de turismos y vehículos comerciales ligeros diésel, gasolina o híbridos partir de 2040. El objetivo: un parque móvil libre de emisiones. De hecho, Baleares acaba de aprobar su ley de Cambio Climático y Transición Energética que prohíbe la venta y entrada en las islas de vehículos diésel a partir de 2025 y de gasolina en 2035.

Con todo, el salto al desarrollo del coche eléctrico sigue contando con grandes barreras cuando se necesita precisamente un rápido desarrollo; tanto técnicas, como de infraestructura y de estándares (en la actualidad existen, por ejemplo, más de una docena de formatos de enchufe para la carga).

Todo esto causa gran incertidumbre en el consumidor que ahora esté interesado en adquirir un vehículo, de los que solo un 56% indica estar bien o muy bien informado, y genera un especial desconcierto a la hora de adquirir un eléctrico. En particular, los aspectos que más preocupan a los compradores son la autonomía (81%), la disponibilidad de estaciones de carga (80%), vida útil de la batería (77%) y la velocidad de carga (75%).

La industria de la automoción se encuentra ante un reto tecnológico de primer orden y no solo en la evolución tecnológica del coche eléctrico, sino también considerando que en el futuro también será «conectado» y que incorporará gradualmente funciones de «autónomo».

Este desafío afecta a todos los ámbitos del negocio de automoción, desde el mismo proceso de venta. El desarrollo de los canales digitales transformará el negocio actual del concesionario, más orientado a servicios durante toda la vida del vehículo. La integración entre canales digitales y físicos en el proceso de compra será una realidad en un futuro no muy lejano y se puede ver en las preferencias de los clientes, deseado por más de la mitad de los clientes.

Por otro lado, es necesario destacar la evolución del concepto de propiedad del coche hacia los servicios de movilidad, que impactan de manera clara en el modelo de comercialización. Como podemos ver en muchas de las ciudades, los vehículos eléctricos y los nuevos servicios, van de la mano dentro del concepto de movilidad urbana sostenible.

En el ámbito industrial, los fabricantes se enfrentan a la transformación de su proceso productivo para abordar la producción del coche eléctrico en volúmenes significativos, donde además impacta la necesaria evolución de la tecnología, como la de las baterías. Este cambio se produce a la vez que el paradigma cambia hacia un vehículo cada vez más automatizado, con un peso mayor de la electrónica y la inteligencia artificial.

Con todo, el cambio a coches eléctricos y el empuje que está dando la industria de la automoción hacia la movilidad sostenible, no es la única manera en la que va a contribuir a la lucha contra el cambio climático. Los fabricantes están aumentando el uso de energía procedente de renovables, al tiempo que reducen el consumo de electricidad y agua, utilizan amplios programas de gestión de residuos y emplean materiales cada vez más sostenibles. 

La implantación de plantas de producción inteligentes o la digitalización de las tradicionales está siendo también un gran contribuidor. Un 38% de los grandes operadores ya ha implementado sistemas avanzados de gestión del consumo de energía, que cubren desde la monitorización y análisis del consumo, hasta el control y mantenimiento. Asimismo, la mejora de los niveles de eficiencia que procuran las smart factories en el conjunto de las operaciones, se traduce en una reducción de emisiones por unidad producida. 

Pese a estar ya en el camino —se espera que el 25% de las plantas sean inteligentes para 2023—, el sector tiene mucho recorrido aún por delante en cuanto al desarrollo de sus habilidades digitales. Solo un 30% de las compañías considera que tiene las capacidades digitales suficientes para llevar a cabo la transición digital, cinco puntos por debajo que el resto de sectores de actividad.

El paso más crítico aquí es atajar las carencias de liderazgo digital y reforzar el enfoque estratégico de la transformación; y es que solo un 32% de las empresas de la industria señala que la dirección tiene las capacidades adecuadas, cuatro puntos menos que en otras. Debe ser una transformación de arriba abajo y transversal.

Muchos frentes sobre la mesa. La adaptación a las presiones que supone la lucha contra el cambio climático no es tarea fácil, pero la industria de la automoción está haciendo grandes esfuerzos. El camino para salir airosa es no considerar estos desafíos como amenazas, sino tomarlos como oportunidades. Por un lado, el vehículo eléctrico abrirá a las compañías un enorme mercado.

Según previsiones de la Agencia Internacional de la Energía, el 23% del parque móvil en la Unión Europea estará formado por vehículos eléctricos en 2030. Por otro lado, las fábricas inteligentes ofrecerán en cinco años mejoras de productividad del 30% frente a las tradicionales. En España el reto es especialmente importante, habida cuenta de que es el segundo mayor fabricante de vehículos de Europa y octavo del mundo. Un reto en el que la movilidad eléctrica y la digitalización irán necesariamente de la mano.

Carlos García Santos es vicepresidente de Industria y Automoción en Capgemini Invent

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