Teresa Ribera en una imagen de 2010

Teresa Ribera en una imagen de 2010 Efe

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El parque nuclear español echará el cierre en 2028, cuando cumpla 40 años

  • El Gobierno confirma el fin de este tipo de centrales para la próxima década, cuando la planta de Trillo cumpla su cuarta década.
  • Teresa Ribera afirma que el diésel "tiene los días contados" y que es necesario iniciar un proceso de salida.

Estaba en sus planes y lo han confirmado. El parque nuclear español se apagará en diez años, cuando cumpla con sus 40 años de vida útil tecnológica. Así lo ha indicado la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en su primera comparecencia ante la Comisión para la Transición Ecológica en el Congreso.

En línea con el programa del Partido Socialista, la ministra ha expresado su "convicción clara respecto a la voluntad de cumplir" esos objetivos. "El PSOE y el Gobierno se atienen a lo que se introdujo en su programa, que es tomar como referencia el plazo de vida útil desde el inicio de la explotación comercial de la central", ha indicado. 

Ribera ha reconocido que los diferentes grupos parlamentarios sostienen posiciones distintas sobre el cierre o la continuidad de las plantas nucleares. Para unos, la referencia a la vida útil por el diseño de las centrales, las cuatro décadas de utilidad, marca el fin de su explotación; para otros, es necesario aplazar el funcionamiento "más allá del plazo tecnológicamente previsto".

En España, el período nuclear no tiene un plazo fijo establecido. Las autorizaciones de explotación se renuevan tras la evaluación del Consejo de Seguridad Nuclear y las otorga el Ministerio competente.

Según ha indicado la ministra, el apagón nuclear tendría lugar en 2028, año en que la central de Trillo (Guadalajara) cumple la cuarta década de actividad. Ese mismo año cumple también 40 años la central de Vandellós, pero antes le llegará el turno a Almaraz (2023-24), Ascó (2024-26) y Cofrentes (2025). 

Ribera ha añadido que es preciso abordar las "obligaciones" relacionadas con ese final y que se deberán acometer igualmente, ya sea el cierre adelantado o postergado, tales como las de coste financiero, las necesidades técnicas y de ingeniería, la gestión de los residuos peligrosos. En este sentido, la ministra ha subrayado que al llegar al Gobierno "no se ha encontrado" un plan nacional de seguridad de los residuos, por lo que España está incumpliendo "una obligación europea". Además, ha indicado que actualmente se desconocen aspectos tales como el coste de la gestión de los residuos e incluso la cantidad de residuos existente, mandando un recado al Gobierno anterior.

Para la ministra se trata de un tema "crítico fundamental" y que requiere un análisis más profundo y entender los escenarios económicos y financieros. 

El diésel tiene los días contados

Respecto al uso del diésel como combustible, Ribera ha sido clara: "tiene los días contados". Su impacto en la calidad del aire "es lo suficientemente imporante como para ir pensando en un proceso de salida".

En todo caso, sobre una posible subida de impuestos que pudiera afectar a este carburante, la ministra se ha remitido a su colega María Jesús Montero, titular del departamento de Hacienda.

Consultada sobre las restricciones al tráfico que preparan ciudades como Madrid, la ministra ha considerado que son una medida "muy razonable y muy normal", pues cree necesario facilitar la movilidad pero también que esta "afecte cada vez menos, en la medida de lo posible, a la salud de los ciudadanos".

"Evidentemente, el diésel tiene los días contados. Durará más o menos, pero sabemos que su impacto en partículas y en lo que respiramos es suficientemente importante como para ir pensando en un proceso de salida", ha declarado.

En este sentido, ha señalado que el Gobierno debe plantearse qué "señales fiscales y regulatorias" puede aprobar para acompañar a los gobiernos municipales "en ese proceso de cambio" de la movilidad.