Centro de El Corte Inglés en una imagen de archivo.

Centro de El Corte Inglés en una imagen de archivo.

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Malestar en la plantilla de El Corte Inglés por la carta de despedida de Dimas: “Ha sido la primera en cuatro años”

Arturo Criado Nerea San Esteban

Mediodía del jueves 19 de junio. A esa hora la normalidad era la tónica general en los centros de El Corte Inglés, no así en las oficinas centrales en Madrid. La sede de Hermosilla 112 era un hervidero. Acababa de empezar la reunión más importante del consejo de los grandes almacenes en los últimos años, la que debía decidir si se destituía o no a Dimas Gimeno como presidente.

El Corte Inglés destituye a Gimeno como presidente

Aunque la reunión podía considerarse como un mero trámite, la expectación en la plantilla era máxima. No tanto por la salida de Gimeno, que era más que conocida, como por la necesidad de comprobar que Jesús Nuño de la Rosa era el elegido para liderar la nueva etapa al frente de El Corte Inglés.

Coincidiendo con el arranque de la reunión, los trabajadores recibían un correo electrónico de Dimas Gimeno. ¿Su contenido? La carta de despedida del todavía presidente, en la que expresaba que se le iba a cesar de su cargo por “denunciar irregularidades” en algunos departamentos. También insistía en que va a “luchar” por los 100.000 empleados de los grandes almacenes y por la defensa del “legado de Don Isidoro Álvarez”. Pero, sin duda, lo más destacado era la firma, hecha a mano y añadiendo “vuestro presidente”.

En mensajes de WhatsApp y en conversaciones de pasillo, los trabajadores de El Corte Inglés comentaban la misiva. El último halo de vida de Dimas Gimeno como presidente, advirtiendo de que todo lo que haga a partir de ahora lo hará por ellos, por sus trabajadores.

Sin embargo, la percepción de muchos de esos empleados era totalmente diferente a la de Gimeno. En conversaciones con distintos trabajadores de El Corte Inglés, la respuesta que ha obtenido EL ESPAÑOL era de una cierta sorna. Tanta, que algunos empleados inician ya las conversaciones telefónicas diciendo: “Vuestro presidente, ¿cómo estás?”.

Bromas aparte, esos mismos empleados mostraban su indignación con lo que se acababa de vivir en los grandes almacenes. “Es la primera vez en cuatro años que nos envía una carta”, señalaba uno. Otro se preguntaba por los motivos que se escondían detrás: “¿Qué espera, que todos a una salgamos en su defensa cuando sólo se ha acordado de nosotros cuando su puesto ha estado en peligro?”.

Todos coincidían en lo mismo. Gimeno sólo se había dirigido a ellos en alguna ocasión aislada a través de la megafonía del centro, como para felicitar la Navidad; o en reuniones puntuales en los que se leían los resultados de los consejos o una comunicación muy concreta que se transmitía a través de los responsables de departamento. Nunca había sido algo tan personal, relatan. Ni siquiera en los tiempos más complicados, cuando hubo que negociar con los sindicatos y aplicar medidas de ajuste.

Según las fuentes consultadas por este periódico, la plantilla de El Corte Inglés lamenta la actitud de Dimas Gimeno en los últimos días. No se entiende que, de repente, se haya intentado “apropiar” de los empleados para utilizarlos en su propio beneficio y presionar con ellos para mantener su puesto de presidente del consejo de administración.

Tampoco entienden los motivos que le han llevado a utilizar la imagen de los trabajadores durante su batalla contra la mayor parte del consejo. Se acuerdan, por ejemplo, del vídeo-montaje grabado en el Hipercor de San José de Valderas. De hecho, representantes de trabajadores avisaban: “Si esta utilización de la plantilla sigue ocurriendo, tendremos que tomar medidas”. En el último vídeo lanzado por el ya expresidente esta semana, Gimeno se curó en salud; eligió a empleados de la compañía que en buena medida ya están jubilados y, por tanto, fuera de la empresa.

Y es que los trabajadores se niegan a formar parte de lo que consideran una “guerra de despacho”. “Nosotros queremos que cojan el timón y dejar de copar titulares por esto”, explican los trabajadores. Por eso, la última carta de Dimas Gimeno, en la que seguía insistiendo en luchar por ellos, no se ha entendido. Los empleados miran con buenos ojos a Nuño de la Rosa y la nueva etapa, deseando que llegue, de una vez, la paz.