Una turista ante la Sagrada Familia el pasado verano.

Una turista ante la Sagrada Familia el pasado verano. Efe

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Las hoteleras y Ayuntamientos, una cruzada conjunta contra el alquiler turístico

El sector privado ve avances en la regulación de plataformas como Airbnb o Home Away, pero consideran insuficientes las medidas.

Cruzada pública y privada contra las plataformas de alquiler de pisos turísticos. Desde el lado de las hoteleras, el problema de saturación de los principales destinos españoles se debe, sin duda, a la proliferación descontrolada de viviendas para uso turístico que se alquilan a través de plataformas como Airbnb o Home Away. Para los Ayuntamientos de Madrid, Barcelona o San Sebastián, es necesario regular el sector para asegurar que no se mate a la ‘gallina de los huevos de oro’ que es el turismo.

Así lo han expresado ambas partes en el noveno foro de liderazgo turístico que ha celebrado la Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur) este martes en Madrid. Una posición común, eso sí, que se adopta desde puntos de vista distintos sobre las posibles soluciones que se pueden aplicar.

Desde la Alianza, afirman que las viviendas de uso turístico suponen ya más del 50% de toda la capacidad alojativa en las 22 principales ciudades españolas. Esto ha contribuido al creciente rechazo social que se ha traducido en expresiones violentas en algunas ciudades como Madrid o Barcelona.

“Está en juego España como destino turístico. Valoro y percibo una actitud beligerante por parte de las autoridades de las ciudades, pero no es suficiente. El viajero compra experiencias globales y si sale y se encuentra que no puede caminar ni por las calles, España acabará marcado en el mapa como un destino de turismo masivo”, ha afirmado Ramón Aragonés, CEO de NH Hotels.

Comparten su postura los representantes de otras grandes hoteleras como Riu, Meliá y Palladium. Para la presidenta de Riu, Carmen Riu, el nivel actual de alquileres turísticos “molesta a los ciudadanos y encarece el precio de la vivienda residencial”. Además, en el caso concreto de Baleares, asegura que ha llenado de turistas la isla y que ha generado rechazo real entre los ciudadanos. “Esto no se debe a los hoteles, no hemos aumentado el número de camas hoteleras, se debe al alquiler turístico ilegal”, ha sentenciado.

“España se toma muy en serio la seguridad de los visitantes. La Policía tiene un registro de quién se aloja en nuestros hoteles. En la oferta no reglada esto no pasa. En un contexto de terrorismo internacional como el actual, es algo que supone un problema”, ha añadido al respecto Abel Matutes, director general de Palladium Hotels.

Gabriel Escarrer, vicepresidente y CEO de Meliá, ha ido más allá y ha hecho un llamado a evaluar el tipo de turismo que se desea y cómo se quiere gestionar para que sea realmente un motor sostenible de la economía española. “En 2013 estábamos en 60 millones de turistas y hemos pasado a casi 83 millones en 2017. Es un crecimiento de casi el 40% cuando la capacidad hotelera ha crecido en ese mismo período casi un 2%. Esto no es sostenible”, ha asegurado.

Medidas insuficientes para los hoteleros

Desde los Ayuntamientos están decididos a tomar medidas. “Madrid va como un tiro, pero no hay que quemar la gallina de los huevos de oro”, ha dicho durante su intervención Luis Cueto, coordinador general de la alcaldía madrileña. Bajo su punto de vista, el éxito que está teniendo la ciudad como destino trae una buena noticia: se ha desestacionalizado el turismo, “ya hay algo más a parte de sol y playa. Se viene a turismo de congresos, de compras o a vivir una experiencia urbana”.

Defiende la necesidad de regular la economía colaborativa, pero ha recordado que el Ayuntamiento de Madrid está en contra del borrador que se ha presentado desde la Comunidad para este tema. “Es una enorme aberración saturar la ciudad de Madrid, unos pocos barrios están generando una imagen incorrecta”, ha dicho Cueto.

La estrategia de la capital pasa por utilizar la legislación que marca que será el Ayuntamiento quien defina el uso comercial del suelo y establecer las zonas que pueden explotarse de forma comercial, lo que requerirá una licencia. Además, ha señalado que le “parecería bien” bajar de 90 a 60 días el tiempo que se puede destinar una vivienda al alquiler turístico en línea con lo que se hace en ciudades como Amsterdam.

Para la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, el turismo es riqueza. Pero alerta de que los ciudadanos están cansándose de la saturación en sus calles y ve necesario, al igual que Cueto, proteger un importante motor económico para la ciudad. “No queremos que se pierda la identidad de la ciudad y por eso hemos trabajado para regular la situación”, ha afirmado. Más allá de la masificación, desde los ayuntamientos apuntan a las plataformas de alquiler turístico como causante del encarecimiento de la vivienda residencial.

Pero para los empresarios, las medidas son insuficientes y todavía pesa la moratoria para construir nuevos establecimientos hoteleros en la ciudad. “No se perciben medidas suficientes y se transige con el cumplimiento de normativa como la de seguridad. Los hoteles como alojamiento han de cumplir normas que las viviendas utilizadas para el alquiler turístico no están cumpliendo”, ha aseverado Ramón Aragonés, consejero delegado de NH Hotels.

Aragonés ha sido claro en su mensaje a la alcaldesa de la Ciudad Condal: “Los hoteles no somos los culpables de la saturación en Barcelona. Son la oportunidad de crear miles de puestos de trabajo”. Y más aún, le ha echado en cara que en el barrio Gótico “no cabe ni una plaza más”. Para el CEO de NH, Barcelona “se va a recuperar seguro” y la hotelera está “dispuesta a aportar trabajo con hoteles, pero déjenos que lo hagamos, déjenos poner un hotel en la Diagonal”.

Colau no se ha quedado callada y ha subrayado que en el último año se han sacado 1.000 plazas ilegales de la ciudad, “que no es poco”, y ha recordado que le impusieron una multa de 600.000 euros a Airbnb que ha servido para que la plataforma se muestre más abierta al diálogo y retire de la web aquellos pisos que no tienen licencia.