La primera tienda física de Hawkers, en el centro de Madrid.

La primera tienda física de Hawkers, en el centro de Madrid.

Empresas

Hawkers sigue a la caza de un CEO de fiar para atraer a nuevos inversores

El fabricante de gafas de sol estuvo a punto de cerrar la contratación del exdirector general de Globalia, Pedro Serrahima, pero no lo logró y sigue buscando.

Tras los 50 millones de euros aportados por el ‘bolichico’ venezolano Alejandro Betancourt, la marca de gafas de sol Hawkers está a punto de recibir una nueva inyección de capital, tal y como ya había adelantado EL ESPAÑOL. Sin embargo, los posibles nuevos inversores no se andan con chiquitas, han reclamado mano firme en la compañía y exigen un consejero delegado experimentado que sepa guiar a los jóvenes emprendedores que montaron la exitosa compañía en Elche (Alicante).

Tal y como ya se había filtrado a algunos medios, el elegido era el exdirector general de Globalia, Pedro Serrahima, el hombre que dirigió Pepephone desde sus inicios hasta su multimillonaria venta a MásMóvil. Sin embargo, el ejecutivo confirmó a EL ESPAÑOL que, pese al interés de los socios de Hawkers, no formará parte del equipo. No quiso detallar los motivos que pudieron frustrar las negociaciones.

Aunque desde la compañía han asegurado en alguna ocasión que queda dinero en la caja, lo cierto es que Hawkers no ha escatimado en gastos durante su corta vida y que su modelo de negocio necesita muchos recursos. El personaje de Javier Martínez, el trabajador accionista que aparcó su Ferrari ocupando dos plazas para discapacitados para evitar que se lo rayasen, y que se vio implicado en carreras ilegales de coches de alta gama, se ha convertido, muy a su pesar, en una sombra para la compañía que cofundaron Iñaki Soriano, Pablo Sánchez, Francisco Pérez y los hermanos Alejandro y David Moreno.

La presencia de un directivo que en Pepephone convirtió los principios morales en su principal motor de éxito, contra todo pronóstico, hubiera ayudado a Hawkers a presentar una cara más amable sin perder glamour.

La elevada factura del éxito

Fuentes próximas a la compañía reconocen que el éxito del grupo no ha sido barato. Lograron la fama y se convirtieron en un caso de negocio para varias universidades vendiendo gafas baratas con monturas importadas de China, gastándose enormes sumas de dinero en publicidad en Facebook y convirtiéndose en un cliente gigante y en un caso de éxito para la compañía de Mark Zuckerberg.

Pero las fiestas en la piscina con DJs como Steve Aoki, la implicación constante de celebrities y la necesidad de presentar una imagen aspiracional se han cobrado un peaje. La marca se ha extendido en el extranjero y ha creado nuevas marcas, pero su estrategia conlleva un enorme y constante consumo de caja.

Hasta ahora, la mayor inversión recibida la aportó el empresario venezolano, Alejandro Betancourt, junto con otros dos inversores: el propio Hugo Arévalo y Félix Ruiz, hoy presidente de Jobandtalent. Betancourt, junto a su primo Pedro Trebbau López, forma parte de un grupo de jóvenes empresarios venezolanos que hicieron fortuna hace varios años en el país latinoamericano gracias a varios contratos importantes del Estado. Son conocidos popularmente como los ‘bolichicos’ y han estado en la picota judicial: la Justicia de Estados Unidos les ha seguido la pista en un caso de posibles violaciones a las leyes bancarias del estado y el pago de sobornos. Un tribunal estadounidense desestimó estas acusaciones.

La compañía cerró el ejercicio 2015 con algo más de 25 millones de euros de ingresos a través de las cuatro sociedades con las que operaba en España en aquellas fechas. Representa el doble de lo logrado en el ejercicio anterior, sumando lo obtenido por todas las empresas con las que operaba entonces: Play Hawkers; las dos marcas de gafas añadidas a la original, Miss Hampton y Northweek (la start-up rival que compró el año pasado), y Saldum Ventures, la firma de la que cuelgan todas.

En 2015, Play Hawkers elevó de 6,1 a 21,5 millones de euros su facturación (y colocó su beneficio neto por encima de la barrera del millón de euros). Northweek, otra de las marcas, la duplicó hasta rozar los 3 millones. Miss Hampton, que acababa de arrancar su trayectoria, se quedó por debajo del medio millón.

En el caso de Play Hawkers, la mitad de sus ventas se concentraron en España (11,8 millones de euros), mientras que 7 millones procedieron del resto de Europa y 2,5 millones de fuera de las fronteras del continente.

Filiales y nuevas marcas

En las cuentas de 2016 habrá una mayor complicación, pues durante ese año abrieron la mayoría de las filiales con las que operan en países como Reino Unido, parte de Latinoamérica o Australia (la filial con la que cuenta en Hong-Kong fue abierta a mediados de 2015, mientras que la marca Hawkers Inc, con sede en el estado norteamericano de Delaware, se abrió a finales de año).

Es, por tanto, imposible comprobar el negocio completo de la empresa. La sociedad asegura que en 2016 cerraron con unos ingresos totales que superaron la barrera de los 60 millones de euros. Inicialmente, pensaban haber alcanzado los 100 millones.

En el registro mercantil aparecen otras sociedades como Saldum Eyewear, fundada para vender gafas de sol graduadas; Play Okyla, constituida en marzo de este año y dedicada al textil y al calzado, y Bratleboro, la marca con la que vende relojes con precios que se sitúan en torno a los 30 euros.