Un surtidor de gasolina.

Un surtidor de gasolina. rawpixel.com / Chanikarn Thongsu

Observatorio de la Energía

Las gasolineras 'low cost' ven peligrar su suministro de diésel si se alarga la crisis de Irán

Los combustibles se han encarecido en torno a 30 céntimos por litro en el mercado mayorista desde que estalló el conflcto

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Las claves

Las gasolineras independientes y low cost están teniendo dificultades para asegurar el suministro de diésel y gasolina debido a la crisis de Irán.

El precio mayorista del combustible ha subido unos 30 céntimos por litro, impulsado por la tensión internacional y el cierre del estrecho de Ormuz.

Las estaciones más pequeñas, sin capacidad financiera para asumir los nuevos costes, son las más afectadas, mientras los grandes grupos petrolíferos resisten mejor la situación.

El sector plantea la posibilidad de liberar parte de las reservas estratégicas de petróleo de España si la crisis se prolonga.

Las pequeñas gasolineras independientes ya están notando el golpe de la guerra de Irán. Estas estaciones de servicio, mayoritariamente low cost, empiezan a tener dificultades para asegurarse diésel y gasolina. Y temen que esos problemas se agraven si la situación se prolonga.

Así lo explican distintas fuentes del sector consultadas por EL ESPAÑOL-Invertia, que señalan que las referencias mayoristas de los combustibles se han encarecido en torno a 30 céntimos por litro desde el comienzo del conflicto. 

Una subida que atribuyen a la fuerte tensión por la guerra de Irán, al cierre de facto del estrecho de Ormuz y una competencia mucho más dura por cada cargamento de gasóleo en el mercado internacional. Todo en un contexto en el que países como China han cortado sus exportaciones de diésel y gasolina.

A esto se suma que el miedo a nuevas subidas ha llevado a los conductores a adelantar el repostaje. En muchas gasolineras se han visto colas y picos de demanda muy por encima de lo habitual.

Para atender ese abrupto aumento del consumo, algunas gasolineras independientes han tenido que consumir más rápido sus existencias y encargar más producto justo cuando comprar diésel es más caro y más difícil.

La situación es muy distinta para los grandes grupos petrolíferos integrados (Repsol, Cepsa, BP, Galp…) que además de explotar sus propias redes de estaciones actúan como operadores al por mayor.

Eso les permite contar con reservas comerciales, contratos de suministro más diversificados y un músculo financiero que les da mucho más margen para responder a la demanda.

Las empresas independientes de mayor tamaño (como Plenergy, Ballenoil o Petroprix), gracias a su mayor volumen de ventas, suelen tener acuerdos de suministro más estables con sus proveedores y condiciones de compra mejores. A esa escala se suma una mayor capacidad financiera para atender a pagos.

Son, en cambio, las estaciones más pequeñas, con menos capacidad financiera para adelantar pagos y asumir la subida simultánea del diésel y la gasolina, las que están sufriendo la tensión en el suministro.

Cabe apuntar que los grandes operadores aún no han trasladado por completo la subida de los carburantes en los mercados internacionales, por lo que en el sector se da por hecho que la situación empeorará.

Voces consultadas del sector de las gasolineras señalan además que el marco de los llamados “operadores confiables” también está jugando en contra del aprovisionamiento de las estaciones más débiles.

El Gobierno impulsó esta figura para combatir el fraude del IVA en los carburantes, obligando a que la comercialización se canalizara a través de operadores registrados que cumpliesen determinados requisitos de solvencia y fiabilidad.

Pero parte del sector petrolero denuncia que, en la práctica, este sistema ha estrechado el embudo de entrada al mercado y ha reforzado el peso de los grandes grupos frente a las pequeñas empresas que intentan comprar producto.

Reservas estratégicas

En este contexto, dentro del sector de los carburantes empieza a hablarse de la idea de pedir una liberación parcial de las reservas estratégicas de productos petrolíferos que España mantiene para garantizar el suministro en situaciones de crisis

España está obligada a mantener existencias equivalentes a unos 92 días de consumo de productos petrolíferos, bajo el paraguas del sistema de seguridad de suministro que gestiona la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES).

De ese total, 42 días corresponden a reservas estratégicas almacenadas directamente por este organismo y los otros 50 los mantiene la industria.

En la práctica, las compañías suelen operar por encima de ese mínimo. Los últimos datos de CORES apuntan a existencias computables de la industria equivalentes a unos 58 días de consumo, lo que configura un colchón adicional de seguridad.

La decisión de usar parte de las reservas nacionales debe tomarse en coordinación con el resto de países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en línea con el marco habitual para acordar liberaciones de reservas de emergencia.