Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo de Prisa, durante una entrevista con Carlos Alsina en Onda Cero.

Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo de Prisa, durante una entrevista con Carlos Alsina en Onda Cero.

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Las opciones de Prisa si no logra vender Santillana

La venta de otros activos y la ampliación de capital cogen fuerza como alternativas para reducir la deuda.

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La venta de Santillana se encuentra estancada, como contamos en EL ESPAÑOL la semana pasada. El equipo del presidente ejecutivo Juan Luis Cebrián ha estudiado las ofertas vinculantes recibidas a principios de mes y ha concluido que son insuficientes y que están por debajo de la valoración inicial de 2.000 millones que han hecho de la editorial de libros, principal motor de la facturación de Prisa.

El objetivo inmediato de Prisa es que los interesados -los fondos Rhone Capital, Carlyle y Pai Partners- mejoren sus ofertas por la compañía. Juan Luis Cebrián esperaba recibir al menos 1.500 millones de euros por su paquete de control de Santillana equivalente al 75% del capital, pero las ofertas han estado por debajo de los 1.200 millones de euros, según informó Reuters hace dos semanas. El otro 25% está en manos de Victoria Capital Partners.

Las fuentes oficiales de Prisa insisten en que el proceso sigue su curso y que “no hay prisas”, un mensaje que coincide con el objetivo de no vender Santillana a cualquier precio. En el primer trimestre del año la editorial ingresó 215 millones de euros, el 58% de toda la facturación de Prisa. Unos números que demuestran que en estos momentos es la principal fuente de ingresos del grupo. Entre enero y marzo de este año registró un Ebit de 69 millones de euros.

Prisa puso a la venta Santillana porque necesita liquidez para poder pagar su abultada deuda, una necesidad que no ha variado y un compromiso personal que Juan Luis Cebrián contrajo con los miembros del consejo de administración. Prisa debe pagar 956 millones de euros antes de diciembre de 2018, el tramo 2 de su deuda que corresponde al 64% de sus obligaciones totales. El pasivo reportado por Prisa al cierre de 2016 fue de 1.486 millones de euros.

Es verdad que queda más de un año para cumplir este plazo, pero probablemente la continuidad de Cebrián se decida antes. Las presiones contra el presidente ejecutivo para que deje su cargo son una realidad desde febrero de este año, cuando Amber Capital, principal accionista de la empresa con el 19,2% del capital, planteó sus dudas por la gestión de Cebrián ante el consejo de administración.

Desde entonces han intentado conseguir los apoyos necesarios para forzar su salida y un cambio de timón, pero hasta el momento sin éxito tras tantear a buena parte de los accionistas. Cebrián necesita una operación de calado para poder poner orden en el consejo, es por ello que ante la venta estancada de Santillana no se descartan otras fórmulas para aligerar la deuda.

Media Capital está valorada en más de 400 millones

La primera opción es la venta de “otros activos”, según reconocen en Prisa. Y entre ellos Media Capital cuenta con las mejores perspectivas. En diciembre de 2016 medios portugueses indicaron que la compañía audiovisual estaba en el mercado y que incluso el cuaderno de venta estuvo en manos de algunos inversores que finalmente no manifestaron interés por la operación. Fuentes del mercado valoran Media Capital en más de 400 millones de euros, un montante que aliviaría la deuda aunque no representaría la solución definitiva.

Media Capital es una compañía mucho más pequeña que Santillana. Según las últimas cuentas trimestrales presentadas, la filial audiovisual facturó 35,1 millones de euros, menos del 10% del total de Prisa, con un Ebit positivo de 3,1 millones. Prisa desmintió a mediados de marzo que Media Capital estuviese en venta, aunque las fuentes del mercado consultadas creen que de no concretarse la venta de Santillana su venta sería la mejor opción disponible.

La ampliación de capital, una operación compleja

La otra opción que se evalúa al interior de Prisa es la ampliación de capital, aunque esta opción es más compleja. El principal interesado en que no se altere el delicado equilibrio de poderes que se vive al interior del consejo es Juan Luis Cebrián, ya que una operación de estas características podría dar mayor peso a los rebeldes que piden su salida.

En estos momentos el capital de Prisa está en poder de Amper Capital (19,2%), los Polanco con un 17,5%, Telefónica con 13%,el empresario qatarí Ghanim Al Hodaifi Al Kuwari (10%), el banco HSBC (9,5%), el mexicano Roberto Alcántara (9,2%), Santander (4,2%) y Caixabank (3,8%).

Económicamente una ampliación tampoco tendría muchas papeletas para triunfar si consideramos que la acción de Prisa ha caído un 37% en lo que va de año, hasta los 3,18 euros. El hundimiento de su valoración se debe en gran parte a la inestabilidad de Juan Luis Cebrián y a la imposibilidad de sacar adelante operaciones como la de Santillana, con la que se especula desde verano del año pasado y que está formalmente en el mercado desde noviembre de 2016.