Jesús Montero, durante el posado.

Jesús Montero, durante el posado. Fight Club Slam

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Jesús Montero: guardia de seguridad de noche; luchador de artes marciales de día

EL ESPAÑOL habla con el peleador de Leganés, que trabaja en la Cubierta para ganarse la vida y se subirá al octágono este sábado en el Fight Club Slam, evento de MMA y K1 que pretende reunir a 9.000 espectadores. 

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¿Alguien se imaginaba, hace años (o quizá menos), a McGregor llenando estadios o ganando 100 millones de dólares por un combate? Posiblemente, no. El irlandés era un total desconocido y su deporte, también. Sin embargo, pasado el tiempo, el bueno de Connor se ha convertido en un icono mediático mundial y ahora la gente paga (y mucho) por verlo pelear. Pero bien, ¿se puede extrapolar el fenómeno a España? ¿Puede ocurrir lo mismo aquí? Eso es lo que va a tratar de poner a prueba Fight Club Slam en la Cubierta de Leganés (sábado, 18:00 horas), un evento que espera reunir a 9.000 personas en una velada que incluye cinco peleas de MMA (Artes Marciales Mixtas) y otras cinco de kick boxing.

Promo Fight Club Slam 7/10/17


Como cabeza de cartel de la velada aparece Enrique Marín ‘Wasabi’, primer español en competir en la UFC (Ultimate Fighting Championship), principal promotora de las MMA en el mundo. Pero también Jesús Montero 'The Doctor', natural de Leganés, profesor de artes marciales, guardia de seguridad en la misma Cubierta y luchador profesional. Un obrero en el mundo de la pelea, un superviviente y un buen tipo que se gana la vida como puede (o como le dejan). EL ESPAÑOL habla con él antes de su combate.


–Económicamente, ¿cómo ayuda un evento de este tipo a un luchador de MMA?


–Para un español que lucha profesionalmente esto es una forma de vida. Si fuera por el dinero no estábamos aquí… Aun así, en este evento se paga bien con respecto a lo que te puedes encontrar por ahí fuera. Pero, claro, es que realmente no se está pagando bien en ningún sitio dentro de España. Si sales fuera, la cosa cambia.


–¿Cómo vive un luchador en España?


–Lo tiene más complicado que en otros sitios. Como en cualquier deporte de contacto, no tenemos muchas ayudas televisivas ni muchas facilidades. Ahora se está moviendo algo y yo creo que eso va a repercutir en nuestro deporte. Pero, ahora mismo, cualquiera de nosotros tiene que dar clases, trabajar los fines de semana, entrenar sin descansar… Es muy complicado.


–¿Necesitan las MMA un Castilejo para ir a más?


–Yo creo que hay buen nivel, pero no tenemos muchos apoyos. Por ejemplo, para que el número uno del mundo pueda entrenar lo tiene que tener todo: apoyos económicos, ayudas de las televisiones… Ahora mismo, un luchador español, por muy bueno que sea, tiene que trabajar.


–¿Cuánta gente con talento pierden las MMA por esa precariedad?


–Muchos. Tenemos chicos que lo hacen muy bien. Pero, claro, llega el momento en el que tienen que mantenerse y… tienen que ayudar en casa, o vivir solos. Necesitan llenar la nevera. Entonces, se ven obligados a tener que dejar el deporte porque no tienen esa ayuda. Mira Connor McGregor, si no fuera por su mujer, por su insistencia, probablemente sería un irlandés que trabaja en la obra.


–¿Es imposible, por tanto, que en España aparezca un Connor McGregor?


–La única manera de formar gente con nivel es dándoles apoyo. Si no lo tienen, es imposible.


–Y no existirá jamás un Connor McGregor.

–Claro. Un niño puede tener una inteligencia brutal, pero si no se le apoya para que estudie, no llegará a ningún lado.

Wasabi posa junto a Jesús Montero.

Wasabi posa junto a Jesús Montero. Fight Club Slam


Fight Club Slam aspira a cambiar la tendencia. Su pretensión es convertir un deporte minoritario en un espectáculo masivo. “Los deportes de contacto son los más vistos a nivel mundial”, reconocen desde la promotora. Para ello, se han comprometido a celebrar un evento cada dos meses y probar durante un año (con patrocinador incluido a partir de enero). “La intención es crear afición”, confiesan. ¿Y cómo piensan hacerlo? Con entradas baratas (12 euros) y convirtiendo las veladas en verdaderos espectáculos. “Hacía falta algo así”, puntualiza Jesús, que se muestra bastante crítico, en general. 


–¿Le gusta el fútbol?


–Me gustan todos los deportes, pero tengo el fútbol un poco enquistado. Tú date cuenta que las ayudas de un gobierno van en un 90% al fútbol, y en España hay más deportes: atletismo, baloncesto… Me gustan más otras cosas.


–¿Es la sociedad un poco inculta deportivamente, por aquello de que sólo ve fútbol?


–No es culpa de ella. A la gente le gusta lo que conoce. Si no sabes que existe, no te puede gustar. Si no hay apoyo televisivo enseñándote lo que es el boxeo o lo que son los deportes de contacto, o lo que es el bádminton o el atletismo… Crearemos un montón de muchachos que sólo quieran jugar al fútbol.


–¿El problema es de los que están arriba, de los que gobiernan?


–Siempre. Si tú ayudas y apoyas, no sólo a los deportes de contacto, sino también a otros, pues… Lo que no se puede consentir es que en las noticias se hable 100% de fútbol y mientras tengamos un triatleta cinco veces campeón del mundo al que no conozca ni Dios. Eso no es justo.


–¿La culpa, por tanto, también es de los medios?


El medio apunta o escribe lo que le dice el que está arriba. Si fuera por algún periodista, seguro que se alargaría el abanico de deportes sobre los que informar.

Jesús Montero posa junto a su rival.

Jesús Montero posa junto a su rival. Fight Club Slam


Jesús Montero ha tenido que luchar contra todas esas dificultades desde el principio. De pequeño, se aficionó a las MMA viendo películas de Chuck Norris y Bruce Lee. Se creyó uno de ellos y quiso ser como ellos. Y una cosa llevó a la otra. Empezó a practicar deportes de contacto y no ha parado desde entonces. Primero hizo kick boxing y boxeo, y después, artes marciales mixtas. Pero, claro, nunca se ha podido dedicar plenamente a entrenar. Para vivir ha tenido que compaginar su actividad deportiva con sus dos trabajos: profesor de MMA y guardia de seguridad. “Yo curraba allí cuando Castillejo disputaba sus títulos mundiales”, reconoce. Ahora, será él quien se suba a pelear a la Cubierta de Leganés.

–¿Da miedo subirse ahí arriba?


–Al principio, dices: '¿Qué hago yo aquí?'. Pero después peleas y piensas en volver a hacerlo.


–¿Duelen mucho los golpes?


–Sí, sí, pero duelen mucho más las derrotas. O no estar al nivel. Yo vengo ahora de años muy malos, en los que he tenido problemas personales y no he podido llegar a mi mejor nivel, el que creo que tengo. Lo pasé muy mal. Eso duele de verdad.


–Habla de problemas personales. ¿Pueden ayudar las MMA a las personas?


–Sí, como deporte te da mucha confianza, te ayuda físicamente, es bueno cardiovascularmente, crea vínculos con otros compañeros… De 10 que prueban las MMA, siete se quedan.


–¿Ese vínculo entre deporte y sociedad exige que los deportistas estén socialmente comprometidos?


–Evidentemente, sí. Hay que estar socialmente comprometido porque la gente se fija en ti.


–Eso es precisamente lo que está haciendo Piqué estos días.


–No, él no está comprometido socialmente, sino políticamente. Comprometerse socialmente es apoyar lo que es injusto. Yo, por ejemplo, tengo mi opinión sobre lo que está sucediendo en Barcelona, pero no verás que diga nada en mis redes sociales. Tengo mis pensamientos y que cada uno tenga los suyos. A partir de ahí, si puedo ayudar a un niño con mi deporte, lo hago con mucho gusto.


–¿Beneficia más al deporte la gente comprometida socialmente que la que lo está políticamente?


–Exactamente.


–¿Tienen las MMA, por tanto, el hándicap de acabar con los prejuicios que muchas veces se tienen sobre los deportes de contacto?


–¿Sabes lo que pasa? En el momento en que no hay dinero y la gente no conoce el deporte, las personas solo ven escenas aisladas y violentas. Pero esa gente nunca ha ido a un evento. Les invitaría a todos a acercarse a uno para que vean que nos enfrentamos, pero que esto simplemente es deporte.


–¿Y basta ya de decir eso de que sois unos malotes?


–Es que hay chicos con carrera y de barrios muy buenos que se dedican a esto. Fíjate, ‘Wasabi’ es profesor y compite en esto. Lo hacemos porque nos gusta. Es nuestra forma de vida.


–Y, además, las artes marciales mixtas transmiten otros muchos valores como el esfuerzo, el sacrificio…


–Evidentemente. Detrás de esto hay mucho trabajo, gente con estudios… No somos unos burros. Bueno, a lo mejor yo un poco [risas]. Pero la mayoría son gente con estudios. Te puedo asegurar que el que se dedica a esto no busca líos en la calle. Puede haber uno entre millones que lo haga, pero la mayoría… ¿Y cuántos hay en el fútbol o en otros deportes que son unos gambas y no se dedican a la lucha? Pues eso…


–Para terminar, ¿qué le ha enseñado todo este camino?


–Que siempre hay que ser humilde. Mañana vienen y te sorprenden. Te ponen los pies en el suelo y dices: ‘Tengo que entrenar más’.

Wasabi posa junto a Jesús Montero.

Wasabi posa junto a Jesús Montero. Fight Club Slam