España, Argentina y Donald Trump.

España, Argentina y Donald Trump. .

Mundial de fútbol 2026

Al fin, la Finalissima entre España y Argentina: Trump tendrá lo que no pudo conseguir el emir de Qatar

Sesenta años después de su primer y único enfrentamiento, se vuelven a ver las caras en una final soñada y en el escenario más grande posible.

Más información: El camino impoluto de Luis de la Fuente como seleccionador español: cuatro torneos, cuatro finales... "¿y si sí?"

Publicada

Lo que no pudo suceder el 27 de marzo en Doha ocurrirá, finalmente, este domingo 19 de julio en Nueva York. La Finalissima que debía enfrentar al campeón de Europa con el campeón de América se disputará en el mayor escenario posible: el Mundial.

En primavera, la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que desestabilizó Oriente Próximo y alteró el calendario internacional, frustró el segundo enfrentamiento oficial de la historia entre España y Argentina. Ahora, aquel duelo adquiere una dimensión superior.

La cancelación del encuentro supuso un varapalo para los aficionados, pero desde el momento en el que se anunció la suspensión todos querían que la final soñada se celebrara este domingo.

El partido que parecía que nunca se iba a jugar va a llegar en el momento más importante. España y Argentina se van a medir por primera vez en la final de un Mundial. Casi nada.

El esperado duelo entre España y Argentina llega poco después de que naufragara la Finalissima. Aquel partido por el cetro intercontinental estaba previsto para el 27 de marzo en el estadio Lusail de Qatar (escenario de la Copa del Mundo de 2022), aunque el balón jamás llegó a ponerse en juego.

El naufragio de la Finalissima

El partido nunca llegó a jugarse por varias razones. La primera de ella fue la delicada situación que atravesaba Oriente Medio obligó a tomar la decisión de cambiar la sede para evitar riesgos.

Esta modificación no debía alterar la disputa de la Finalissima. La UEFA y la RFEF trabajaron en distintas alternativas para mantener viva la cita: desde trasladarla a otra sede hasta convertirla en una eliminatoria a doble partido, con un encuentro en cada país. Ninguna de las opciones prosperó.

El comunicado emitido por la RFEF tras la cancelación no dejaba margen para la interpretación. España insistía en que estaba dispuesta a jugar en cualquier escenario. "España estaba dispuesta a jugar tal y como se ha señalado siempre. No ha puesto condiciones. España ha ofrecido, de la mano de UEFA, todas las posibilidades, a pesar de lo cual, y dada la situación, la Finalissima ha sido cancelada", señalaba el texto.

La AFA rechazó todas las propuestas y tampoco aceptó buscar una nueva fecha en el calendario. Ahora Donald Trump ha conseguido hacerse con el partido que todo el mundo soñaba que se disputase.

Y es que con la Finalissima ya descartada, todas las miradas se dirigieron al Mundial. El cuadro del torneo permitía un posible enfrentamiento en dieciseisavos de final si una selección avanzaba como primera de grupo y la otra lo hacía como segunda.

Tanto 'La Roja' como 'La Albiceleste' han cumplido con su parte del guion, han superado todas las rondas y han dejado el esperado cara a cara para el escenario más grande posible: la final.

Será, además, el primer -y previsiblemente último- cara a cara entre Messi y Lamine sobre un terreno de juego. Dos generaciones separadas por dos décadas.

El argentino, con 39 años, sigue ampliando sus registros de longevidad. El español, con apenas 19, continúa pulverizando marcas de precocidad. El considerado por muchos el mejor futbolista de todos los tiempos frente al gran estandarte de la nueva generación.

El guion parece escrito para un Mundial llevado al límite en todos los sentidos. Aquel bebé al que Messi bañó en una imagen convertida ya en icono se presenta ahora como un adolescente que, antes de cumplir los 20 años, puede añadir un Mundial a la Eurocopa que ya luce en su palmarés.

En el otro lado, Leo tiene la oportunidad de cerrar el círculo de una trayectoria internacional irrepetible con su segunda Copa del Mundo, en la que sería su tercera final.

Para el rosarino, que pelea con ocho goles por acabar como Bota de Oro del torneo, será una despedida en la cima, independientemente del resultado. Para el futbolista de Rocafonda, la oportunidad de conquistar la cima antes de tiempo, con toda una carrera todavía por escribir.

Un único precedente

Sesenta años después de su único enfrentamiento oficial, España y Argentina vuelven a cruzar sus caminos con el mayor título posible en juego. Aquel precedente se remonta al Mundial de Inglaterra de 1966.

En Birmingham se impuso la albiceleste por 2-1, con el madridista Pirri como autor del único tanto español. Después llegaría la controvertida eliminación de Argentina frente a la selección anfitriona, marcada por la histórica expulsión de Antonio Rattín.

La selección de Luis de la Fuente alcanza la final con un menor desgaste físico. La Roja no ha necesitado disputar ninguna prórroga en todo el torneo, aunque tuvo que esperar hasta los instantes finales para sellar sus victorias frente a Portugal, en octavos de final, y Bélgica, en cuartos.

El único España - Argentina en los Mundiales se disputó en 1966.

El único España - Argentina en los Mundiales se disputó en 1966. AFA

El recorrido de Argentina ha sido mucho más exigente. Necesitó la prórroga para superar a Cabo Verde en dieciseisavos y a Suiza en cuartos.

En octavos protagonizó una remontada memorable frente a Egipto tras verse dos goles por debajo, y en semifinales volvió a demostrar su capacidad de resistencia al imponerse a Inglaterra después de otro ejercicio de supervivencia.

España contra Argentina. Lamine Yamal frente a Lionel Messi. Pero también Luis de la Fuente ante Lionel Scaloni. Dos seleccionadores de perfiles serenos y convicciones firmes, unidos además por una curiosa coincidencia: el técnico riojano fue uno de los profesores de Scaloni en el curso de entrenadores de Las Rozas.

La albiceleste disputará la séptima final mundialista de su historia y la tercera en las últimas cuatro ediciones. España afrontará la segunda. Dos escuelas futbolísticas, dos generaciones de talento y dos maneras de entender la competición frente a frente. Una final con aroma de Finalissima y dimensión de Mundial.