Lamine Yamal y Leo Messi.

Lamine Yamal y Leo Messi. Diseño: Arte EE

Mundial de fútbol 2026

La final del último Mundial de Messi y el primero de Lamine Yamal: duelo de eras por el trono del fútbol

El argentino tiene una oportunidad histórica de decir adiós con dos títulos consecutivos, mientras que el español simboliza como nadie el cambio de ciclo.

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La ya icónica imagen de la bañera lo resume todo a la perfección. Es como si alguien hubiera dejado el cuento escrito hace tiempo para que todos disfrutaran del final más emotivo y simbólico

Es el Mundial del relevo generacional más evidente. Lo que se va, Leo Messi, frente a lo que acaba de tirar la puerta abajo, Lamine Yamal. Hay 20 años de diferencia entre ambos, o lo que es lo mismo, cinco Mundiales.

Cuando Leo estaba en la cúspide del fútbol en pleno Mundial 2010, el segundo de los seis que ha jugado, Lamine apenas era un pequeño travieso de tres años que ni siquiera sabía a lo que se iba a dedicar en la vida.

Leo Messi saluda tras su victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial.

Leo Messi saluda tras su victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial. REUTERS

Ahora se encuentran por primera vez sobre un césped. Y lo harán en el mejor escenario posible, allá donde recaerán las miradas de todo el planeta fútbol con mucha atención. Una final de coleccionista cargada de tintes históricos.

Uno puede despedirse por todo lo alto para hacer honor a su carrera. El otro, que no le teme a nada, pretende personificar el cambio de ciclo absoluto y el inicio de una nueva era.

Messi, el adiós inevitable

Esta Copa del Mundo nació condicionada. Tenía un punto extra de emotividad. En el horizonte aparecían las despedidas de dos emblemas como Cristiano Ronaldo y Leo Messi, sus últimas participaciones en el torneo que lo marca todo.

Con Portugal fuera de escena y pasado el luto de Cristiano, todo el protagonismo quedó para Leo. Cada partido se convirtió en una final añadida, quizás la última oportunidad de ver al '10' en acción en un Mundial.

Pero fue superando pruebas. Y no de cualquier manera. Parece mentira, pero a sus 39 años está ante su mejor actuación en esta competición. Caído en la marmita de la inmortalidad, Messi ha liderado a Argentina hacia la final con 8 goles y 4 asistencias.

Destrozó el récord de los 16 goles de Klose y siguió creciendo. Está ya en 21 como el máximo artillero jamás visto en la historia de los Mundiales, un gol más que Mbappé. Y le falta un partido más para despedirse por todo lo alto.

Argentina está completamente entregada a él. Este Mundial era lo que faltaba en el país sudamericano para ensalzar su figura como algo venido desde otro planeta para hacer feliz a la gente con un balón en los pies. "Estoy una vez más muy orgulloso de poder dar una alegría a todo el pueblo argentino", dijo. Es consciente de lo que genera.

Hubo un tiempo en el que la única asignatura pendiente de Messi fue el Mundial. Ese trauma se superó hace cuatro años en Qatar y ahora puede doblar la apuesta.

Sería el adiós soñado para alguien que ya lo ha ganado todo en el fútbol pero que todavía sigue teniendo hambre con 39 años. La demostración de que, por mucho que alguien venga pisando fuerte por detrás, habrá que hacer muchas cosas bien para alcanzar la estela de una figura tan histórica en el deporte rey.

Lamine tira la puerta abajo

En el otro lado de la moneda aparece la cara imberbe de Lamine Yamal. 19 años recién cumplidos, su primer Mundial y la ambición de aquel que quiere comerse el mundo según empieza.

Lamine es osado. Se atreve con todo, dice abiertamente no tenerle miedo a nada. Sí respeto. Leo Messi es su ídolo como buen culé de su generación y ahora se lo va a cruzar por primera vez en un terreno de juego. ¿Cómo podría haber pensado esto apenas cinco años atrás?

El simbolismo del partido es brutal. Lamine tiró la puerta abajo con su particular espectáculo en la Eurocopa 2024, y no es baladí que se convirtiera en la imagen de la selección española en Estados Unidos. Su rostro colgando de lonas en edificios, en todas las pantallas...

Lamine Yamal, en el partido de semifinales ante Francia.

Lamine Yamal, en el partido de semifinales ante Francia. REUTERS

Peligró el Mundial para él. Se lesionó con el Barça seriamente en el tramo final de la temporada y empezó enseguida una carrera a contrarreloj para poder estar en la cita señalada. Lo consiguió, pero es evidente que no como le hubiera gustado.

La rotura en el bíceps femoral alteró sus planes, le hizo llegar muy justo a los primeros partidos y se puede decir que no se ha visto todavía su mejor versión. Y pese a todo, aunque estaba señalado para ser el hombre más determinante, España ha conseguido llegar a la final.

Ahora todo tiene más mística. Si rompe en la final, frente a Leo Messi y para darle a la Selección su segunda estrella, todo cobrará una magnitud desorbitada. Sería el mejor reflejo del cambio de ciclo, la entrega del testigo de quien lo ha ganado todo a quien muchos dicen que es el legítimo sucesor.

Eso tan sólo el tiempo podrá decirlo. Lo que es palmario es el choque de generaciones en el partido más importante de los últimos cuatro años.