Dani Olmo, rodeado de cuatro jugadores de Francia.
España se mueve al son de Dani Olmo: el puñal indetectable para el radar rival camino de la final del Mundial
Como sucedió en la Eurocopa 2024, el catalán se ha convertido en una pieza indispensable para el equipo de Luis de la Fuente.
Más información: España pasa por encima de Francia en un gran partido coral y jugará su segunda final en un Mundial
-
Francia
-
Directo
Final Crónica
-
España
Es el Mundial de Dani Olmo. Los focos apuntaban -y lo siguen haciendo- a Lamine Yamal, también al goleador Mikel Oyarzabal, o al oportunista Mikel Merino. Pero lo de Dani Olmo roza la perfección.
Está firmando una Copa del Mundo de escándalo. Sus guarismos, 'sólo' dos asistencias, no reflejan la importancia real que tiene en el peso de esta selección española.
Olmo se ha convertido en el verdadero cartero del combinado nacional. El que recoge el balón en el punto de origen y lo entrega en el lugar y el momento exacto para que todo siga su curso.
PORRO DE MI VIDA 🔥🔥🔥
— DAZN España (@DAZN_ES) July 14, 2026
Lo de este chaval en este Mundial es un ESCÁNDALO#DAZNMundial pic.twitter.com/Sgwh1i2iRc
Contra Francia volvió a ser determinante. Esta vez más que nunca. Saldrá en los 'highlights' de todos los resúmenes como el autor de la asistencia a Pedro Porro en el segundo gol, pero es más, mucho más.
Se ha ganado la confianza de Luis de la Fuente a base de aciertos y ahora mismo su figura es imprescindible. Seguro que Argentina o Inglaterra estudiarán con detenimiento su incidencia en el juego de cara a la final.
El partido perfecto
España desconectó a Francia como conjunto. El mejor partido del Mundial, de largo. Un duelo perfecto, una actuación soberbia en la que desactivó por completo al ataque más decisivo del torneo.
Resulta difícil individualizar en una actuación coral de 10, pero también es fácil personalizar en la figura de Dani Olmo.
Olmo se movió entre líneas como nadie. Indetectable para Rabiot y Tchouaméni, dos centrocampistas de músculo que tenían el deber de detener los ataques españoles por el carril central.
Dani Olmo aplaude a la grada.
Esa fue la zona que Olmo convirtió en el salón de su casa. Precisamente la que más atasco tiene, donde es más difícil articular el juego. Pero el estado de forma del jugador del Barça supera cualquier dificultad con creces.
Su acierto en el pase fue prácticamente pleno. Dio 30, y 29 de ellos se completaron con éxito. Olmo se convirtió en sinónimo de seguridad para las posesiones españolas, alguien en quien confiar ciegamente sabiendo que la jugada no iba a morir en él. La mayoría de los pases, además, en campo rival, donde duele.
Su momento más decisivo llegó en la segunda parte. España buscaba el segundo gol y encontró en Olmo a una figura clave para confirmar su pase a la final del Mundial, la segunda de toda la historia.
Pedro Porro se asomó por el balcón del área y levantó la cabeza. No fue casualidad que combinara con Olmo. "Es la mejor opción que tengo", debió de pensar viendo el partido que estaba firmando el de Terrassa.
La conexión entre ambos fue mágica. Olmo devolvió la pared con un toque de primeras para dejar mano a mano a Porro. Lo hizo además con Upamecano encimando y 'rascando'. Patada abajo del central con Olmo de espaldas a la portería, pero aquello no fue óbice para una devolución perfecta. Olmo hizo el resto.
Olmo y el chip de la Selección
La historia de Dani Olmo y la Selección es un cuento de hadas. Tan sólo hay que echar la vista atrás un par de años, a la Eurocopa 2024, para recordar que fue el máximo goleador del equipo que salió campeón.
Tres goles, todos ellos decisivos en las eliminatorias de octavos, cuartos de final y semifinales. Una figura clave que fue ganando en confianza a medida que pasaron los partidos.
En este Mundial todavía no ha encontrado el gol, pero su actuación es igual de decisiva o incluso más. Ha pasado varias fases a lo largo de la competición que le han hecho más fuerte a nivel mental.
Dani Olmo se duele en el suelo.
Comenzó como suplente en el desastroso día ante Cabo Verde. Jugó sólo 9 minutos. Se ganó la titularidad en el partido ante Arabia, pero volvió a perderla en el duelo decisivo contra Uruguay. Lejos de caerse, aquello fue un cambio de chip porque desde entonces es la pieza fundamental del engranaje.
Olmo se mueve entre líneas como nadie. Ahí donde se decide el juego ofensivo. Allí donde se conecta el centro del campo con el ataque.
Resulta muchas veces indetectable en el radar de las defensas que tiene enfrente, y conseguirlo partido tras partido cobra un especial mérito.
Olmo le aporta la verticalidad necesaria que quiere Luis de la Fuente para esta España, la misma que no existió en Qatar 2022 y que le costó la eliminación temprana al equipo dirigido por entonces por Luis Enrique.
Dani Olmo, con Luis de la Fuente.
Si Dani recibe de espaldas, enseguida se gira y mira la portería. Se dice fácil, pero es lo que marca la diferencia. También puede jugar al primer toque y descargar, incluso asistir, como con Porro en las semifinales.
Su momento le permite atreverse con acciones más difíciles. Verse rodeado de rivales no es un obstáculo para él, es su hábitat y donde hace más daño.
Es indiscutible. Será titular en la final y uno de los ases a seguir. Inglaterra o Argentina, su próxima víctima.