Ayyoub Bouaddi fue capitán de la sub21 de Francia y ahora juega el Mundial con Marruecos.

Ayyoub Bouaddi fue capitán de la sub21 de Francia y ahora juega el Mundial con Marruecos. EE

Mundial de fútbol 2026

Los seis 'franceses' del Atlas: cómo Marruecos construyó sobre suelo galo el equipo que puede hundir a 'Les Bleus'

Fouzi Lekjaa entendió antes que nadie que la emigración marroquí hacia Europa había generado durante décadas un filón de talento.

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Issa Diop nació en Toulouse y durante doce años juró que solo vestiría una camiseta: la azul de Francia.

Ayyoub Bouaddi, criado en Senlis, a 40 kilómetros de París, fue capitán de la sub21 francesa hasta la primavera pasada.

Gessime Yassine llegó al mundo en Salon-de-Provence y ni siquiera ha cumplido 21 años. Los tres van a intentar eliminar esta noche a la selección del país que los vio nacer.

No están solos: junto a ellos, Neil El Aynaoui, Redouane Halhal y Samir El Mourabet completan un sexteto nacido en suelo francés que ha convertido a Marruecos en el gran fenómeno sociológico -y futbolístico- de este Mundial.

Solo España aporta el mismo número de jugadores al combinado africano. Paradojas del fútbol moderno: la diáspora de Marruecos en terrritorio galo puede dejar a Francia fuera de semifinales.

La historia detrás de estos seis casos no es accidental. El arquitecto del proyecto es Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol desde 2014, un dirigente que entendió antes que nadie que la emigración marroquí hacia Europa -concentrada especialmente en Francia, España, Bélgica y los Países Bajos- había generado durante décadas un filón de talento que las grandes selecciones europeas no siempre podían absorber.

Su herramienta operativa es Rabie Takassa, exfutbolista residente en Madrid que coordina una red de ojeadores en todo el continente con el mandato de identificar, desde los 13 años, a jóvenes con ascendencia marroquí atrapados en canteras donde el acceso a la élite es estadísticamente improbable.

El principal arma legal que lo hace posible es el One-Time Change de la FIFA: un jugador puede cambiar de selección siempre que no haya disputado partidos oficiales con la absoluta. En 2025, la FIFA amplió aún más esa ventana normativa.

Diop, el converso

Ningún caso ilustra mejor la eficacia de ese sistema que el de Issa Diop. El central de Toulouse -hoy en el Fulham- tenía una triple elegibilidad: Francia, Marruecos y Senegal. En 2018, con 21 años, Hervé Renard intentó convencerle apelando a sus raíces maternas. El senegalés Aliou Cissé se desplazó personalmente a Francia con el mismo propósito. Diop rechazó a ambos: "Nací en Francia, solo jugaré con Francia".

Pasó seis años como el eterno candidato que Deschamps nunca llamó. La puerta seguía cerrada cuando llegó Mohamed Ouahbi, el nuevo seleccionador marroquí nombrado en febrero, y mantuvo con él lo que el propio técnico describió como una conversación muy directa. El pasado 26 de marzo, la FIFA aprobó el cambio de elegibilidad.

Issa Diop celebra su gol contra Países Bajos en el Mundial.

Issa Diop celebra su gol contra Países Bajos en el Mundial. Reuters

Al día siguiente, Diop debutaba con Marruecos en Madrid ante Ecuador. Tres meses después marcó el gol en el descuento que eliminó a Países Bajos y clasificó a los suyos para los octavos de final del Mundial. Esta noche se enfrenta, en la cima de su carrera, a la selección que siempre quiso representar.

El golpe de estado de Lekjaa

Si el caso de Diop es el de la conversión lenta, el de Ayyoub Bouaddi es el de la audacia institucional. El centrocampista del Lille, nacido en 2007, fue durante años el proyecto más preciado de la cantera francesa: debutó con la sub16, la sub17, la sub18, la sub20 y llegó a capitanear la sub21.

En diciembre de 2025, Lekjaa ya había dejado claro públicamente que iría por él. Pero la ofensiva definitiva llegó en marzo: el propio presidente de la federación y el seleccionador Ouahbi tomaron un vuelo a Lille, acudieron al partido del LOSC ante el Aston Villa en la Europa League y se sentaron con el jugador y su familia.

Bouaddi reconocería después que en un principio no quería cambiar. La promesa de un papel protagonista en un equipo en ascenso, frente a la perspectiva de esperar años en la cola detrás de jugadores consolidados en la selección francesa, inclinó la balanza.

La FIFA aprobó su cambio de elegibilidad el 15 de mayo, tres semanas antes del inicio del Mundial. Su debut oficial con Marruecos fue directamente contra Brasil, en el arranque de la fase de grupos. Aquel partido lo convirtió en la primera gran revelación del torneo y disparó su cotización hasta los 75 millones de euros.

Los que nunca dudaron

Frente a esas conversiones espectaculares, los otros cuatro son historias de lealtad precoz.

Redouane Halhal, nacido en el barrio de La Mosson de Montpellier -uno de los núcleos de la diáspora norteafricana en el sur de Francia-, se formó en la cantera del Montpellier HSC pero desde el primer momento en que las selecciones marroquíes llamaron a su puerta, respondió.

Jugó con la sub20 marroquí desde 2020 y participó en la Copa Africana sub23 de 2023, que Marruecos ganó. Su debut en la absoluta llegó con los amistosos de marzo convocados por Ouahbi, el mismo parón en el que irrumpieron Diop, El Mourabet y El Aynaoui.

Neil El Aynaoui, con la selección de Marruecos.

Neil El Aynaoui, con la selección de Marruecos. Reuters

Neil El Aynaoui lleva toda la vida entre dos mundos deportivos. Su padre, Younes, fue el mejor tenista marroquí de todos los tiempos, llegó al número 14 del ranking ATP y arraigó a su familia entre Rabat, Nancy y Barcelona. Hasta los once años, Neil estuvo más tiempo en pistas de tenis que en campos de fútbol.

Luego la pelota lo absorbió por completo. Se formó en el AS Nancy-Lorraine, fichó por el Lens en 2023 por menos de un millón y su evolución fue tan vertiginosa que la Roma pagó 23,5 millones en julio de 2025 para llevárselo a la Serie A.

La elección de Marruecos fue una decisión familiar sin angustias: su padre es marroquí, y Neil, que tiene a Iniesta como referente y suele jugar con el dorsal 8 -en la selección lleva el '24', quiso rendir homenaje a sus raíces desde el primer día.

El recorrido más insólito lo tiene Samir El Mourabet. El centrocampista del Estrasburgo fue descartado por su propio club a los 13 años, en parte por razones físicas.

Su respuesta fue reinventarse en el fútbol sala: se incorporó al equipo de Lyon, donde alcanzó el nivel de la sub19 francesa en esa modalidad. Rechazó un contrato profesional de fútsal en España para regresar al fútbol a once con el Racing de Estrasburgo y firmó un contrato profesional en mayo de 2024.

Antes, en 2023, ya había decidido representar a Marruecos, acumulando nueve internacionalidades con la sub20. Fue él quien, al entrar en el minuto 65 del partido ante Brasil, completó el once íntegramente formado por jugadores nacidos fuera de Marruecos: un hito sin precedentes en 92 años de Copa del Mundo.

Gessime Yassine y Samir El Mourabet, en el partido contra Países Bajos en el Mundial.

Gessime Yassine y Samir El Mourabet, en el partido contra Países Bajos en el Mundial. Reuters

El más joven de los seis, Gessime Yassine, ni siquiera ha necesitado que nadie lo convenciera de nada. El extremo del Estrasburgo, nacido en Salon-de-Provence en 2005, optó por las selecciones marroquíes desde la base.

En 2025 fue elegido mejor jugador del Mundial sub20 de Chile, donde Marruecos venció a Argentina en la final. Su técnico en ese torneo era el mismo Ouahbi que hoy dirige la absoluta. La confianza era mutua y ya establecida cuando el Mundial arrancó.

En su debut ante Haití, necesitó 19 minutos para marcar, convirtiéndose en el marroquí más joven en anotar en una Copa del Mundo.

Esta noche, en Boston, seis hombres nacidos en Francia tratarán de dejar a Francia sin semifinales. La paradoja tiene nombre, apellidos y un largo proceso que empezó mucho antes de que nadie encendiera los focos.