Saúl pelea una pelota.

Saúl pelea una pelota. EFE

Champions League

El Atlético se choca contra un muro llamado Alisson

El conjunto de Simeone no pasa del empate en el Olímpico de Roma (0-0). Saúl mandó el balón al palo en el último minuto.

David Palomo

Quizás por aquello de ser un empate. O por aquello de las ocasiones falladas –algunas claras, como la última de Saúl, que pegó en el poste–. O por las paradas de Alisson. O por las ganas de Champions que había. O por ser el Olímpico. O por lo que sea. Por todo eso, puede que sepa a poco el empate ante la Roma. Sin embargo, pensando en frío y puesto en perspectiva, lo cierto es que un punto, en el primer partido y ante un rival de entidad, no es un mal resultado. Sabe a poco, sí, pero qué se le va a hacer. El Atlético buscó abrir el marcador de todas las maneras posibles, con tiros lejanos, de cabeza, tras varias combinaciones en el área… De todas formas. Sin embargo, o se encontró el palo –en dos veces– o se chocó contra el portero romanista [narración y estadísticas: 0-0].

Lo cierto es que el Atlético respondió a la tónica general de esta temporada. Venía de dos empates (ante Valencia y Girona) y una victoria (contra Las Palmas). Con regularidad en el juego, pero irregularidad en los resultados. Y la cosa no cambió en Roma. El equipo de Simeone tocó, buscó llevar la iniciativa y mantuvo la posesión. Incluso, empezó metiendo miedo con un disparo de Saúl y un remate de Vietto, que fue el elegido para acompañar a Griezmann –de vuelta tras la sanción– en la punta de ataque. Pero, una vez pasado ese arreón de los colchoneros, tomó el relevo el conjunto local con otras tres buenas oportunidades: un tiro de Drefel, otro de Perotti desde lejos y una última de Nainggolan que detuvo Oblak.

La oportunidad más clara, eso sí, la tuvo Koke. El centrocampista recibió dentro del área, vio la puerta vacía, disparó y, de repente, vio cómo Manolas la salvaba casi en la línea de gol. Fue la primera de muchas, la mayoría en la segunda mitad. Porque capitulada la primera, el Atlético ya no le concedió a la Roma ni un mínimo acercamiento. El balón, las ocasiones y el juego, todo, fue patrimonio de los colchoneros, imponentes en el Olímpico, pero sin gol. 

Sin embargo, no era el día. Qué se le va a hacer. No lo fue de Vietto, que tuvo una muy clara que erró delante de Alisson, pero tampoco de sus compañeros. Ni siquiera de los que entraron en la segunda mitad: Correa, al que sólo le faltó el gol, Gaitán y Carrasco. Ninguno tuvo el día de cara a puerta. Insistieron, sí, pero… “Hemos hecho un gran partido, pero no hemos podido”, sentenció Thomas, de nuevo titular, al final del partido.

Antes, el Atlético había chocado una última vez contra Alisson, que las paró por activa y por pasiva, de todos modos. Saúl, en el último minuto, enganchó un testarazo primero que paró el portero romano y después la mandó a la cruceta. Y, a partir de ahí, poco más. El Atlético se marchó del Olímpico con mal sabor de boca, pero con la sensación de haber sacado un buen resultado.