Fútbol CASO RUBIALES

Hermoso denunció al fiscal que Rubiales y la RFEF la hostigaron para lograr que quitase relevancia al beso

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ya se ha querellado contra él por los delitos de agresión sexual y por coacciones.

9 septiembre, 2023 02:15

La futbolista Jenni Hermoso denunció "una presión constante y reiterada" por parte de Luis Rubiales y de su "entorno profesional" para tratar que la deportista restara importancia al beso que el presidente de la Federación de Fútbol le dio en la boca.

Así lo señalan a EL ESPAÑOL fuentes conocedoras de la declaración. En el marco de las diligencias de investigación abiertas por el Ministerio Público, Hermoso acudió el pasado martes a la sede de la Fiscalía General del Estado para formalizar su denuncia contra Rubiales. Lo hizo acompañada de su abogada.

Allí insistió en que el beso "no fue consentido", como ya manifestó el sindicato que la representa, FUTPRO, en uno de sus últimos comunicados. Y también denunció este supuesto hostigamiento, contra miembros de su familia y amistades cercanas, por parte de Luis Rubiales.

Es por ello que la fiscal encargada de esta investigación, Marta Durántez, presentó este viernes una querella contra el presidente de la RFEF no sólo por el delito de agresión sexual, sino también por el de coacciones.

Tal y como señala la Fiscalía de la Audiencia Nacional en su querella, el comportamiento de Rubiales habría tenido "la finalidad de que, [Hermoso] públicamente, justificara y aprobara el acto cometido contra su voluntad". Es decir, el beso en la boca que el dirigente futbolístico le dio durante la entrega de las medallas, el pasado 20 de agosto.

Según recoge la Fiscalía, dicha situación impidió a Hermoso "el desarrollo de su vida en paz, con tranquilidad y libremente".

Denuncia de Hermoso

Que Jennifer Hermoso denunciase estos hechos constituía una condición indispensable para que la Fiscalía pudiese actuar contra el dirigente futbolístico, ya cesado, provisionalmente, de su cargo por la FIFA.

Si la deportista no hubiera formulado una denuncia expresa, estas diligencias estarían abocadas al archivo. Al no tratarse de un menor de edad o de una persona con discapacidad o especialmente vulnerable, no era muy probable que la teniente fiscal de la Audiencia Nacional, la encargada de estas diligencias, actuase de oficio y formulase, de motu proprio, una querella.

Lo establece el artículo 191.1 del Código Penal, que reza así: "Para proceder por los delitos de agresiones sexuales y acoso sexual será precisa denuncia de la persona agraviada, de su representante legal o querella del Ministerio Fiscal, que actuará ponderando los legítimos intereses en presencia. Cuando la víctima sea menor de edad, persona con discapacidad necesitada de especial protección o una persona desvalida, bastará la denuncia del Ministerio Fiscal".

Fuentes judiciales confirman a EL ESPAÑOL que la querella ha recaído en el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es el juez Francisco de Jorge.

Un pico sin maldad

Mientras la deportista —no sin haber cambiado su versión— sostiene que el beso no fue consentido y que la hizo sentir incómoda, el presidente de la RFEF defiende que fue un gesto —"un pico sin maldad"— anecdótico, "eufórico" y de mutuo acuerdo, que la jugadora aceptó verbalmente.

"Yo le dije: '¿Un piquito?' y ella dijo: 'Vale'", manifestó el aún presidente de la Federación de Fútbol en la última Asamblea extraordinaria de este organismo, convocado para abordar estos hechos y en la que el dirigente deportivo se negó a dimitir.

Actualmente, tras las modificaciones provocadas por la Ley del sólo sí es sí, el Código Penal castiga la agresión sexual —el primero de los dos delitos por los que, hipotéticamente, Rubiales podría sentarse en el banquillo de los acusados en un futuro, de admitirse la querella y prosperar el caso hasta el procesamiento— con penas de cárcel de 1 a 4 años.

Por su parte, el delito de coacciones se castiga "con la pena de prisión de seis meses a tres años o con multa de 12 a 24 meses, según la gravedad de la coacción o de los medios empleados".

Como los hechos sucedieron en el extranjero —la final del Mundial femenino se disputó en Sídney el pasado 20 de agosto— la única fiscalía competente para investigar lo ocurrido es la de la Audiencia Nacional. Como exige el llamado requisito de doble incriminación, en su querella, el Ministerio Público requiere a las autoridades australianas que le informen de si, en su territorio, también se consideran delito unos hechos como los denunciados.

La Fiscalía también señala que Jenni Hermoso no denunció los hechos en Australia, "donde no consta la existencia de procedimiento penal alguno" sobre lo sucedido en la final del Mundial de fútbol femenino.