Debido a un malentendido, el ejecutivo Roger O. Thornhill es confundido con el espía George Kaplan, una ilusión creada por la CIA para atrapar a un peligroso nazi encarnado por James Mason. La fábula se convierte en realidad al aparecer en escena el personaje que interpreta Cary Grant, lo que precipita los acontecimientos. Es el argumento de ‘North by Northwest’ o ‘Con la muerte en los talones’. Obra maestra de Alfred Hitchcock estrenada en 1959, que parece haber tomado vida en un remake protagonizado por Marc Gasol en Memphis Grizzlies.

Todo comenzó hace unas semanas cuando el propio Marc se enfundó en el traje de Kaplan al declarar que “soy ambicioso y he querido que Memphis sea una franquicia grande. Hemos tenido un crecimiento en 5 o 6 años y se debe mantener esta línea. En el momento en el que ambas ideas no vayan a la par, nos tendremos que replantear cosas”. La ilusión estaba creada.

David Fizdale, ya extécnico de los Grizzlies, pareció atisbar una oportunidad de reconstrucción aprovechando que el equipo no levantaba cabeza (9 derrotas en 10 partidos para un balance de 7-12) y que su estrella, a punto de cumplir los 33 años, acapara más de 72 millones de dólares de su masa salarial hasta 2020.

Marc Gasol, durante el último cuarto ante los Nets: no jugó ningún minuto. EFE

Fizdale, cincelado por el pulso espartano de su mentor Spolestra, junto a Wade y LeBron en los cálidos cayos de Miami, mordió el anzuelo y quiso iniciar una guerra fría que acabaría abruptamente. Gasol rabió sin poder saltar a la cancha en un último cuarto para olvidar en el que los Grizzlies caían ante Brooklyn (98-88). Como en la película, metido en su papel casi por accidente, Marc tuvo que desenfundar. Pero esta vez no fue con balas de fogueo.

“Esto me frustra. No me ha gustado nada. No sé por qué no he jugado el último cuarto”, dijo a la prensa al acabar el partido. Aunque no parecía encendido. Sin alzar la voz daba la estocada final a su entrenador “si no estoy en cancha es que no me valoran. Él sabía que esto me iba a doler”.

Fizdale salió con elegancia: “Memphis es un lugar especial y encarna un espíritu que no tiene rival. Deseo a la organización y a los jugadores que mejoren y regalen a su afición el título con el que sueñan”, pero con los pies por delante. Apenas 24 horas después de creer que su estrella era carne de cañón un nuevo entrenador de ilustre apellido le sustituía.

David Fizdale en su último partido como entrenador de los Grizzlies. KAREN PULFER FOCHT EFE

JB Bickerstaff será el encargado de devolver al equipo la autoestima y a Marc Gasol su identidad real. La de jugador franquicia sobre el que otro Kaplan, el vicepresidente de la franquicia y, según algunos, futuro gran jefe en Memphis sueña con reconstruir un equipo con pedigrí para posicionarse en la alta burguesía de la liga.

OBJETO DE DESEO EN BOSTON

Falta comprobar si, una vez que la bola de nieve está en marcha, el movimiento de la directiva logra detener la avalancha. De momento son varios los equipos que se han interesado por conocer la predisposición a un intercambio. Donde más fuerte suena Marc desde el verano es en Boston. Los Celtics sueñan con volver a su antiguo dominio de la liga y la pieza que podría faltarles es el mejor ‘cinco’ blanco en la liga desde el mítico Bill Walton.

En Cleveland incluso Marc sería segunda opción ofensiva tras el Rey LeBron, quién sigue demasiado sólo por culpa de las lesiones de sus compañeros y, por cierto, se ha pronunciado sobre esta situación por su amistad con Fizdale: “Necesito respuestas, parece que mi hombre es hombre muerto”, escribió tras saltar la noticia. 

Marc Gasol, en un partido con los Grizzlies esta temporada. EFE

Mientras, Houston, Toronto y Portland parecen decididos a sumarse a la moda del ‘Big Three’ donde Marc encajaría en los tres supuestos. El problema tiene nombre y apellidos. Un contrato hasta 2020 cuyo coste superaría de largo los 83 millones de dólares más alguna ronda de elección en el Draft. Puede que Marc Gasol viva lo que queda de temporada ‘Con la muerte en los talones’ pero, como a Cary Grant, le queda bien cualquier traje de los que aparece en el horizonte.

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