Casi toda una vida dedicada a un arte. Reconocido mundialmente por el ya mítico tema de Esa chica es mía, vuelve para celebrar sus tres décadas dedicadas a la música. Tantos años al micrófono le han servido a Sergio Dalma para construir un legado que ahora pretende recuperar con 30… y tantoGalileaBailar pegados La vida empieza hoy han sido algunas de las canciones versionados por el artista catalán además de las nuevas composiciones que evidencian la evolución del cantante.

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Dalma se sienta a charlar con EL ESPAÑOL sobre su nuevo proyecto; habla sobre cualquier tema, desde los nuevos géneros musicales hasta la actualidad en Eurovisión —y se atreve a opinar sobre el conflicto catalán—. Además, cuenta a este periódico que su gira, pese a no tener las fechas y localizaciones confirmadas, comenzará a partir de enero y actuará tanto en España como en Latinoamérica.

30… y tanto no es un disco más. Es el premio a una carrera de tres décadas. ¿Qué se espera de este álbum?

Es un proyecto para festejar estos 30 años. Yo me preguntaba cómo podía festejarlo: ¿Hacemos un disco de duetos, un concierto? Al final optamos por revisitar las canciones que configuran mi trayectoria musical además de las nuevas canciones que están disponibles en el disco. Hay cuatro-cinco canciones que conoce todo el mundo que tenía que readaptar sí o sí. Canciones que no han fallado nunca en mis giras. Por lo demás, las he elegido a mi gusto personal.

¿En todos estos años ha habido algún punto de inflexión que ha marcado o determinado tu evolución artística?

Ha habido de todo. ¿Sabes qué pasa? En ningún momento he tenido ese afán por buscar que todas las canciones fueran un éxito. Eso al final no te deja vivir. Está muy bien cuando estás arriba pero hay que aprender también a estar abajo y a digerir esos altibajos. Sí que ha habido momentos en los que me he sentido solo. A lo mejor la gente de mi compañía llevaba un ritmo distinto al mío o no sentía el apoyo que esperaba. A veces me sentía solo en esta lucha.

¿Siempre te han dado la libertad de hacer la música que querías?

En ese aspecto sí. Además siempre he sido un gran defensor de trabajar en equipo. Si acertamos, acertamos todos; si la cagamos, la cagamos todos. Yo no soy nada objetivo a la hora de elegir un single. Lo que a mí no me convencía de repente se convertía en la canción que nos hacía vender copias. 

En estas nuevas adaptaciones, por ejemplo en La vida empieza hoy, se aprecia una base incluso electrónica.

Es una canción que en su día te podía permitir hacer ciertos arreglos. De hecho, ya en las giras lo hacíamos. De igual manera, Bailar pegados o Solo para ti también tienen mucho más ritmo las últimas veces que las he cantado.

El hecho de trabajar con autores nuevos también te refresca el estilo. Por ejemplo, Donna es algo más. La gente esperaba una balada pero yo quería hacer otra historia. Por otra parte, siempre a la hora de exponer en mis conciertos soy más agresivo que en el disco.

Aparte de esta evolución evidente en tu música, y a la vez tirando hacia tu casa, Cataluña, ¿qué opinas de Rosalía y de las nuevas tendencias musicales actuales?

Escucho bastante música de ella y creo que en general hay un relevo generacional muy bestia. Y me obligo a escuchar estos géneros nuevos por formación profesional. A mí me llama mucho la atención al forma de frasear. Cuando yo tenía que hacer Donna no quería caer en el rap o el reguetón porque, evidentemente, se escapa de lo que yo siempre he hecho. Pero me apetecía dar un paso más aunque sin desconectar el pop.

Hablando de Cataluña, ¿qué opinas de todo lo que está sucediendo tras la sentencia del procés?

Lo vivo con mucha impotencia. Bueno, creo que yo y todos. ¿Por qué los políticos no intentan sentarse a buscar una solución? Me siento engañado por ellos. No veo una luz que me pueda crear un poco de esperanza para que esto termine.

En una antigua entrevista que concediste a EL ESPAÑOL bromeabas con que si sacabas Esa chica es mía hoy en día te meterían en la cárcel. 

Tal y como está el panorama a lo mejor me hubieran llovido palos por Esa chica es mía. Me da la sensación de que hemos ido para atrás. Pero mira, a la hora de plantearme las versiones del nuevo disco y hacer los arreglos también se me pasó por la cabeza cambiar o actualizar alguna que otra letra. Por ejemplo, ¿y si en Galilea cambiara lo de "por vía postal" para mencionar una red social como Tinder? Son cosas en las que pensé pero que finalmente no llevé a cabo: la gente recuerda la canción con la nostalgia de aquella época.

¿Piensas que con estas nuevas redes sociales el concepto del amor y la forma de relacionarse ha cambiado?

Yo creo que se ha despersonalizado. Miramos más el móvil que a los ojos de la gente. Tendemos a alejarnos en vez de a acercarnos. 

Me gustaría hablar de Eurovisión. Hasta este año se había retomado el formato de llevar a concursantes de Operacion Triunfo. ¿Qué opinas de esta nueva generación de artistas?

A mí me encanta que vaya gente joven. Creo que a Eurovisión tiene que ir alguien que esté empezando; alguien que tenga más de ganar que de perder. Es un espectáculo que ha cambiado mucho desde que yo fui en 1991. A mí se me hace raro que en el festival ya no haya una banda en directo.

Además creo que esta gente de las últimas ediciones de Operacion Triunfo son artistas muy válidos. El mismo Alfred como músico es muy talentoso, al igual que Amaia. ¿Si hay mercado para tantos artistas? No lo sé. Pienso que hay un poco de saturación en la industria. A lo mejor no hay tanto público para tanto artista. Pero a la vez me parecen fundamentales estos talent shows que dan la oportunidad de triunfar a jóvenes preparados. Por eso mismo en mi nuevo disco me he rodeado de muchos jóvenes porque el relevo generacional en la música es necesario.