El yacimiento de Pompeya y sus alrededores siguen arrojando piezas de un valor incalculable para entender el mundo de la Antigua Roma. Los arqueólogos acaban de descubrir un gran carro ceremonial con hermosas decoraciones de bronce y estaño, componentes de hierro y vestigios de madera mineralizada y de elementos orgánicos como cuerdas. Se trata de un hallazgo totalmente excepcional, único, no solo por su fabuloso estado de conservación, también porque hasta el momento no se había documentado nada igual en la Península Itálica.

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El descubrimiento, anunciado este sábado por el Parque Arqueológico de Pompeya y la Fiscalía de Torre Annunziata, tuvo lugar el pasado 7 enero en una zona conocida como Civita Giuliana, al norte del yacimiento principal. En ese sector se venían realizando excavaciones desde hacía varios años después de que las autoridades italianas detectaran una serie de túneles cavados por expoliadores para robar el valioso patrimonio. 

La carroza se ha descubierto en un pórtico adyacente a un establo donde en 2018 ya salieron a la luz los restos de tres caballos con sus herrajes de bronce todavía puestos y que murieron calcinados por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. ¿Serían los mismos empleados para tirar del vehículo ahora hallado? En cualquier caso, no se trata de un carro para el transporte de productos agrícolas u otras actividades de la vida diaria, localizados en otros rincones de Pompeya, sino que sería un pilentum, empleado para cargar objetos y representaciones sagradas durante las procesiones y los rituales religiosos.

El carruaje, fabricado en bronce y madera pintada de tonos rojos y negros, tiene cuatro grandes ruedas de hierro. El registro decorativo se compone de hojas de bronce y medallones del mismo material y de latón que muestran figuras masculinas y femeninas en escenas eróticas. La parte principal del vehículo, donde está ubicado el asiento en el que podrían ir sentadas una o dos personas, está rodeado por brazos y respaldos metálicos.

Los expertos han calificado el descubrimiento de "milagroso". Por un lado, este unicum del mundo romano ha aparecido en un pórtico que se abre a un patio descubierto, pero que con la erupción del Vesubio se vino abajo, quedando la madera del techo con su red de vigas carbonizada y formando un segundo nivel estratigráfico. El carro se salvó del derrumbe de la estancia y de las maniobras de los expoliadores, que excavaron túneles —una red de 80 metros— que cruzaban el espacio por ambos lados y que por fortuna no han comprometido la estructura.

El equipo de investigación, que ha documentado toda la zona con herramientas de escáner láser y fotografía, ha estado formado por arqueólogos, restauradores, arquitectos, ingenieros, vulcanólogos, antropólogos y especialistas en arqueobotánica. Precisamente los análisis en esta última disciplina han demostrado que la madera utilizada para elaborar las estructuras laterales y la parte trasera del carro, a la que se fijaron los elementos decorativos de bronce con pequeños clavos y abrazaderas, era de haya.

"Es un descubrimiento extraordinario para el avance del conocimiento del mundo antiguo", ha señalado Massimo Osanna, director saliente del Parque Arqueológico de Pompeya. "Este tipo de carro, que nunca se había documentado en suelo italiano, es comparable con el descubierto hace quince años en un túmulo funerario en Tracia [al norte de Grecia, cerca de la frontera con Bulgaria], aunque ese carece de la extraordinaria decoración figurativa que acompaña al de Pompeya".

Ossana ha explicado que las escenas en los medallones de la parte trasera del carruaje hacen referencia a Eros (sátiros y ninfas). "Teniendo en cuenta que las fuentes antiguas aluden al uso del pilentum por sacerdotisas y damas, no se puede excluir la posibilidad de que este pudiera haber sido un carro usado para rituales relacionados con el matrimonio, para llevar a la novia a su nueva casa", ha valorado el experto. Pompeya sigue desvelando sus secretos.