Un equipo de arqueólogos de Luoyang, provincia de Henan (China), acaba de encontrar una vasija de piedra de 1.840 años de antigüedad que supone casi una prueba irrefutable de que el emperador Liu Zhi fue enterrado allí.

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Según informa la agencia de noticias china Xinhua, siempre se ha especulado sobre que la tumba de este emperador del siglo II d.C. se hallaba en el mausoleo de Luoyang. Sin embargo, hasta ahora no se había encontrado ninguna evidencia que lo confirmara. En este sentido, esta pequeña pieza de piedra de 25 centímetros de altura y 80 centímetros de diámetro arroja luz a una de las incógnitas que trataban de resolver los arqueólogos.

Entre las inscripciones que se observan en la vasija se puede leer el título de Liu Hong, el sucesor de Liu Zhi. La investigación detalla que el objeto hallado se fabricó años más tarde de la muerte del emperador y podría servir para estudiar el diseño de la tumba y el sistema de enterramiento de los emperadores de la dinastía Han del Este.

"Junto con los documentos anteriores sobre la ubicación de la tumba del emperador, el hallazgo nos da casi la certeza de que se trata de la tumba del emperador Liu Zhi", ha explicado Wang Xianqiu, director del proyecto, a Xinhua.

Asimismo, aunque sobre la vida de este sanguinario emperador se conozcan muchos datos, su muerte es todo un misterio, por lo que los investigadores continúan con el propósito de encontrar nuevos elementos que esclarezcan este antiguo acontecimiento.

¿Quién fue Liu Zhi?

Liu Zhi nació en el año 132 d.C y fue nombrado emperador de la dinastía Han a los 14 años. Su reinado coincidió con un periodo inestable. La hambruna devastaba las poblaciones sobre las que gobernaba y las tensiones políticas desencadenaron diversas revueltas.

Además, la ausencia de templanza del joven emperador no ayudaba a conciliar la paz y su método para sentirse seguro era renovar constantemente a los oficiales del palacio. Llegó incluso a ejecutar a uno de sus hombres más cercanos, Liang Ji, quien le había ayudado a llegar al poder.

Aparte de su sanguinario carácter, Liu Zhi es conocido por sus incontables amantes. Según indican los escritos de la época, a la vez que su pueblo se encontraba ahogado de impuestos, el emperador contaba con un harén de 5.000 concubinas

Con el paso del tiempo y con la poca empatía que sentía Liu Zhi por su pueblo, el emperador comenzó a ganarse enemigos en palacio. No obstante, su muerte no pareció deberse a ningún tipo de rebelión o traición por parte de sus subordinados, aunque no esté del todo confirmado. Falleció a los 36 años y, pese a sus grandes festines sexuales, no dejó ningún hijo. De esta forma, Liu Hong sería nombrado sucesor.